El Correo de las Indias

Grupo Cooperativo de las Indias

Javier Jiménez

Javier Jiménez ~ 22 de mayo de 2013


Manual Cuadros | 02. Otra vuelta de tuerca

[Éste es un capítulo del Manual Cuadros para una vida interesante. Sigue éste enlace si quieres leer lo que llevamos publicado del Manual; si quieres suscribirte a la lista de distribución del Manual, podrás hacerlo en la columna izquierda del blog.]

1- Etapas, fases, tareas y mi vecina del quinto

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2- Al filo de lo imposible

3- ¿Qué nos espera?

4- Preparados, listos…

(más…)

¿Estás pensando en crear una «compañía comunitaria» o te gustaría iniciar una carrera en el Grupo Cooperativo de las Indias? Cuéntanoslo
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David de Ugarte

David de Ugarte ~ 22 de mayo de 2013


Modelos de empresa y su sentido para ti, que vives para aprender

La idea de huir de un mercado de trabajo disfuncional la compartís muchos, pero nos pedís alternativas. La verdad es que el abanico es inmenso, pero merece la pena detenerse por un momento en los «grandes modelos» que se nos ofrecen ahí fuera.

La pequeña industria tradicional

La mayoría de las PYMEs industriales tienen todavía un modelo, una concepción común de la empresa que va más allá del estilo de relaciones entre las personas que en ella trabajan o su forma societaria. Es un modelo heredero del viejo capitalismo decimonónico pero sobre todo de la ruptura de las cadenas productivas en la automoción y la gran industria de finales delos setenta. En esa época muchas grandes marcas optaron por cerrar talleres y subcontratar lo que en ellos se hacía a sociedades y cooperativas que empleaban a los mismos trabajadores. ¿Qué había que hacer? Simplemente lo mismo que se venía haciendo. Pero si la demanda caía o querías un salario mayor ya no era cosa de Fiat o Volskwagen, era cosa del taller, de tu taller. Inspirada por la idea japonesa del keiretsu, la gran marca diversificaba los proveedores y se hacía relativamente inmune a la conflictividad salarial. La organización industrial, que hasta entonces había jugado en Europa a la concentración funcional, sentaba las bases de una nueva estructura productiva atomizada pero férreamente jerarquizada. Un tal Toni Negri se hacía famoso teorizando el mundo que saldría de la nueva Fiat.

En este modelo, un empresario es un señor que compra una máquina que produce algo, contrata gente para operarla y vende el resultado. Nada más. En el camino de fabricar, por ejemplo, un coche o un avión, habrá varios integradores parciales en una estructura en que los cambios vendrán guiados desde los pedidos de las grandes marcas. Innovar en ese marco es comprar las máquinas que hacen falta para responder a las nuevas demandas que «vienen de arriba». La clave está en planificar bien los ingresos futuros contra los pagos y costes financieros de comprarla y los salarios con que se remunere a los trabajadores. Por eso se puede hablar, en este contexto, de cosas como la «innovación planificada», un oximoron en el mundo real que conocemos. Por cierto, cuando la realidad no se ajuste a la planificación, el empresario no podrá pedir más que «flexibilidad», es decir corresponsabilidad de los asalariados y sus ingresos en el proceso. Ese es el marco de buena parte del debate sindical tradicional y de las alternativas de organización industrial.

El efecto de la reducción de las escalas óptimas de producción en este tipo de empresas no tiene el efecto liberador que promete para el resto de la sociedad. Al contrario, como son «empresas de una tecnología» de cuyo desarrollo tampoco hacen parte, si la escala óptima de esa tecnología cae, pasándose por ejemplo de muchas máquinas para hacer distintas piezas a un robot multifunción programable, a partir de ciertos costes es muy probable que sus clientes simplemente la integren en su proceso interno reduciendo riesgos de retrasos en entregas… aunque los costes se mantengan competitivos. El desarrollo tecnológico, la innovación de fondo, no aparece como algo a lo que se contribuya o se oriente, mucho menos algo sobre cuya orientación tenga sentido discutir, sino como algo muchas veces negativo, casi siempre peligroso -si no tienes pulmón financiero para comprar la última máquina que el integrador por encima de ti te viene a pedir-, otras veces mortal -si decide explotarla él directamente.

Bajo un modelo así, el conocimiento es el conocimiento del uso de una máquina o el desarrollo de un proceso que no diseñaste tú. O, cuando las cosas se ponen mal, de la agenda de proveedores alternativos de costes menores en los mercados emergentes. Pero no existe una relación entre el conocimiento que se desarrolla y la evolución de las tecnologías o las herramientas. Por eso la conversación industrial no está en el debate tecnológico o sobre la innovación. Simplemente no les aportaría nada, son consumidores, no agentes de un cambio tecnológico que les viene de fuera, desde las capas superiores de la cadena. Por eso, como dice Juan, el mundo industrial no valora el conocimiento abstracto, sino el aplicado.

