El Correo de las Indias

Grupo Cooperativo de las Indias

Juan Urrutia

Juan Urrutia ~ 16 de mayo de 2012

Target2

Target2 logoNOTA PREVIA. Lo que sigue es el resultado de una conversación animada con dos benos amigos, J.D-G y J.C. G-B sobre el los efectos de los déficits comerciales de los países periféricos en le Eurozona y sobre el sistema de registro de pagos llamado Target2. Tengo que reconocer que no estoy seguro de haber entendido todo por lo que este post, mucho más largo de lo normal, aparece publicado a fin de que algún sabio lector me ilustre.

En estos días de nueva presidencia en Francia, de intensificación de la reforma financiera en España a partir del asunto Bankia, de la enrarecida escena griega, y de una especie de cansancio generalizado, junto al miedo al brote de desordenes sociales, parece que el sentimiento general se vuelve hacia una especie de borrador de un posible relanzamiento sin abandonar la austeridad. Para poder hacer esto con un poco de cuidado deberíamos ser capaces de responder a un par de acusaciones alemanas articuladas por Hans Werner Sinn: que Alemania financia a los PIGS y que la actuación del ECB produce un efecto expulsión del crédito del que los bancos alemanes podrían disfrutar.

Creo que ambas ideas se pueden discutir en el contexto de una reflexión sobre el sistema de pagos intraeuropeo llamado Target2 que no es sino una manera de dejar bien apuntadas todas las operaciones realizadas entre residentes de distintos países miembros de la eurozona.

El punto de partida para estas reflexiones debe de ser la puesta al día de la forma que toma la contabilidad nacional de un país en lo que respecta a la Balanza Exterior. Pensemos en España y Alemania. Sabemos que por pura convención contable todo país con un déficit comercial o por cuenta corriente (digamos España) ha de tener un superávit de la balanza de capitales, mejor llamada balanza financiera, que refleja su situación con el país con el que comercia (digamos Alemania). Mientras la balanza por cuenta corriente mide flujos, la balanza financiera mide cambios en el stock de reservas. La igualdad entre ambas balanzas con el signo cambiado no es ninguna propiedad económica misteriosa sino el resultado necesario de un sistema contable de doble entrada en el que el saldo de cualquier subconjunto de apuntes ha de ser igual al saldo del subconjunto complementario. Algo trivial que se deriva de las propiedades de la suma, la asociativa y quizá a conmutativa y que no debe preocuparnos ahora aunque cabe recordar que esa necesaria igualdad se obtenía debido a que el superávit comercial de Alemania le deja con un montón de pesetas que son derechos de giro sobre el PIB español, pero que seguramente el exportador alemán transformará en marcos a través del Bundesbank con apreciación del marco frente a la peseta o que se apunta en Alemania como un déficit de la balanza financiera y, por necesidad de la doble entrada, como un superávit de esa balanza en España.

Así funcionaban España y Alemania hasta el momento de la introducción del Euro. En ese momento ya es imposible para Alemania saber si sus reservas de euros son derechos de giro contra España o contra Grecia por ejemplo. El sistema de cuantas nacionales debe ser complementado con un sistema de información que recuerde, a base de apuntarlas centralmente, en el banco central de cada país y en el BCE, las operaciones que se han realizado entre cada par de países y, en consecuencia, contra el PIB de qué país tiene Alemania qué cantidad de capacidad de giro. Este sistema es Target2, el sistema de pagos al que me refería al principio.

Veamos cómo funciona. Supongamos una operación de un importador español de un BMW alemán. De esta operación queda constancia en el banco del importador español (Santander digamos), en el banco central del país de ese importador (banco de España), en el BCE, en el banco del exportador (Deutsche Bank digamos) y en el banco central del país de ese exportador, el Bundesbank. De esta manera queda un rastro bien contabilizado de todas las (grandes) operaciones comerciales entre países y de sus pagos correspondientes. En el resumen del BCE, accesible para todos los países que integran el sistema, se puede ver qué país tiene derechos de giro contra el PIB de qué país. En el ejemplo que arrastramos todos sabemos cuanto poder de giro contra el PIB español tienen los residentes alemanes, cuanto poder de giro contra el PIB alemán tiene los residentes españoles y finalmente cuales el poder de giro neto. Los alemanes visualizan esto como una financiación a España por la cantidad correspondiente al poder de giro neto.

