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las Indias 1010 ~ 30 de septiembre de 2014 ~ 0

Lecturas interesantes del 30 de septiembre de 2014

Natalia Fernández

Natalia Fernández 469 ~ 30 de septiembre de 2014 ~ 7

¿Distopía ciberpunk o tendencia?

Lego Forest- Broken HillEn 2005 se publicaba en España Jennifer Gobierno. Una novela de Max Barry, un autor australiano prácticamente desconocido, que desde la ciencia ficción relataba las aventuras de dos personajes, John Nike y John Nike, en un mundo organizado por las grandes corporaciones.

Max BarryLo que entonces era una distopía, con el paso de los años ha ido tomando forma, naturalizándose hasta el punto de ser uno de los puntos de reflexión en la redefinición de las ciudades. A día de hoy, en la implementación de las smart cities aún se discute sobre la pertinencia de asociarse a grandes corporaciones (con capacidad de realizar la inversión necesaria) a pesar de los riesgos para la privacidad e intimidad de sus habitantes; o si por el contrario, se debe a aspirar construirla a más largo plazo pero asumiendo el reto de incluir a la ciudadanía. Una fórmula que se cruza con el espacio de la economía colaborativa para dar lugar a ciudades en las que la oferta de servicio, el diseño y uso de los espacios, o el tipo de relaciones, no vienen determinadas exclusivamente por las instituciones de gobierno.

Jennifer GobiernoEn Jennifer Gobierno, Max Barry creaba un escenario obsesivo en el que el nacionalismo se trasladaba del territorio a las organizaciones, donde el desarrollo de la vida, la ética o la socialización, venía determinada por la cultura de la empresa, dando forma a cada uno de sus empleados y sus familias. Porque no es lo mismo crecer en Mattel y estudiar en el Colegio Barbie que hacerlo en Nike o tener la mala suerte de pertenecer al flaco cuerpo del Estado. Escrito en 2003, este libro define a Barry junto a Bruce Sterling y Neal Stephenson, como uno de los mejores autores en mostrar la crudeza de un mundo en descomposición, organizado bajo una lógica completamente distinta a la de los estados nación.

Y es por esto que este género, pretendidamente «menor», de la ciencia-ficción, el ciberpunk, acaba teniendo capacidad para situarse y describir el futuro inminente.

LexiconHace unos días terminé de leer su última novela, Lexicon, un giro curioso en lo que habían sido sus tramas hasta ahora. En sus ejes volvemos a encontrar la descomposición y el poder de las corporaciones,

No soy un fanático de la privacidad, y no es que me moleste demasiado que esas organizaciones quieran saber dónde voy y qué compro. Pero lo que sí me preocupa es lo mucho que se esfuerzan por obtener esa información, la cantidad de dinero que se están gastando en ello y el hecho de que nunca admiten que es eso lo que realmente quieren. Eso significa que esa información debe de ser realmente valiosa por algún motivo, y yo solo me pregunto para quién y por qué.

Pero el protagonismo en esta ocasión se lo queda el poder ejercido a través del idioma en una sociedad que ha dejado para unos pocos el estudio del poder de la palabra, de la retórica. Un mundo sin significados y por tanto fácil de capturar con un preciso uso de la lengua y un profundo conocimiento de esta. Pero esa captura no viene ya de las corporaciones, sino de los «poetas». Personas seleccionadas por sus capacidades para ejercer la persuasión en su idioma materno.

Como si de una universidad se tratara, los reclutados inician un proceso de formación en un entorno aislado, aprenden a contener sus emociones, a no dejar entrever sus respuestas instintivas, sus debilidades. Aprenden cómo persuadir mediante el uso del idioma, a identificar los segmentos de sugestión de su interlocutor y proceder de forma sistemática, emitiendo una serie de palabras que como un conjuro les permiten tomar su control, «subyugarles» hasta la casi la hipnosis.