Y por ello, la conversación industrial se centra en aquello en lo que el conocimiento propio sí puede incorporarse al proceso productivo porque hay autonomía en la organización para hacerlo e impactar en los resultados: la organización del trabajo y las relaciones entre las personas que hacen la empresa. Ese es el ámbito para aprender del mundo industrial. Y, creedme, hay joyas.

Las start-ups

Cuando Internet empieza a extender su uso social y los capitales empiezan a fluir hacia la web con la «burbuja puntocom», ese modelo cambia… solo superficialmente. El modelo de empresa que surge entonces es el de la «start up». Se parte de que la tecnología «es nueva» y que quien tenga «visión» puede colocarse como cabeza o integrador de primer nivel, de nuevas industrias. Ya no se trata de comprar la máquina, sino de comprar el embrión de una empresa entera. Los nuevos modelos se rankean para facilitar la inversión y surge todo un metabolismo de inversores por distintas etapas (capital semilla, riesgo, etc.).

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El inversor de la start-up necesita conocimiento. Pero ojo, su negocio consiste en revalorizar su inversión, sus acciones, para poder venderlas al siguiente escalón trófico, no el producto. El conocimiento que necesita no es en realidad un conocimiento sobre la tecnología y su impacto social, sino sobre lo que va a mover a los otros inversores. Como dijo una vez Keynes de la Bolsa, es como un concurso de belleza donde tuvieramos que votar no por quien pensamos es más bello, sino por aquel que pensamos que los demás van a votar como más bello.

El inversor en start-ups quiere dos tipos de conocimiento, uno, sito en la empresa y bien guardado por la cada vez más restrictiva legislación sobre propiedad intelectual, tomará la forma de patentes. Se medirá incluso numericamente en patentes porque no es la creación de conocimiento, sino las vallas que evitan su uso por los demás la que permitirá a la empresa vender lo desarrollado a otras -como las descritas arriba- que las apliquen a través de máquinas y procesos. A nadie le importa lo que eso signifique o su impacto social. De hecho, mejor no saberlo.

Y luego está, claro, su conocimiento personal. Ahí lo que importa es intuir un poco antes de que sean abrumadores los hypes, las modas y las palabras mágicas (web 2.0, nanotecnología, biotecnología, nube, etc.) que van a guiar las compras y los capitales riesgo. De nuevo, poco importan sus significados sociales, sean cuales sean. Eso no influye lo más mínimo en su éxito.

Tanto en un caso como en otro, el conocimiento del inversor en start-ups es un conocimiento tan pasivo respecto a su propio significado como el de la empresa tradicional.

La compañía comunitaria

Pero el desarrollo de las comunicaciones distribuidas y la caída de las escalas óptimas de producción trajo otros mundos. Cuanto más caía la escala óptima, más viable se hacía, en más campos, un nuevo modelo de empresa basado en una nueva ética del trabajo en la que el conocimiento ocupaba un lugar central. Aparece un nuevo comunal, una masa de conocimiento y herramientas libres y gratuitas, mantenidas y desarrolladas por grandes comunidades distribuidas de personas que trabajan con ellas y que erosionan la centralidad del capital monetario a la hora de fundar una empresa. El centro de las empresas se traslada a la necesidad de diferenciarse, lo que equivale a mejorar el comunal. Y con esa diferenciación basada en el aporte a lo común se sale al mercado… para vender horas de trabajo, no para cosechar rentas. El comunal define pues, una nueva forma de capital (y mercado) que cambia radicalmente las reglas de juego.

Pero si observamos estas empresas, hagan lo que hagan (software, psicología, vehículos, servicios avanzados, inmobiliario, diseño, arquitectura o lo que sea), veremos que lo importante es su relación con el conocimiento. De hecho podríamos decir que su centro no está en tener un conocimiento extremadamente especializado, sino en captar nuevo conocimiento y en aprender para poder aportar algo al procomún de conocimiento ya existente (en su campo o en otros).

Son por tanto, empresas de pequeña escala, por lo general prácticamente «planas», basadas en conversaciones -procesos de aprendizaje- más que en procesos. Se trata de conocimientos que aportan un tremendo valor y que se extienden a entender, de hecho a provocar el cambio social, porque gracias a renunciar a la propiedad intelectual, su uso se socializa inmediatamente, diluyendo sus propias posiciones de ventaja en mero prestigio (útil para llegar a vender horas de dedicación, pero no para cobrar por ellas mucho más que la media de mercado durante mucho tiempo).

Pero una conversación no es algo que se produzca simplemente porque un empresario contrató a una serie de personas para desarrollar o hacer algo. Estos modelos, cooperativos aunque tomen forma de SL o incluso SA, surgen de discusiones en la red, de debates mantenidos en el tiempo entre amigos, familiares y círculos de afinidad estrechos. Surgen, de una comunidad real y le aportan soberanía desde distintas formas (desde las que se limitan a compartir algunas infraestructuras y gastos a las que funcionan como una comunidad de bienes). Por eso les llamamos compañías comunitarias.