Sistema Target2

Notemos que el exportador de coches ha cobrado y que el importador español ha pagado. No parece que nadie deba nada a nadie. Pero al mismo tiempo es cierto que los residentes alemanes en Alemania o bien se gastan esa ganancia que han obtenido como exportadores netos a España en Alemania o bien acumulan los euros para gastarlos más adelante fuera de Alemania (digamos que en Mallorca). Se puede decir que España debe a Alemania o que Alemania ha financiado a España, pero me parece obvio que esa deuda es especial. El poder de giro neto de Alemania frente a España es como el principal de una especie de préstamo a tipo de interés cero y a plazo indeterminado. Por lo tanto la única manera que tiene España de pagarla es, en un ejemplo simple, dando servicios hoteleros a un alemán en Mallorca. Volveré sobre esto, pero añadamos ahora otra cuestión bilateral entre España y Alemania que necesitamos para completar el cuadro.
Es en efecto el caso que el Reino de España tiene una deuda pública generada por el carácter nada calvinista de sus ciudadanos incluidos sus funcionarios. Por lo tanto España tiene que financiar esos gastos y lo consigue emitiendo deuda que es comprada, digamos, por un inversor alemán. La situación no es delicada mientras se piense que esta deuda se va a pagar con ahorro o con una ganancia de la productividad española que iniciará un proceso inverso al descrito y que resulta compensatorio. Pero todo se complica si Alemania piensa que esa deuda es insostenible porque España no está dispuesta a ahorrar y solo va a poder pagar esa deuda pública con emisión de más deuda. En ese caso Alemania puede sentirse doblemente estafada por la deuda correspondiente al poder de giro neto contra el PIB español (que solo puede ser satisfecha mediante ese turismo en Mallorca por así decirlo) y a la deuda pública insostenible. Parecería razonable que Alemania exija que España garantice el pago de lo que debe en el tiempo y las condiciones pactadas en el caso de la deuda pública. La única manera que tiene España de garantizar esto es dejarse intervenir de forma que se le dicte los recortes a realizar para generar un excedente monetario suficiente para pagar a Alemania lo que contablemente se le debe. Equivalentemente Alemania puede dejar de comprar deuda española o vender la que ya tiene, de manera que el precio disminuye y el rendimiento aumenta.

Este es el problema en el que nos encontramos hoy con el condimento adicional de que es imposible que España pague si no crece y no puede crecer y ganar competitividad más que acumulando déficit público. Naturalmente está la posibilidad de la devaluación interior de España bajando los salarios, lo que acabaría equilibrando la balanza comercial, y quizá subiendo el IVA para atajar el déficit público que, como pasa en nuestro ejemplo, también ha sido financiado por Alemania (sus bancos) aunque no tenga nada que ver con la balanza comercial. Esto sería reflejado en la contabilidad propia del sistema de pagos Target2.

Notemos en cualquier caso que el superávit de balanza de capitales o financiera es, se transforma, en endeudamiento que hay que añadir al que se deriva del déficit púbico. Distingamos sin embargo. Para financiar el déficit público no hay más remedio que pedir prestado si queremos pagar a los que hacen las carreteras. Sin embargo en el caso del exportador y el importador ya han sido canceladas las deudas pues cada comprador español de un BMV ha pagado en euros al vendedor alemán. Como Target2 refleja todo no distingue pero deberíamos saber que parte del déficit macro-contable es «fantasmal» en el sentido que solo quiere decir que los alemanes tienen aculados euros que pueden gastar si quieren en Mallorca, pero no obligatoriamente pues también lo pueden hacer en Atenas con quien sin duda también tienen superávit comercial. Para financiar el déficit exterior no necesitaría España endeudarse pues le deuda que tiene solo podrá ser pagada cuando los alemanes usen los euros, provenientes de España en nuestro ejemplo, aumenten su consumo interior, cosa que dadas las apariencias solo ocurrirá con esa revaluación interior que parece ya está empezando a ocurrir, o aumenten sus viajes a Mallorca o a las islas griegas.

¿Y si España y/o Alemania no quisieran no quisiera aceptar sus respectivas devaluaciones o revaluaciones interiores? Pues ya sabemos que, con independencia de los problemas sociales correspondientes, acabaremos viendo que ese es precisamente el resultado que se va a producir ya que no habrá más remedio por parte de los trabajadores españoles que bajarse el salario para trabajar más y ganar un algo más que será gravado, al consumir, por un IVA más elevado. En cuanto a Alemania tendrá que cargar con la deuda española que sus bancos han acumulado consumiendo más en el exterior y usando menos crédito proveniente de sus bancos que están poco dispuestos a concederlo dado el pobre estado de sus balances (no solo dañados por la deuda española).

Parece sencillo llegar a la conclusión de que no hay que orientar la discusión entre España y Alemania como lo haría Sinn en términos de Target2 o de cualquier otro sistema de pagos. Hay que discutir en términos de las relaciones marginales de sustitución entre trabajo y ocio de ambos países y en términos de las productividades relativas de los dos países junto con su competitividad comparada además de así como, finalmente, en términos de la solvencia relativa de los bancos de los dos países consecuencia de su la gestión libre y propia de todos ellos.