Al graduarse, cada uno de esos poetas renuncia a su identidad, se les asigna una personalidad literaria ilustre, en función de las expectativas que la organización tenga puestas en él. Trabajan en un entramado de empresas de la organización, realizan I+D, estudian el comportamiento social y las diferentes reacciones humanas para perfeccionar sus prácticas.

Broken HillPero cada tanto tiempo aparece una palabra desnuda, con capacidad romper la supremacía de la lengua y de los que la controlan.

En todos los casos, a la aparición de una palabra desnuda le sigue un acontecimiento como el de Babel, en el cual los gobernantes son derrocados y una lengua común es abandonada. En términos modernos, sería como perder la lengua inglesa. Imagina la suma total del trabajo de nuestra organización, perdida.

Yeats, jefe de los poetas y máxima autoridad en cuestiones lingüísticas, no solo desea apoderarse de la palabra, sino que aspira a utilizarla para consolidar su poder. Porque aquel que domine la palabra desnuda, literalmente, dominará el mundo. Su supremacía prevalecerá.

Lexicon es una auténtica alegoría sobre el poder de la lengua, las desigualdades y asimetrías que genera, el reflejo del «poder al que se accede sin esfuerzo». Una alerta sobre el peligro que supone alimentar la hegemonía de las lenguas naturales con el objetivo de generar poder para unos pocos. Una distopía que, como es habitual en el ciberpunk, denuncia una tendencia cada vez más abierta.

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las Indias 1010 ~ 29 de septiembre de 2014 ~ 0

Lecturas interesantes del 29 de septiembre de 2014

David de Ugarte

David de Ugarte 2813 ~ 29 de septiembre de 2014 ~ ~ 24 2

¿Solo para élites?

gustos y clases de los cincuenta en eeuu
El primero de agosto de 2014, el New York Times decidió preguntarse por los efectos de la creciente desigualdad económica en la cultura. El artículo rescataba a Russell Lynes,

un brillante editor de la revista [TIME] y sociólogo «pop» que en 1949 publicó en Harper’s «Highbrow, Lowbrow, Middlebrow», un ensayo que sigue siendo instructivo y divertido a día de hoy. Más influyente aún (e infinitamente más entretenido) fue el gráfico que inspiró, publicado en Life, que dividió el gusto americano en cuatro conjuntos claros de preferencias, dividiendo el rango medio en «alto» y «bajo» e identificando, con precisión de antropólogo y brío de publicista, las preferencias típicas en comida, bebida, moda y arte.

Como recuerda el artículo, en 1949, con la guerra mundial reciente, los sistemas de becas y el creciente prestigio global de la Ivy League sentaban el mito de la nueva meritocracia norteamericana. La idea de que la gente brillante conseguía entrar en universidades caras y tras pasar por ellas alcanzaba los niveles superiores de renta. Los más «listos» se convertían en los más «ricos». Sus demandas típicas en la materialización de la pirámide de Maslow. El consumo «aspiracional», el de aquel a quien le gusta imitar a los sectores de renta superiores al suyo, pasa a emular también niveles culturales superiores. Un nuevo tipo de consumo intelectual conspicuo no limitado al Arte.

El Go como expresión de las élites intelectuales

Einstein y MasayoshiEl artículo del NYT tomaba la idea de un par de artículos en otros blogs aparecidos durante los meses anteriores que ponían el acento en el lugar ocupado por el Go. Estaba surgiendo un buzz y el blog de la Asociación Americana de Go lo recogió ya en junio. Pronto empezarían las protestas de lectores ofendidos por los presupuestos clasistas operando sobre el juego. Cuando NYT publicó su artículo, el debate estaba ya servido. Un lector apuntaba:

En la fecha del artículo [1949] los únicos lugares donde uno podía encontrar el Go en América era en los departamentos de Matemáticas y Física de las universidades. Mi padre lo aprendió por esa época en un departamento de ciencias gracias a una copia mimeografiada de un artículo alemán, porque los académicos alemanes habían colaborado con los japoneses tras la guerra ruso-japonesa [1905]