¿Dónde crees que puedes encajar?

Realmente esa es una pregunta con trampa, perdonad. Si lees este blog es muy probable que hagas parte de una cultura donde la idea de llegar a tener una vida interesante te suene como el objetivo más alto al que querrías aspirar y que la idea del éxito como posibilidad de aprendizaje permanente no te resulte extraña.

De todas formas, es poco probable que el primer modelo pueda llegar a darte un trabajo antes de salir de la crisis. El segundo tampoco es que abrume a nadie creando puestos de trabajo. Y en cualquier caso, ¿quién quiere ser el asalariado de un grupo de inversores especulativos, cuando puede ser un igual entre pares de los que aprende todos los días?

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Juan Urrutia

Juan Urrutia ~ 22 de mayo de 2013


Hacia un nuevo relato LXI: sobre transparencia total y otros absolutos

Cuatro días antes del infarto de corazón que casi me tumba hace pronto dos años escribía este post en el cual se citaba a Stan Brakhage a cuyas clases de cine asistí puntualmente mientras debería estar preparando los prelims allá en Boulder. Pero aprendí algo más importante que la Economía, aprendí a mirar y creo que no lo he olvidado. Se trata de no reconocer el contenido de la imagen sino recrearse en las luces y las sombras, lo que podríamos llamar el continente. Este gran artista que fue Brakhage nos hacía ver las películas desenfocadas para que aprendiéramos a mirar sin dejarnos arrastrar por otras facultades, sin duda necesarias para la vida, pero irrelevantes a la hora de ver. Me acuerdo muy a menudo de aquellas lecciones ahora que, a pesar de la operación de cataratas, me posee la neura de que la ceguera avanza irremisiblemente. Pero no son mis cuitas de viejo sobre lo que quiero escribir unas breves reflexiones, sino sobre las leyes que nos acechan y que pretenden ordenar cuestiones estructurales comenzando por la de transparencia, sin duda relacionada con el cine, pero también sobre otras a las que se pueden aplicar las enseñanzas de aquella juventud.

La corrupción que poco a poco se va desvelando así como la defensa de la privacidad aparentemente amenazada por las nuevas aplicaciones del internet móvil y, a menudo, ambas cosas hacen que se anuncie una Ley de Transparecia que parece puede llegar a alcanzar hasta la llamada Casa Real. Debido posiblemente a las circunstancias que nos ha tocado vivir en esta época, cada iniciativa política refleja un deseo de absoluto que no casa en absoluto con el trabajo político. Queremos los ciudadanos enterarnos de todo y los políticos preocupados por las elecciones próximas (siempre hay alguna cercana) pretenden echar carnaza al pueblo. Por eso se anuncia que la transparencia será total o esa totalidad es demandada, exigida, por los movimientos ciudadanos. Pero si pensamos un poco nos daremos cuenta de que si la transparencia fuera total no podríamos ver nada pues eso que pretendemos percibir con la vista sería a su vez transparente. Jamás podríamos disfrutar de las veladuras insinuantes de una gasa sobre una carne apretada.Todos seríamos como ciegos.

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Pero esto va más allá y aplica a nuestro cerebro mismo. Prometí robar la siguiente cita a Juan Hernandez quien me la ofrecía como un comentario a este otro post que escribí en enero de este año. Y ahora cumplo con mi palabra:

El cerebro humano es un telar encantado donde millones de velocísimas lanzaderas van tejiendo un diseño que continuamente se disuelve, un motivo que tiene siempre un significado, por más que éste jamás perdure, y no sea más que una cambiante armonía de subdiseños.

Una buena reflexión para quien quiere enhebrar los finos hilos de una gasa hasta que se pueda entrever eso que en un relato sincopado nos hace imaginar como verdadero o como falso cuando en realidad no es sino un subdiseño provisional. Hemos tenido que llegar a la entrada LXI de este intento de construir un nuevo relato para empezar a entender que este esfuerzo no tiene éxito posible y que sin embargo nos es aparentemente necesario para vivir. Es esa voracidad por lo absoluto lo que parecería dotar de sentido a nuestra vida.

El peligro, heraldo del sufrimiento, es justamente absoluto, y su búsqueda también. Y es ese anhelo de lo imposible lo que subyace a todos los intentos de los salvapatrias de un color u otro. Me limitaré a solo un ejemplo más: la flexibilidad del (falso) mercado de trabajo. En el límite estaríamos hablando de un sistema de relaciones laborales que permitiría la renovación instantánea de cualquiera de las condiciones que lo definen: por ejemplo, jornada y salario sufrirían modificaciones instantáneas cuyas consecuencias serían imposibles de evaluar en su momento o, mejor dicho, el intento de evaluación haría imposible el mismísimo trabajo que se pretende regular.