Después de todas estas aclaraciones tan pesadas estamos en disposición de montar un argumento entendible a fin de poder refutar a Hans Werner Sinn y sus ideas sobre la financiación de Alemana a los PIGS mediante la acumulación de euros y sobre el agravio a Alemania que representa la disponibilidad de liquidez fenerada por el BCE contra casi cualquier colateral.

Primero la financiación que Alemana proporciona a los PIGS. Afirma Sinn que Alemania hoy está financiando al resto de la Unión por así decirlo y que por ello es exigible la austeridad de esa periferia nada calvinista en sus referencias. Ahora bien, si la acumulación de euros en Alemania es una financiación de las economías periféricas no me parece, a la luz de lo analizado hasta ahora, que ello sea algo relevante. Además, si el tipo de cambio del euro actual es lo suficientemente bajo como para que Alemania pueda seguir exportando a los USA (p.e.) es algo que se debe a que no hay mucha demanda de euros justamente porque no se quiere prestar en euros a los países periféricos debido a su mala reputación dispendiosa y a sus malas perspectivas de recuperación. Y ese no es el único servicio que presta la periferia PIGS a Alemania ya que la imposibilidad por parte de cualquier país de la Unión de devaluar en un área monetaria con moneda única como la eurozona deja a Alemania el campo libre y a cubierto de posibles competidores en la exportación a los USA. Quizá estos servicios a favor de Alemania se debieran tener en cuenta a la hora de dilucidar quién debe a quién. Quizá se podría argumentar que compensarían, en alguna medida a determinar, el esfuerzo que me gustaría poder exigir a los alemanes para que contribuyesen a garantizar la deuda de la periferia mediante su aportación proporcional a su PIB a un fondo especial bien dotado.

Segundo, la aseveración de que la financiación a los bancos de la periferia por parte del BCE crowds out la financiación a los bancos alemanes no se sostiene ya que nada impide a los bancos alemanes acudir a esa institución como cualquier otro banco, español por ejemplo. El hecho de que no lo hagan nada tiene que ver con las relaciones comerciales entre países de la zona euro, sino con la problemática propia de los bancos alemanes.

Ojalá estas reflexiones se puedan utilizar en estos momentos en los que España se encuentra en una situación delicada en relación a su sector bancario y en una coyuntura en la que Alemania debería aceptar su revaluación interna, pace Sinn.

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David de Ugarte

David de Ugarte ~ 16 de mayo de 2012

15M: un año después

15m un año después«El País» dedica una página especial con emisión en directo a la asamblea de la Puerta del Sol. Hay poca gente. La asamblea, que se proponía resumir todas las reivindicaciones del movimiento elaboradas durante un año y las recogidas desde el día 12, avanza torpemente. Las intervenciones tienen algo de litúrgico: varios oradores matizan sus propuestas apostillando «si alguien está en contra, no pasa nada». Hay en otros mucho sabor a autoayuda y muchas referencias a la «experiencia» personal, al «hacer amigos». Cuando empiezan a surgir propuestas, no quedan más de unos cientos de personas. Resultan decepcionantes: desde sustituir el euro por una «peseta del amor» a convertir el 15M de cada año en un día de «huelga social» hasta que el capitalismo caiga de rodillas. Dan ganas de preguntar cómo es que un domingo extra va a doblegar al sistema en una parte del mundo en la que, en la mayoría de las ciudades, los domingos las tiendas están cerradas y no nadie va a trabajar.

¿Por qué hay tan poca gente y sobre todo tan pocas ideas?

La prensa y en especial «El País» habían levantado altas expectativas sobre la capacidad del movimiento 15M para plantear una alternativa a la situación cada día más precaria de la política y la economía. Y el pasado sábado 12 de mayo, sin llegar ni de lejos a la movilización masiva de la víspera de las elecciones del 20 de noviembre de 2011, la Puerta del Sol reunió 30.000 manifestantes. Los columnistas estrella alabaron la «poesía política» de unos carteles -como los que ilustran este post- rebosantes de infantilismo y vacíos de contenido. Pero no había manera: las propuestas, publicadas por fin tras un año de «sistematización», seguían sin aportar nada, confundiendo deseos con ideas e ideas con reformas.

La frustración de la expectativa es evidente y las convocatorias «se desangran», reduciendo el número de manifestantes cada día. El día del aniversario, apenas quedan unos miles y al final de la noche unos centenares, en una ciudad habituada a manifestaciones de centenares de miles de personas.