En «El Arte de jugar al Go» hemos visto que aunque esta aseveración tiene una base de realidad, no es exacta. Efectivamente fue la colaboración técnico-universitaria la que llevó el Go a Alemania, pero medio siglo antes de la Guerra ruso-japonesa. Fue luego Edward Lasker, hermano del campeón mundial de ajedrez del momento, quien impulsó los primeros grupos de jugadores norteamericanos, muy vinculados a aquellos departamentos de ciencias de la universidad. Un ambiente que, con la guerra mundial y el I+D que propició, contaría con cada vez más centroeuropeos apasionados por el juego desde donde se propagaría en los sesenta y setenta a ambientes libertarios y a la cultura de la nueva revolución tecnológica.

¿Solo para genios?

Si en los EEUU de finales de los cuarenta y los cincuenta, lo cool, lo highbrow, tenía el toque europeo e intelectual de aquellos ingenieros, físicos y matemáticos, es completamente natural que el Go fuera un símbolo de las élites intelectuales. Algo de eso nos ha llegado a través de películas como «A beautiful mind».

Lo sorprendente es que cuando se han hecho encuestas en nuestra época en el mundo anglosajón, el Go sigue asociado a esos entornos y como ellos, parece demasiado «difícil», demasiado «intelectual» o simplemente «fuera del alcance» de los encuestados. Por eso todas las evidencias de que el Go sirve para desarrollar la habilidad para el cálculo, la resistencia a la frustración o la capacidad para desarrollar propósitos y perspectiva a largo plazo, sirven de poco. A las finales confirman que es «cosa de élites».

Go Nation

go-nationMientras, en China, el Go vive un crecimiento sin precedentes: las escuelas de Go llenan el país y la clase media envía a ella masivamente a sus hijos. El antropólogo de Berkley Marc L. Moskovitz dedicó dos años a sumergirse en los ambientes del Go de Beijing, desde los departamentos de las universidades más prestigiosas hasta los grupos de obreros jubilados que juegan en los parques. El resultado, «Go Nation», es un mapa antropológico de los valores e ideas asociados al Weiqi en la nueva China.

De nuevo la asociación entre el juego y las élites aparecía claramente en los relatos, pero a diferencia de EEUU o Gran Bretaña, «convertirse en parte de la élite» que surge de las mejores universidades se considera en China posible. Con muchísimo esfuerzo, sacrificio familiar, horas y horas de estudio y una tenacidad a prueba de bombas. Pero alcanzable. Y esto se proyecta al juego.

El Go se asocia con las élites tanto en China como en EEUU o Gran Bretaña, la diferencia es con qué se asocian las élites en cada lado. En China, con un lugar deseable al que se llega mediante el trabajo duro; por eso en Beijing el Weiqi prospera en los cientos de escuelas que florecen en la ciudad, más aun que en los clubs o los parques. Por contra, en EEUU y en Europa son cada vez más los que sospechan que llegar a formar parte del famoso 1% no tiene nada que ver con el esfuerzo o la superación personal. Las élites son inaccesibles e incomprensibles en sus lógicas cerradas. Y eso es lo que piensan también del Go.

Modelos alternativos

pintura xi copiando clasicos chinosPero en el libro de Moskovitz aparece continuamente una idea aun más interesante. El juego es descrito por los entrevistados como una herramienta educativa «en valores», como una forma de «forjar carácter» que enlaza con modelos culturales, de ciudadanía y masculinidad mucho más profundos.

El ciudadano ideal chino suele verse como una manifestación del caballero confuciano. Estos hombres cuyas vidas estaban centradas en el conocimiento, enfatizaban la importancia de desarrollar una voluntad de acero y una integridad inquebrantable. En este sentido, los jugadores contemporáneos de Weiqi aprenden a ser ese cierto tipo de hombres en un mundo incierto.