Y aquí me vuelve a la cabeza una vieja iluminación sobre la enfermiza felicidad que, contaba yo, me proporcionaba una vida randomizada que yo me fabricaba de acuerdo con un mercado de valores accesible en todo momento.

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STIC

STIC ~ 22 de mayo de 2013


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David de Ugarte

David de Ugarte ~ 21 de mayo de 2013


Por qué deberías temer al nuevo ordenador de Google

dwaveEl jueves pasado Google anunciaba su primer laboratorio de computación cuántica. El New Yorker lo tildaba de pretencioso y daba contexto recordando los límites que todavía tiene la tecnología de D-Wave, la empresa canadiense que provee la tecnología.

No viene de ahora. Si la vieja criptografía llegó a su cima con la guerra mundial y la carrera espacial fue la hija de la guerra fría (aunque ahora tenga un revival indie), la computación cuántica es la hija de la «guerra contra el terrorismo». Era un salto anunciado en la lucha por el control de la privacidad. En 2003 escribíamos en esta bitácora:

Aunque los ordenadores cuánticos puedan tardar en llegar a ser plenamente operativos más de diez años, nadie duda de que una serie de aplicaciones, como la factorialización de grandes números, pueden estar desarrolladas experimentalmente mucho antes. Durante la próxima década el mundo perderá sus secretos.

La mitad de camino, allá por 2009 nos dió pistas sobre hasta qué punto era viable la apuesta si seguían fluyendo los capitales, atraídos por el creciente negocio del control gubernamental de las comunicaciones electrónicas.

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Por eso merece la pena gastarse 15 millones de dólares en un ordenador experimental. Es la velocidad de una lógica distinta lo que interesa, no las aplicaciones para mejorar la nube. Hace tiempo que Google sabe que el verdadero valor de contar con sistemas expertos basados en posibilidades de cálculo mayores está en poder aumentar la resolución de la imagen que puede hacer ya hoy de casi cualquiera gracias a la recentralización y predecir comportamientos individuales para comercializarlos como servicios avanzados como viene experimentando durante los últimos años.

Hace diez años pensábamos que la computación cuántica acabaría con los secretos del mundo rompiendo cualquier cifrado en un tiempo mínimo. Sabíamos que bastaba con el control de la naciente «nube» para hacer perfiles tan solo usando la traza de nuestras comunicaciones. Hoy sabemos que el objetivo va mucho más allá. Al punto de saber lo que estamos pensando… antes de que lo pensemos.

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STIC

STIC ~ 21 de mayo de 2013


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STIC

STIC ~ 20 de mayo de 2013


¿Qué hace de Fondaki-SIP-ner un proyecto social?

presentafondakiMañana tenemos «equipo de pilotaje» de Fondaki-SIP-ner. Por lo que parece vamos muy bien encaminados a conseguir el break even antes de cumplir un año. Pero Fondaki-SIP-ner, necesitando ser sostenible, no se evalúa solo por eso. Es un proyecto social.

¿Y cómo se evalúa éso? En primer lugar por la difusión de «Resiliencia!». El objetivo del R! es impulsar un cambio cultural que haga más resiliente a la sociedad civil, a las PYMEs y a las administraciones locales. Y queremos pensar que a más suscriptores y lectores, a más conversaciones estaremos aportando. Por cierto, ¿te suscribiste ya? ¿Se lo recomendaste a tus amigos o en los foros relacionados de los que eres parte? Lo agradeceríamos mucho!

En segundo lugar, y más allá de que los precios de los productos están significativamente por debajo de los de mercado porque todos los accionistas renunciamos a repatir dividendos indefinidamente, Fondaki tiene un tipo de prácticas nada común. La semana pasada entregamos una serie de informes para anesvad, la ONG bilbaina más potente. La idea es ayudarles a encontrar aliados en su batalla por extender la atención sociosanitaria en cada vez más comunidades de América del Sur y África. Pero la cosa no acaba con un informe. En unos días tendremos con ellos una «fiesta fin de proyecto». ¿Qué es eso? Todos los analistas que han tomado parte en la elaboración (el equipo) y sus contrastes (o sea, buena parte de los indianos) nos llevaremos unas pizzas y tendremos una reunión informal con todos los técnicos y voluntarios que trabajan en ámbitos relacionados con los informes. ¿Objetivo? Compartir metodologías, aprender unos de otros, crear lazos entre las personas que permitan una conversación generadora de conocimiento. ¿Podría ser un producto? Supongo que si. Pero preferimos aportarlo fuera del mercado y de la relación económica entre las organizaciones. Los contratos se firman entre organizaciones. Las conversaciones se dan entre personas concretas, en comunidades reales donde cada uno sabe el nombre de los demás. Así qué no lo consideramos producto ni cobramos por ello, es estrictamente voluntario para todos, como tiene que serlo cualquier expresión del gusto por aprender y compartir que da sentido al trabajo de los fondakanos tanto como al de los indianos. Así se haga en horas laborales de unos y otros. Si, esas cosas, son las que hacen social a un proyecto.