La frustración no se produce solo en los sectores sociales que miraban el movimiento desde fuera a través de los medios. Desde dentro del movimiento, en muchas conversaciones, se bromea abiertamente con una dinámica deliberativa dependiente de lo presencial hasta el límite, obsesionada por la unanimidad sin acabar de definir quién es parte de la que comunidad y que parece querer solucionar todo organizando una comisión adhoc para su estudio. Sus únicas realizaciones materiales, como la «Cooperativa integral catalana», parecen caer en los mismos errores, confundiendo deseos con planes, reuniones con acciones, adhesión con participación e interacción, sin pasar de un plan ambicioso a su realización.

El hecho es que en un año el movimiento 15M ha sido incapaz de transformar la deliberación en acción y mucho menos de constituir las bases de un nuevo consenso social más allá de ese gigantesco «no me gusta» que, al modo de un facebook presencial, representó en su origen. Por eso pierde capacidad de convocatoria a pesar de que su propio entorno esté sediento de alternativas y su audiencia esté siendo azotada por alarmas financieras y avisos de nuevos recortes de gasto público casi diariamente.

Y sin embargo…

Sin embargo, el 15M tiene también una cara esperanzadora y oculta: su colapso.

En la práctica las asambleas de barrio y ciudad evolucionaron pronto hacia conjuntos de «comisiones de trabajo» relativamente estables, que se hicieron conscientes de ser comunidades conversacionales autónomas. Algunos de esos grupos tienen la dimensión y el grado de interacción necesarios para ser capaces de destilar algo más que descontento, asumir una reflexión más profunda y pasar al hacer. Les pesa sin embargo la banalidad del movimiento en su conjunto y la decantación se dibuja para muchos entre el ir más allá y la fiesta social, casi folclórica, que en muchos barrios supone «el grupo de los domingos» con su mercado de trueque y sus debates abiertos que no avanzan más allá de la agenda mediática.

Si visitamos tomalaplaza.net veremos que ni siquiera el aniversario ha sido capaz de reactivar la mayoría de los grupos locales. Muchos han quedado reducidos a una docena de personas o menos. Otros han abandonado casi toda la actividad e incluso cerrado sus webs. Y sin embargo, cada día hay más iniciativas, más conversaciones abiertas, una actitud distinta y caras nuevas en cualquier debate público que se plantee desde la construcción de alternativas a la crisis. En pequeños grupos entre el público plantearán preguntas, se quedarán a discutir, nos contarán que han comenzado a escribir un blog y se están planteando constituir una cooperativa… Son los que «ya se han ido». Aunque sigan emocionalmente ligados a la experiencia de hace un año, han sabido empezar a hacer la crítica. Les queda un largo camino de discusiones, de aprendizaje y de construcción. Pero representan una esperanza.

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Juan Urrutia

Juan Urrutia ~ 15 de mayo de 2012

Tiempos oscuros

MAFOBankia se interviene para que no se cargue a todo el sistema finaciero español y ¿qué es lo primero que salta a la opinión pública? Pues que la culpa la tiene MAFO. No nos interesan los detalles, la trayectoria seguida hasta ese momento por la institución, las características de su consejo. Tampoco elevamos el tiro hacia otros pros y contras de las Cajas, o sobre qué van a pintar las pocas viables que queden sueltas, o qué va a ser de la obra social o una reflexión más general sobre un sistema finaciero. No, nada de esto interesa. Lo que importa es quién tiene la culpa. O, más exactamente, lo que importa es que la culpa la tenga alguien.

Esto es un signo más de la decadencia y falta inteligibilidad del mundo en el que estamos. Es como si todos dependiéramos de algo arbitrario como la simpatía de un dios, un algo al que no vamos a renunciar mientras podamos decir como niños: «ha sido Juanito». Y así durará un poco más esa pequeña prebenda que me ha tocado por una concatenación de casualidades que, sin mérito alguno por mi parte, me han proporcionado una cierta cuota de poder.

¡¡Ha sido M.A Fernández Ordoñez!!. Pues igual sí, pero lo interesante entonces sería volver a pensar algunas cosas que en su día fueron objeto de atención privilegiada. Me refiero a la naturaleza de las instituciones de diseño y en qué medida son frágiles si no van acompañadas de su resonancia con los equilibrios de intereses. O igual no, en cuyo caso lo interesante no es quien la ha tenido, sino lo mismo que antes, la construcción de instituciones fuertes. Y en ambos casos el descaro para poder hablar de todo ello sin falsos pudores ya que nuestra única obligación es hablar sin restricciones mentales.

Lo horroroso de nuestro tiempo es justamente que nos quedamos tan tranquilos en cuanto encontramos una cabeza de turco y que esa tranquilidad nos dificulta el pensamiento libre y su expresión franca.