Consistentemente, las decenas de entrevistados por el antropólogo

relatan las formas en que, desde muy temprana edad, aprendieron del Weiqi el placer de obtener la propia recompensa a través de una robusta ética del trabajo y a usar sus capacidades intelectuales para enfrentar los retos que enfrentarían como adultos. Están agradecidos al juego por darles herramientas intelectuales que les ayudaron a encontrar su lugar en el mundo y caminos que les hicieron mejores personas. (…) Creen que el juego enseña el balance justo entre agresividad y contención. Dicen que instruye sobre como dirigir a otras personas y, a su vez, como evitar ser dominado por ellas.

Esta reafirmación y reinvención del ideal confuciano se usa pues también como herramienta de una cierta crítica y alternativa al discurso anglosajón del éxito que hace furor en el país. Modelos de masculinidad que están asociados al «wu», el individualismo y la competitividad basada en la iniciativa que se simboliza en la robustez física y que se distancian del esfuerzo intelectual y la integridad moral.

van-gulik-pinturas-eroticas-ming-51En la tradición china, lo intelectual (el «wen») es considerado superior a lo físico, lo proteico («wu»). Por eso los militares y los practicantes de artes marciales chinas se han cuidado mucho de darle una apariencia de intelectualidad, una dimensión «wen» a sus disciplinas desde hace siglos. Tradicionalmente, en vez de las críticas de «debilidad», «torpeza», «falta de practicidad» o «separación del mundo real» a las que la imagen del intelectual ha ido siempre unida en Occidente, la idea confuciana del «ilustrado» proyecta un ideal de masculinidad donde se ligan valores como la sutileza, el gusto y la inquietud intelectual. El físico de este arquetipo no incluye musculación alguna, y sin embargo, como nuestro querido juez Di, describe héroes populares y modelos de belleza y masculinidad bien establecidos. El temple parece disociado de la fuerza física y unido a formas de competencia que no implican desarrollo físico sino intelectual, como el Go (de hecho el Weiqi en China es considerado por el estado como un deporte al mismo nivel que el atletismo o el baloncesto).

rebelion boxer china en la prensa americanaDe forma opuesta, cuando el colonialismo llegó a China en el siglo XIX, el estereotipo de lo occidental se asoció a la preeminencia en los nuevos visitantes de lo físico, lo marcial, el «wu». Mientras en Occidente la fuerza física y la gallardía se asocian a la masculinidad, en la China tradicional eran la fortaleza de carácter y el refinamiento intelectual las claves de lo que significaba «hacerse un hombre». Lo Occidental empezó a ser considerado simplemente bárbaro.

Pero los «bárbaros» ejercieron un poder inmenso, acabando para siempre con el sistema imperial. Como una especie de síntesis histórica, la exaltación del ejército, el campesinado y el proletariado industrial del maoismo trató de crear una identidad china capaz de competir con Occidente poniendo en valor el «wu». No faltaron las contradicciones entre este nuevo ideal y un PCCh que se ve como nueva clase confuciana. Y por supuesto se reflejaron en la forma en que el maoismo se relacionó con el Weiqi hasta el ascenso de Den Xiaoping.

La apertura y el rápido desarrollo de China parecía que reforzaría esta tendencia «wu» y en cierta medida «occidentalizante». Pero el desarrollo de China no ha sido militar, ni siquiera fundamentalmente industrial. Ha sido comercial y tecnológico. Los grandes modelos del éxito chino, como Alibabá, proyectan otras lógicas, otro ideal de trabajador y un fuerte sentido de responsabilidad comunitaria que sintetizan al «nerd» contemporáneo con los antiguos modelos confucianos.

Este es el espíritu que destilan las entrevistas de Moskovitz en las áreas de ciencias e ingenierías de la Universidad de Beijing:

La gente que entrevisté usaba el Weiqi para celebrar una incansable ética del trabajo y un resuelto desarrollo intelectual permanente, mientras al mismo tiempo criticaba los peligros de la sociedad moderna.