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Y no es porque anesvad sea una ong. Si fuera una empresa de, digamos, rodamientos, sería exactamente igual. Aportar a las conversaciones sirve para empoderar a las personas, para trascender las organizaciones. Eso es lo que hace social a un proyecto.

Así que, cuando te suscribas a Resiliencia! no te preguntes por qué no te piden otros datos que tu email, por qué no interesan tus datos personales. Es obvio: no queremos obtener nada de ti, mucho menos mercantilizar tu información personal. Queremos invitarte a conversar, a ser crítico -con R! en primer lugar-, invitarte a ampliar la mirada con nuevas fuentes y titulares de todo el mundo. Si lo conseguimos. Si alimentamos la conversación nuestro aporte a la resiliencia de nuestro entorno nos dará de sobra la satisfacción de ser un verdadero proyecto social.

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STIC

STIC ~ 20 de mayo de 2013


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Natalia Fernández

Natalia Fernández ~ 19 de mayo de 2013


Tarde en Bilbao


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David de Ugarte

David de Ugarte ~ 19 de mayo de 2013


Ubicuidad: más allá de ver el mundo con otras gafas

new-yorkers-life-with-google-glassCorría 2003 y los indianos poníamos el foco sobre Ken Sakamura. Creador del primer sistema operativo libre en los setenta, todo su trabajo se encaminaba hacia la computación ubicua. En 2008 llenaba Tokio de pequeños dispositivos que hablaban entre si creando la primera inteligencia ambiental urbana:

De acuerdo con las autoridades públicas japonesas, Sakamura está llenando Tokio de miles de tags, está creando una inmensa «demo¢ real de su visionaria tecnología. Mediante pequeños dispositivos se captan continuamente las señales de estos ucodes, que por medios inalámbricos, acceden a bases de datos que envían información contextual de vuelta al comunicador: guía turístico multi-idioma, información gráfica sobre desplazamientos, avisos de emergencia, o para ciegos o personas en silla de ruedas poder incrementar su autonomía personal con comunicadores incrustados en el bastón o en la silla (no olvidemos su larga autonomía por su bajo consumo), en resumen: información ubicua, atención, privacidad, vida más fácil.

Era la época en que se fijaba una nueva agenda. En 2007 habíamos puesto el foco en el fabbing y la computación ubicua, unidos en buena medida en el concepto de «spime», objetos «parlantes» con capas accesibles de información. Y claro, más allá de jugar con la tostadora y la nevera en propuestas que ya veníamos haciendo desde 2003 -y que nadie se decidía a comprarnos- las experiencias de Sakamura nos abrían el cielo:

Tron es ya hoy el cerebro de millones de abejitas electrónicas. Dispositivos tan pequeños y cotidianos que no nos hacen sospechar. Son las abejas obreras del mundo por venir. El cerebro es el enjambre. Y su destino es unirse con la nube social en la que se ha convertido la Internet de las personas y las redes.

Y jugamos entonces con conejitos interconectados que te leían las llaves y te avisaban por sms de quién entraba o salía de la oficina… pero no podían gustarnos demasiado tiempo porque partían de la recentralización… y por eso murieron. Vinieron luego los microdrones y con ellos la idea robbiana de dronenet. Y mientras tanto el boom de la raspberry pi y la irresistible ascensión desde el móvil a las google glass y de ahí a nuevas y ubicuas formas de realidad aumentada. Y ahora Pinoccio, un ecosistema electrónico completo para construir la Internet de las cosas desde el hardware y el software libres.

¿Hacia dónde converge todo?

Unamos todos los puntos anteriores a la reconquista de la internet móvil por el software libre ¿qué queda?

Queda un entorno donde «las cosas se conectan y hablan» entre si y con nosotros mostrando capas de información que podemos ver desde el parabrisas del coche, el teléfono o unas meta-gafas. Buena parte de ellas están construidas con hardware libre, bastantes de ellas están «hechas en casa» y la mayoría utilizan Linux como base de una manera más o menos clara. Un porcentaje relevante conecta la red de cosas con Internet, bien automáticamente bien a través de la interacción con personas cuyos interfaces, al «leerlas» las colocan en repositorios públicos. Movilidad es hoy el prólogo de ubicuidad.

Las posiciones de partida de lo libre y lo distribuido, las que nos permiten soñar con una evolución hacia nuevas formas cohesivas de producción son muy buenas. Pero la batalla feroz por el control de los flujos de información se convertirá igualmente en una guerra por el control de las cosas a través de los interfaces que las controlan y ligan entre si.

El mundo virtual superpuesto que Daniel Suárez creó en «Fredom (TM)», fracturado en comunidades con redes propias en busca de futuros divergentes está más cerca de lo que pensamos.