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Horacio López

Horacio López ~ 14 de mayo de 2012

Verdinglichung: love, reification, neoliberalism, Apple and paraphilias

Ladies of AvignonA single word defines neoliberalism’s most traditional method: Reification. By way of extreme and fundamentalist reification, neoliberalism makes everything, absolutely everything, even human relations, into salable commodities.

Even beyond that, in the other direction — at the fringe end of paraphilia— it turns physical objects into something capable of being loved. The most dehumanized case possible is when that love/admiration is dedicated to abstract constructs like a capitalist 1.0 corporation. (“I love Apple!”) This is the expression of its pathos, ethos and logos distilled into a reductionist aesthetic through consumer objects.

Upon returning to Apple after he was famously expelled from the company he founded, Steve Jobs explained to his employees what the main problem Apple had to solve was.

Jobs said:

It’s the products. The products suck! There is no SEX in them anymore.

It should be noted that Jobs never said that the functionality of the products was inappropriate; his central concern was form. This reductionist aesthetic is no accident and is not a simple aesthetic minimalism. Somehow, it manages to cross the “uncanny valley” to achieve its ends, and by doing so, almost inadvertently subverts a whole set of human values.

This subversion of Objectum Sexualis goes together like two sides of a coin with the other dehumanizing half of neoliberalism’s reification.

For Apple (like for Margaret Thatcher), human groups don’t exist; there are only individuals, ideally in a private monologue and transaction with their god.

Ideally: objects, gears in the grand machine of corporatism. The Apple-Objectum subverts just like reification, but in the opposite direction.

Isn’t it true that this is related to the ancient sin of idolatry? The cult of the object and the impossibility of consummating one’s love for it.

Thingified humans, humanized things: two halves of the neoliberal method

A second term for Obama, a public vandalized by his administration, and all the same promises unkept… and the other half: a new Macintosh model, iPhone, etc.

If neoliberalism could consummate its neurotic love, it would amount to encompassing any and all needs met… it would be the end of unrequited love transactions: the end of rent-seeking… and that cannot be permitted in hegemonic orthodoxy, because the marriage of neoliberalism and capitalism 1.0 does not allow for it.

This is useful to understand that it’s not just the more typically reifying half of traditional neoliberalism that we’re going to come up against on the long road towards Capitalism 2.0.

Many others who follow the teachings of the book of Jobs to the letter will also show up in due time.

References

Translated by Steve Herrick of interpreters.coop from the original (in Spanish)
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Horacio López

Horacio López ~ 14 de mayo de 2012

Verdinglichung: del amor, reificación, neoliberalismo, Apple y parafilias

Señoritas de AvignonBasta una palabra para definir el método más tradicional del neoliberalismo: Reificación. Por medio de la reificación extrema y fundamentalista, el neoliberalismo convierte todo, absolutamente todo, hasta las relaciones humanas en mercancía vendible.

Aún más allá, en dirección inversa — en un extremo rayano en la parafilia– convierte a objetos físicos en algo pasible de ser amado. El caso más deshumanizado posible cuando ese amor/admiración es dedicado a constructos abstractos como una corporación capitalista 1.0. (¡Amo a Apple!) La expresión de su pathos, ethos y logos destilados en una estética reduccionista a través de objetos de consumo.

Al regresar a Apple después de que famosamente fuera expulsado de la compañía que fundó, les explicó a sus empleados cuál era el principal problema que Apple tenía que solucionar.

Jobs dijo:

It’s the products. The products suck! There is no SEX in them anymore.

Cabe notar que Jobs nunca dijo que la funcionalidad de los productos  fuera inapropiada; su preocupación central pasa por la forma. Esta estética reduccionista no es casual y no es un simple minimalismo estético. De algún modo logra cruzar el «uncanny valley» para lograr sus fines y al pasar, casi inadvertidamente subvierte todo un conjunto de valores humanos.

Esta subversión del Objectum Sexualis se complementa como una media naranja con la otra mitad deshumanizante de la reificación del neoliberalismo.

Para Apple –como para Margaret Thatcher– los grupos humanos no existen, sólo existen individuos, idealmente en un monólogo privado y una transacción con su dios.

Idealmente: objetos, engranajes en la gran máquina del corporatismo.
El Apple-Objectum subvierte igual que la reificación, pero en el sentido opuesto.

¿No es cierto que esto está emparentado con el antiquísimo pecado de la idolatría? El culto al objeto y la imposibilidad de consumar el amor con él.

Humanos cosificados, cosas humanizadas: dos mitades del método neoliberal

Una nueva elección de Obama, un público vandalizado por su administración y todas las mismas promesas sin cumplir… la otra mitad: un nuevo modelo de Macintosh, iPhone, etc.