El «nerd» como ideal confuciano

Gu-LiNo es de extrañar que el «nerd», estereotipo del innovador tecnológico, se asocie al ideal de masculinidad confuciana

Características de lo que en Occidente podría ser considerado «nerd» (estudiar o trabajar de la mañana a la noche, evitar actividades físicas pesadas, intimidad con los padres) son componentes de un modelo de masculinidad idealizado en China

Y si en la nueva China el Go es cosa de «nerds» y meritócratas, la práctica del juego es lo que faltaba a estos para convertirse en un nuevo avatar de los viejos ideales. Como apunta Moskovitz, el Weiqi incorpora, al modo confuciano, un cierto ritual minimalista: desde la forma de coger las piedras al valor de los silencios o los saludos entre jugadores. Y el mismo cierre de las partidas (el perdedor agradece al ganador haber aprendido), apunta al valor del conocimiento como motor de la vida, propio de la figura del héroe confuciano… y del teki contemporáneo.

Y es esto lo que motiva masivamente a los padres chinos a llevar a sus hijos a escuelas de Go: el sueño de que sus hijos abracen el ideal de fortaleza moral, determinación, responsabilidad comunitaria y pasión por la vida intelectual y el aprendizaje permanente que el juego inspira y la cultura que le rodea exalta:

La maravilla es que asocien esos valores con conformar la verdadera élite de su sociedad, que entiendan, como decía una estudiante de la Universidad de Beijin que

no son solo unas reglas o la forma de jugar, sino un conjunto de comportamientos el que da al juego su significado

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2157 ~ 27 de septiembre de 2014 ~ 1

Dos formas de pensar

230px-Frank_HahnComo resultado de un par de eventos, estoy pensando en las ventajas e inconvenientes de formas distintas de pensar sobre cuestiones complejas, como podrían ser, por ejemplo, la construcción de Europa en un momento de crisis económica seria, o la salida de España de la crisis en un momento crítico para Europa.

Una primera forma es completamente diacrónica y minuciosa, tratando de ver cómo ha evolucionado una cuestión concreta a lo largo de los años y tratar de distinguir ahí una pauta determinada que nos podría quizá permitir emitir un juicio razonado sobre la política a seguir. Esta forma de pensar exige un comienzo arbitrario. La otra forma de pensar es totalmente sincrónica y toma como punto de partida la situación actual y el lugar al que querríamos llegar.

Esta diferencia puede aplicarse a cualquier cuestión de cualquier ámbito del conocimiento, pero me parece especialmente aplicable a las cuestiones con las que ha abierto este post. En estos asuntos siempre recuerdo el comentario de Frank Hahn en Cambridge en una tarde cualquiera cuando ya pasaba parte de su tiempo en Siena. Recordaba el examen que había puesto a sus alumnos italianos sobre las políticas a seguir en un cierta situación económica y, haciendo un guiño, continuaba reflexionando sobre «en qué orden tomarlas». Es sobre este orden sobre el que cabe preguntarse si el análisis debe ser el diacrónico o el sincrónico, si nos preguntamos por la salida de la crisis en España a partir de la recesión aparente de Europa o por la construcción de Europa en esa situación.

Por una vez, y bajo la influencia de Mario Draghi, parece que un cierto consenso emerge sobre las políticas de demanda y de oferta que habría que tomar. Respecto a las primeras, tanto la unión bancaria junto con el activismo del BCE, como una política fiscal coordinada, parecen imprescindibles. Y en cuanto a las políticas de oferta, podemos hablar de todas las llamadas reformas en sentido genérico que trabajarían en favor de un incremento de productividad y mejora de la competitividad. En qué orden habría que tomar las decisiones pertinentes parece la única duda razonable más allá de precisiones cuantitativas, en mi opinión de segundo orden de importancia.