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Javier Jiménez

Javier Jiménez ~ 19 de mayo de 2013


“El enigma de la experiencia frente a la memoria”. La charla de la semana (S20)

Esta semana, como voy muy muy muy mal de tiempo, he optado por una apuesta segura: Daniel Kahneman. Novel de economía, psicólogo, economista conductual y peso pesadísimo en el mundo psicológico mundial, nos habla sobre las complejas relacione sentre la experiencia y la memoria. Disfruten.

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STIC

STIC ~ 19 de mayo de 2013


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STIC 22 de mayo de 2013

Este sábado 25 en el EraldaLab

eraldalabYa está en marcha de nuevo EraldaLab. Este año también dentro de OlatuTalka, pero esta vez en Donostia. El 25 de Mayo en la cofradía de pescadores de Donostia para hablar de «ekonomia elkarrekintzailea», economía del (emprendizaje) comunal. Junto a un nutrido grupo de participantes estaremos presentando Letxuga – software libre para la gestión de grupos de consumo -, hablaremos de Fondaki de la mano de su coordinadora, Carolina Ruggero, y al final de la tarde David De Ugarte hablará de «Modelos de empresa, compañías comunitarias y Revolución P2P». Os invitamos a consultar el programa del evento y apuntaros. Nos vemos este sábado 25 en el Eraldalab.

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Javier Jiménez 22 de mayo de 2013

La previa del segundo capítulo

images (25)Con el capítulo de ésta semana acabamos con el establecimiento y la explicación del proceso. Es decir, el último de esos capítulos poco interesantes pero necesarios para poder entrar en la parte interesante. Espero que os guste, porque además en él explico como van a ser el resto de capítulo.

Y además, os traigo una novedad chiripitiflaútica; sobre todo para los que tienen interés sobre todo en el manual. He creado una lista de distribución para que las novedades (capítulo semanal incluido) llegue directamente a vuestro correo. Podéis hacerlo en la columna de la izquierda.

Ps: Ya hemos publicado el capítulo de esta semana.

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Javier Jiménez 21 de mayo de 2013

GrinUgr, un nuevo actor a tener en cuenta

0727d6cd568a27465306b07ceb21f358No me voy a andar con tonterías. Mientras la Confederación Granadina de Empresarios (y Ayuntamiento, la Diputación y la Universidad de Granada, la Junta de Andalucía y no sé cuántos más) pretende convertir Granada en un hub tecnológico bajo el nombre de ‘On Granada Tech City’, el cambio de modelo productivo en la provincia vendrá de otro sitio, un lugar alejado de esa mentalidad industrial y estéril. Yo, personalmente, creo que uno de esos sitios será GrinUgr (o mejor dicho, de la capacidad de GrinUgr para tejer red con el ecosistema de pequeñas empresas muy productivas que empiezan a surgir en el entorno).

GrinUgr, liderado por Esteban Romero, es un co-laboratorio sobre cultura digital en ciencias sociales y humanidades que (por su desarrollo durante estos años) va camino de convertirse en lo que Michel Bauwens llamaba «chamber of the commons». Nacido de la universidad, pero autónomo e independiente es un actor a tener muy en cuenta.

Por cierto, hoy tienen un evento. Si pueden, pásense.

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Javier Jiménez 20 de mayo de 2013

Un objetivo poco ambicioso

marsbar4En el post de hoy en el Correo, hay una frase que me ha gustado especialmente «El objetivo del R! es impulsar un cambio cultural que haga más resiliente a la sociedad civil, a las PYMEs y a las administraciones locales». Durante este fin de semana una cantidad sorprendente de personas me ha preguntado por el Manual (además, aprovecho para daros las gracias por la difusión porque los días de publicación de los capítulos son picos históricos en el número de visitas del blog) y no sabía resumir en una frase (el famoso ‘elevator pitch’) el objetivo del invento.

Y era ese: impulsar un cambio cultural que haga a las personas más resilentes y sus vidas, más llenas de sentido.

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Juan Urrutia 20 de mayo de 2013

Fogonazos XXXIV: Calcetines y calzoncillos

peluquerc3ada-modera-caballeroAl principio volvía a LA para cortarme el pelo, pero a medida que éste escaseaba me pareció un poco tonto y dejé de viajar para este menester. Sin embargo y como desde que comenzó la crisis he reducido el presupuesto para ropa, incluyendo la interior, solo tiro de él cuando ya parece inexcusable y siempre aprovechando viajes cortos a LA. En este último el paseo por el borde del mar entre abdominales de cuero y patines de una fila de ruedas no ha sido tan gratificante como suele pues, curiosamente, hacía falta paraguas para resguardarse de las tormentas de mayo. He adquirido esos calzoncillos que resaltan mis pobres abdominales y los famosos calcetines altos de esa tienda donde en su día me surtía de todo y con generosidad. Y eso es todo.

P.S. Alguien puede creer que estoy hablando de Las Arenas,Bi., pero no, estoy hablando de Los Angeles, Ca. Por eso he tenido que pagar exceso de equipaje, pero no de peso, sino de volumen.