Si el neoliberalismo pudiera consumar su amor neurótico, eso equivaldría a alcanzar la plentiud de todas las necesidades satisfechas… sería el fin de las transacciones de amor no correspondido: el fin de las rentas… y eso no se puede permitir en la ortodoxia hegemónica, porque el casamiento neoliberal con el capitalismo 1.0 no lo permite.

Esto es útil para entender que no es sólo la mitad más típicamente reificadora del neoliberalismo tradicional con quienes nos toparemos en el largo camino hacia el Capitalismo 2.0.

Muchos otros que siguen al pie de la letra las enseñanzas del libro de Jobs también irán apareciendo a su debido turno.

Referencias

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Juan Urrutia

Juan Urrutia ~ 14 de mayo de 2012

Boda en Toledo

Nudo windsordDecidimos quedarnos a dormir en Toledo pues, aunque la boda es temprano (a las seis de la tarde), volver a Madrid de noche y habiendo bebido no parece muy seguro. Y al llegar al hotel nos parece tan agradable con vistas al Tajo y a la ciudad, que decidimos quedarnos un día más para relajarnos en el SPA entre otras cosas. Una comidita ligera y una siesta para esta en plena forma.

Pero a las 4.30 me despierto sobresaltado. No tengo corbata. Se me ha olvidado en casa. Barajo todas las posibilidades. Boutiques en el hotel, pero es domingo y todas están cerradas. En el centro a estas horas no hay esperanza. Que Rafa venga rápidamente desde Madrid con la corbata que pensaba ponerme es una solución factible, pero exagerada.

Llamo a recepción y entre risas las recepcionistas me dicen que me van a buscar una pero que no garantizan nada. Ya me veo en la recepción a la acecho de cualquier cara conocida para dar un sablazo corbatil a su dueño.

Suena el teléfono y me dicen que me han encontrado una. Me presento en recepción y efectivamente allí tengo una corbata que entona muy bien con mi camisa banca y traje azul marino. pregunto si puedo tener una atención con su dueño y entre risas me dicen que es del director y que mañana pronto por la mañana la tengo que devolver.

No hay problema alguno en ella. Peor, pienso. ¿Y si la mancho cenando? Vuelve la angustia.

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David de Ugarte

David de Ugarte ~ 14 de mayo de 2012

Neoliberalism and scale

From the creators of the "Bowie Bonds"...The question of the scale of production and the growing inefficiencies linked to it are common and daily topics. The large products and services of scale are seen negatively by society, both because of the social irresponsibility they let management get away with and because of the loss of quality and diversity they impose, which consumers know are unnecessary. As Kevin Carson writes:

The larger the scale of production, the more it must be divorced from demand, which means that the ostensible “economies” of large batch production are offset, and then more than offset, by the increasing costs of finding new ways of making people buy stuff that was produced without regard to preexisting orders.

However, the criticism of large scales we have undertaken at las Indias goes further, pointing out how the origin of the crisis is in the financial inadequacy of financial capital for the new (and ever-smaller) optimal scales of production. These optimal scales are closer and closer to the P2P production method.

The “great bubble machine” has it origins in the difficulties the system has making massive amounts of capital profitable in a setting where the efficient scale of production is smaller and smaller, and so a smaller volume of investment is needed.

For example, it’s a known fact in the circles of seed capital and venture capital that what reduces the profitability of these funds is the need to assume greater risks to be able to offer an outlet to larger investment packages. As Jose Ignacio Gorigolzarri commented in an interview with the economic newspaper Cinco Días:

If there’s a lack of entrepreneurs, I don’t think it’s because because there’s no financing (…) I wish there was financial scarcity, not scarcity of novel projects.

And the world of start-ups no is no exception. Ultimately, while the system has focused on them, it has done so as part of a wider movement characterized by a series of financial innovations whose objective was to reduce non-systemic risk levels to find new outlets for capital.

This movement should be considered the engine of hegemonic structural policies since the Eighties, which David Harvey describes in “A Brief History of Neoliberalism“: financialization, opening of markets, and the radicalization and extension of legislation on intellectual property.

They are all policies of pursuit of scale, whose objective is to provide an outlet and meaning to a growing mass of idle capital, and is from this angle (more than ideology or even the distribution of profit) that we should consider neoliberalism as a political-economic movement from 1979 to today.

The big business superstars of the Eighties and Nineties argued clearly about the need to orient economic policies to make larger scales of production possible and necessary, reinforcing and even creating new sources of financialable profits.