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David de Ugarte 19 de mayo de 2013

Vivir rejuveneciendo

-Habría que encontrar una palabra -dijo Juan- O inventarla. Una palabra para contar que cuando vives así rejuveneces. O tal vez simplemente presentarse diciendo: «tenemos noventa años».

Cosas que dice Juan y hacen eco el resto del día. A veces más de unos pocos días.

Por la noche vemos «Beautiful Creatures». Le digo a Nat: es como la música que hacía Nacho en los noventa. En realidad, como la que Nacho quería hacer en los noventa. Me viene a la cabeza la última vez que le vi. Fue en el Nasty.

Teníamos treinta y muy pocos, pero el público, por algún motivo era más joven. Cada año más joven. Empezaba a ser demasiado más joven. De esa juventud que no recuerdas haber tenido ni cuando la tenías. Niñas por debajo de veinte sentadas en el suelo con las piernas cruzadas. Ese punto falso del campamento de verano. Algo de grupo parroquial. Quién podía imaginar Sol entonces. Aquella noche, aquel año, ambos teníamos novia. De nuestra edad. Ambas estaban allí. Y nos gustaban. Los corros al final no significaban nada. Unos años antes quizás hubieran sido todo. Seguro. Pero entonces ya no. Bea entraba y salía del camerino. Los músicos compartían una bandeja de polvo. El botín tras el concierto. Bea me miró. En dos palabras, o en dos vistazos, me vino a decir que Nacho ahora era una estrella y que estaba cansada. De él, de los conciertos, de los pisos cutres o de las salas costrosas y sus cuartos para descansar. No sé. Pero entendí que de alguna manera nos habíamos hecho mayores y no era como habíamos esperado. Esa noche volví solo. Necesitaba pensar. Los noventa habían acabado. El vivía de la música y yo de Internet. ¿No era lo que habíamos querido?

Hace diez años de aquello. Y creo que me volví a acordar por la música. O por lo que dijo Juan. O por ambas cosas. Debo haber rejuvenecido porque ahora me parece todo un poco rancio. Las figuras un poco impostadas, como en una peli de Lynch o de Kronemberg. Ayer fueron escenas de Greenaway las que me vinieron a la cabeza. Y esa música que pensaba era de Nyman y que me viene cada vez que leo el blog de Alan. Pero no. Parece que aun está por componer. Tal vez rejuvenecí demasiado y tengo recuerdos de pelis que aun no estrenaron. O simplemente rejuvenecí más rápido que esta década en marcha atrás.

Todo lo de entonces está difuminado. Como si quedara delante y no atrás. Como si cargara una desgana ajena a mis días, a mi vida de hoy. No lo hice tan mal, me digo. De fondo oigo a los chicos recoger el salón. Se ríen. Se dan las buenas noches. Comentan la película. La vida resultó tener rincones amables cuando no era intensa. Casi siempre es intensa. Salgo del recuerdo como de esos casi sueños de vigilia, hacia arriba. Pienso: no cambiaba el ahora, cada ahora, por nada. Me doy cuenta de que en cada momento fue así. Pienso: eso es ser joven. Pienso: Juan llevaba razón.

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Juan Urrutia 18 de mayo de 2013

Linchamientos

cazablesaHay quien se queja de que no haya sido un partido de izquierdas o un sindicato de los de siempre los que hayan puesto la querella contra Blesa y haya tenido que ser un partido «raro» (UPyD) o una especie de grupo de presión sospechoso («manos limpias») los que lo hayan hecho. Estos mismos más otros se alegran de que por fin haya caído el primer banquero, como se alegra el cazador cuando se abre la veda. Y algunos pocos, entre los que me encuentro, no entendemos las explicaciones que da la prensa pues parece que le llevan al trullo por haber comprado un banco en Florida (USA) por un precio superior al valor en libros. Parece que la compra no fue mal, pero, en cualquier caso, si se siguió el procedimiento interno de toma de decisiones, no parece que estemos ante un delito por caro que resultara o aunque el Banco de España no estuviera entusiasmado por la adquisición; sino ante un mero error de gestión del que debió disculparse ante sus accionistas o similares. Otra cosa distinta sería el préstamo a Viajes Marsans que, por lo que se lee por ahí, no pasó los filtros adecuados y, en consecuencia, podría ser un indicio de alguna irregularidad perpetrada en su propio beneficio. Pero ni en esto ni en lo anterior se moja nadie y ningún medio nos ofrece una opinión solvente al respecto. Parece un linchamiento y a mí me parece vergonzoso. Lo mismo que me pareció vergonzoso el ataque a Niall Ferguson por sugerir que la falta de hijos de Keynes podría haber sesgado su tasa de descuento temporal.

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Javier Jiménez 18 de mayo de 2013

Weekly Magapsine – S20

El lado positivo es que estoy aprendiendo un montón de formas de NO hacer el Weekly Magapsine. La de esta semana tampoco sirve. En fin… les dejo el engendro de esta semana (unos 100 enlaces un poco caóticos) y procuraré mejorarlo para la semana que viene.

(más…)

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Javier Jiménez 17 de mayo de 2013

#bymx

bym colorAyer y hoy estoy en la décima edición de las Jornadas de Blogs y Medios de Granada. Año tras años JJ Merelo y Javier Barrera logran colar esta pequeña reunión entre lo más interesante del mundo de los eventos patrios; además, como señalaba ayer Dani Olivares, han conseguido la décima antes que el Real Madrid. Todo un mérito (o no, viendo como está la cosa en el banquillo merengue). También es posible que sea la última de prosperar la propuesta de Ícaro Moyano, ”TelesyPeriódicos” (o si Jose A. Pérez sigue haciendo chistes sobre asesores de Rajoy desnudos). Queda la tarde, perdonen mi mala cabeza al no avisarles antes, de hoy que si les interesa pueden ver en directo a través de agoranews.

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Javier Jiménez 15 de mayo de 2013

La previa del capítulo de esta semana

urlEsta semana os traigo otro capítulo (el primero, en rigor) de nuestro manual de ‘desarrollo personal’ (¿?). Hoy buscamos establecer las bases del proceso.

Como novedad de la semana, os contaré que he abierto un repositorio en Github (iba a hacerlo en GitBucket donde lo tiene Enkidu, pero me lié). A ver si soy capaz de sacarle alguna utilidad a estas cosas para controlar versiones.

En el ReadMe se puede leer,

ManualCuadros es, usando la jerga de desarrollo, una distribución basada en ACT aunque con desarrollos propios. Su objetivo es la «facilidad de uso» con la intención de poner a disposición del mayor número de personas las herramientas y conceptos de la ciencia psicológica.

Actualización: Ya puede leer el capítulo semanal de ManualCuadros

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Javier Jiménez 14 de mayo de 2013

Un cambio de paradigma en torno al DSM

bps2Me entero de pasada (porque yo pertenezco a otra sección) que ayer la División de Psicología Clínica de la Sociedad Británica de Psicólogos se unió a la fiesta del DSM. Su posición parece nítida “que el actual sistema de clasificación como el que promueve el DSM y la CIE, en lo que respecta a los diagnósticos psiquiátricos funcionales, tiene significativas limitaciones conceptuales y empíricas”. Por ello, creen que es necesario dar un giro conceptual (un ‘cambio de paradigma’) hacia un sistema que no pivote sobre la idea de “enfermedad”.

Yo sigo preguntándome que tiene que decir la psicometría sobre todo esto… pero parece que es un área de conocimiento donde abundan los mudos.

 

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Juan Urrutia 12 de mayo de 2013

Parecidos razonables: Ruz y Turing

turing-ruzHace tiempo que no me llaman la atención los parecidos como para ejercer mi capacidad fisiognómica. La última vez que me chocó un parecido fue cuando me largaba a Evora a le reunión de ASSET donde se inició la entrega del Premio FUE a la Diversidad. Seguramente esa dote natural mía tenía que ver con la ingesta de bollos suizos con chorizo a los que me aficioné después de la extirpación de la vesícula biliar y de la que hablé también aquí. Puede ocurrir que la nueva dieta correspondiente a la operación de corazón haya cegado mi vista o quizá se deba a la operación de cataratas. Lo cierto es que hacía mucho tiempo que no me pasmaba ante una visión fulgurante como la que me abrió los ojos el otro día.Quizá ocurrió porque se acaba de convocar la cuarta edición del citado premio: el juez Pablo Ruz y Alan Turing son iguales como pueden ver comparando las imágenes del uno y del otro. Esperemos que mis poderes no hayan desparecido del todo y que acabemos por descubrir que el juez tiene las mismas capacidades que Turing para descifrar un enigma

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Estadísticas del Correo de las Indias

La feed indiana tiene hoy una media de 1.196 suscriptores activos. Esta estimación se calcula como el número de personas que durante los tres últimos días descargó al menos un post cada día de nuestra feed principal. Así que si una persona no se conectó o a pesar de estar suscrito, no nos leyó durante un día de los últimos tres, no se computa como suscriptor, por eso este número se reduce de sábados a martes y es más alto de miércoles a viernes.

Además, las consultas en la web -de las cuales solo una pequeña parte proviene de la feed han dejado la siguiente gráfica de recorrido. Los datos del día de hoy (GMT -1) se actualizan cada hora.

La geolocalización de las visitas durante las últimas horas (actualizado una vez a la hora) fue:

Estadísticas de la Indianopedia

Gráfica de recorrido de los últimos días y datos del día de hoy (GMT -1) actualizados cada hora.

Contenidos indianos que federamos y se agregan a los posts nativos del Correo de las Indias

Nao VictoriaJuan Urrutia,
María Rodríguez,
Carolina Ruggero,
Javier Jiménez y
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