The decline of the optimal scale was implicit in the whole argument of the times: the Microsoft of Bill Gates was not General Motors, either in its impact on employment nor its need for capital… and yet, it became the biggest company in the world. Warren Buffet made his fortune chopping up businesses, reselling some parts, and making others produce. David Bowie issued bonds on future profits from his music pointing the way towards the financialization of the new audiovisual industry, and and even of the new genetically modified agriculture, or of medical research. To continue down this path, they needed not only another turn of the screw with legislation on “intellectual property,” but its extension to all other countries to have an impact on the the balance of payments of the central States, and especially of the U.S. This extension was carried out — not coincidentally — in connection with the signing of the the new wave of free-trade treaties, whose ultimate objective was to justify an increase in the capital of the big banks, telecoms and privatized basic-service businesses.

Paradoxically, this last policy, globalization, would open the spigot of what has been called “breaking the value chain.” Its ultimate consequence, fed by the impact of distributed communication, is the rise of a new industrial and technological sector with a wide scope, but a medium or small scale, in the peripheral countries, especially in Asia… which, in turn, would further radicalize the tendency toward small optimal scales in the central countries.

With the perspective of the current crisis, we can understand the set of neoliberal policies that have left their mark on the world since the Eighties as a Big Capital’s conscious reaction to, and an involuntary accelerator of, the reduction of the optimum scale of production, and therefore, to the transition towards a P2P production method.

Translated by Steve Herrick of intepreters.coop from the original (in Spanish)

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David de Ugarte

David de Ugarte ~ 14 de mayo de 2012

El neoliberalismo y las escalas

De los creadores de los «Bowie Bonds»...La cuestión de la escala de producción y las crecientes ineficiencias ligadas a esta, son un tema tan común como cotidiano. Las grandes producciones y servicios de escala son percibidos socialmente de forma negativa tanto por la irresponsabilidad social que permite a la gestión como por las pérdidas de calidad y diversidad que impone y que los consumidores saben innecesarias. Como escribe Kevin Carson:

The larger the scale of production, the more it must be divorced from demand, which means that the ostensible «economies» of large batch production are offset, and then more than offset, by the increasing costs of finding new ways of making people buy stuff that was produced without regard to preexisting orders.

Sin embargo, la crítica de las grandes escalas que hemos emprendido en las Indias, va más allá, señalando cómo el origen de la crisis está en la inadecuación del capital financiero a las nuevas -y cada vez menores- escalas óptimas de producción. Escalas óptimas que cada vez están más cercanas a las del modo de producción P2P.

La «gran máquina de fabricar burbujas» tendría su origen en las dificultades del sistema para rentabilizar grandes masas de capital en un entorno en el que la escala eficiente de producción es cada vez más pequeña y se necesita por tanto menos volumen de inversión.

Por ejemplo, es un hecho conocido en los entornos de «capital semilla» y «venture capital» que lo que reduce la rentabilidad de esos fondos es la necesidad de asumir riesgos mayores para poder ofrecer salida a mayores paquetes de inversión. Como comentaba Jose Ignacio Gorigolzarri en una entrevista para el diario económico Cinco Días:

Si faltan emprendedores, no creo que sea porque no hay financiación (…) ojalá hubiera escasez financiera y no de proyectos novedosos.

Y el mundo de las «start ups» no es una excepción. A fin de cuentas si el sistema se ha focalizado en ellas ha sido como parte de un movimiento más amplio caracterizado por una una serie de innovaciones financieras cuyo objetivo era reducir niveles de riesgo no sistémico para encontrar nuevas salidas al capital.

Este movimiento debería considerarse el motor de las políticas estructurales hegemónicas desde los años ochenta que describe David Harvey en «A Brief History of Neoliberalism»: financiarización, apertura de mercados y radicalización y extensión de la legislación de propiedad intelectual.

Todas ellas son políticas de consecución de escala cuyo objetivo es dar salida y sentido a una masa creciente de capitales ociosos y es desde este ángulo -más que desde el ideológico o incluso desde la perspectiva de la redistribución de rentas- que deberíamos considerar el neoliberalismo como movimiento político-económico entre 1979 y la actualidad.

Las grandes estrellas empresariales de los ochenta y noventa argumentaban claramente la necesidad de orientar las políticas económicas para que hicieran posibles y necesarias escalas mayores de producción, reforzando e incluso creando nuevas fuentes de rentas financiarizables.

La caída de las escalas óptimas estaba implícita en todo el argumentario de la época: El Microsoft de Bill Gates no era General Motors ni en impacto sobre el empleo ni en necesidades de capital… y sin embargo llegó a ser la mayor empresa del mundo. Warren Buffet hizo su fortuna troceando empresas, revendiendo unas partes y poniendo a producir otros. David Bowie emitió bonos sobre rentas futuras de su música señalando el camino hacia la financiarización de la nueva industria audivisual y hasta de la nueva agricultura transgénica o la investigación médica. Un camino para el que requerían no sólo una nueva vuelta de tuerca en la legislación de «propiedad intelectual», sino su extensión a todos los demás países para impactar en las balanzas de pagos de los estados centrales y especialmente de EEUU. Una extensión, que se realizó, y no es casualidad, ligada a la firma de la nueva ola de tratados de libre comercio cuyo objetivo último era justificar un redimensionamiento al alza del capital de los grandes bancos, telecoms y empresas de servicios básicos privatizadas.

Paradojicamente esta última política, la globalización, abriría la espita de lo que se ha llamado la «ruptura de las cadenas de valor» y su consecuencia última, alimentada por el impacto de la comunicación distribuida: el ascenso de un nuevo sector industrial y tecnológico de gran alcance -pero mediana y pequeña escala- en los países periféricos, especialmente en Asia… que a su vez radicalizaría aún más la tendencia hacia escalas óptimas menores en los países centrales.

Con la perspectiva de la actual crisis, podemos entender el conjunto de políticas neoliberales que marcaron el mundo desde los años ochenta como una reacción consciente y un acelerador involuntario del gran capital a la reducción constante de la escala óptima de producción y por tanto a la transición hacia un modo de producción P2P.

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Grupo Cooperativo de las Indias

Grupo Cooperativo de las Indias ~ 13 de mayo de 2012

Five elements (and a coda) to create an alternative narrative to the system’s crisis

P2P production cycle

  1. Since the ’90s, we have been living through the first steps of the transition towards a P2P production method
  2. While the forefront of this transition over the last couple of decades was in the immaterial realm (content, free software, etc.), today, it’s laying the foundations of a new Industrial Revolution.
  3. The ultimate origin of the crisis is the reduction of the optimal scale of production, which the financial system has not adapted to, making it the “bubble-making machine” whose consequences we’re all paying for today. If large scale is still sought after today, it’s not because it generates greater efficiency, but because the rents derived from power (and irresponsibility it gives them) compensate managers for the inefficiencies of size and let them play in a market captured by financialization.
  4. The P2P production method is based on the combination of the commons and dissipation of rents, allowing for a profound redefinition of the function and the power of capital and the market and therefore of forms of cooperation, competition and the remuneration of the factors of production.
  5. It’s these tools of the P2P production method which, while still young, let us begin to aspire to a new, local reindustrialization and think of alternatives to the crisis and massive unemployment, generating autonomy for local communities and laying new foundations for cohesion and well-being.

Coda

The change in scale is not confined to the area of production. If the P2P production method brings a new dimension to what we think of as “public,” (based on the development of the already gigantic, productive, and universal commons) the management of common infrastructures and services must be localized, blazing a trail for the resurgence of the confederal principle as the basis for coordination among communities much smaller than the current large nation states.

And there’s more…

 
Translated by Steve Herrick of intepreters.coop from the original (in Spanish)

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David de Ugarte

David de Ugarte ~ 13 de mayo de 2012

En el Eraldalab (Andoain)


En Eraldalab

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Natalia Fernández

16 de mayo de 2012

El futuro configura el presente

Lia, imagen del movimiento ciberpunk españolYorokobu publica hoy un artículo sobre el movimiento ciberpunk, sus fuentes de inspiración, trayectoria e hitos durante las 3 últimas décadas. A día de hoy, el futuro que imaginamos sigue basándose en el empoderamiento de comunidades que orientan su autonomía hacia formas de producción distribuídas y basadas en el conocimiento libre. Ciberpunk hoy, es la revolución industrial p2p.

David de Ugarte

14 de mayo de 2012

¿Cuál es el aporte indiano?

Las conversaciones y los debates en Mallorca y Andoain marcan un cambio en el tono de la conversación social de la que participamos. Gracias a las cuestiones planteadas por muchos de los que allí fueron, nuestro debate sobre las escalas ha avanzado muy rápida y solidamente, centrándose en señalar la reacción del capital a la progresiva reducción de la escala óptima de producción como el origen de las políticas «neoliberales» impulsadas desde los ochenta y finalmente de la crisis misma, ligando en un único marco teórico las fuerzas aparentemente contradictorias que operan en la descomposición (financiarización, globalización, centralidad de la propiedad intelectual entre las rentas, transición hacia un modo de producción P2P…). Queda por cerrar el relato en sus periferias, explicando en detalle los mecanismos de captura y disipación de rentas ligados a la gran escala y su relación con el estado, y como estos han precipitado la descomposición en todos los niveles de la sociedad, comenzando por las élites. En la otra punta del cuento hay que ligar todavía la centralidad de lo local en el modo de producción P2P y la transnacionalidad más allá del papel del procomún. Pero podemos estar contentos. Muy contentos, tener un relato alternativo es fundamental para poder extender una alternativa.

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