Pues bien, pienso la que hubiera sido la respuesta que Hahn hubiera exigido a sus estudiantes para aprobarles: todas simultáneamente. Solo de esa manera las medidas concretas se hacen creíbles, porque si alguien quiere hacer trampa, sabemos que la trayectoria seguida por el sistema económico europeo saldrá de la rama estable de la trayectoria hacia el punto de silla y el desorden será enorme. Es este miedo el que permite que el commitment aparente de cada país sea creíble y que las expectativas no se vean incumplidas.

Pero todo esto, además de inclinarme por una forma de pensar que podríamos llamar «from first principles», parecería exigir una especie de autoridad única. Pero esto es una conclusión espúrea, pues el ponerse de acuerdo sobre la institución que debería encarnar la autoridad presenta las mismas dificultades que diseñar la política óptima como suma de las políticas mencionadas tomadas simultáneamente. De hecho, me parece que la decisión sobre las medidas concretas a ser tomadas simultáneamente sería probablemente más acertada, más conducente a la trayectoria estable, si se tomara entre un grupo numeroso de autoridades.

Qué es «las Indias»

Alan Furth55 ~ 1 de octubre de 2014 ~ 0

El lenguaje de la comida rápida

En un artículo publicado ayer en AlterNet, Dan Jurafsky, profesor de lingüística de la universidad de Stanford y autor de un libro sobre el uso del lenguaje como herramienta de persuasión en la industria de la restauración, analiza los contrastes entre los menús utilizados por la nueva cadena de comida mexicana premium recién lanzada por Taco Bell en Estados Unidos, US Taco Co., y los usados en los locales tradicionales de la cadena.

Jurafsky destaca las técnicas lingüísticas típicamente utilizadas por los restaurantes de comida rápida que resaltan en los menús de los locales tradicionales de Taco Bell: el uso de adjetivos vagos y positivos como «delicioso», «sabroso» y hasta «maravilloso», como «…si el restaurante sintiese la necesidad de convencer a sus clientes de la calidad de la comida», pero también descripciones como «queso cheddar de verdad», como si «…pensasen que los clientes asumen que el queso no es de verdad, por lo que tienen que decirte que lo es».

Pero también hay detalles más sutiles: la palabra «jalapeño» aparece escrita con «n» en lugar de «ñ», así como para no causar confusión entre un público que quizá en su mayor parte no esté familiarizado con idiomas distintos al inglés:

tacobellmenu

Por otro lado, lo primero que salta a la vista al ver el menú de US Taco Co. es su estética marcadamente hipster: «…tienen una calavera del Día de Muertos en la parte superior y te sirven los postres en frascos de vidrio… ¿se puede tratar de ser más hipster que eso?»:

ustacoco

Pero Jarofsky también explica otros elementos que no saltan tan a simple vista como la calavera del Día de Muertos: «lo que están haciendo los restaurantes verdaderamente sofisticados hoy en día es simplemente listar los ingredientes. No dicen «y» o «con». Es simplemente una lista. También usan capitalización heterodoxa, todo en minúsculas o todo en mayúsculas, por ejemplo. Aquí optaron por usar solo mayúsculas. En el menú de Taco Bell usan capitalización ortodoxa».

UStacoco1

También en este menú hay palabras más inusuales en español. Además de los típicos «burrito» y «taco», «…tenemos «malcojete» y «cotija». ¡Y también tenemos la «ñ» en «jalapeño»!… en un sitio hipster está bien ser auténtico».

RecetarioIdiomas

Juan Urrutia2157 ~ 1 de octubre de 2014 ~ 0

El Constitucional y el 9N

Ya sabemos que el TC ha suspendido por la entrada en vigor de la Ley Catalana de Consultas y del decreto de convocatoria de la consulta del 9N. Una de las cosas más llamativas de esta decisión ha sido su celeridad, a la que este TC no nos tiene acostumbrados, así como su unanimidad, a pesar de las divisiones ideológicas internas. Pienso que no tenemos más remedio que pensar que o bien Mas y Rajoy están de acuerdo en la manera de salir de este embrollo, o bien ambos extremos, celeridad y unanimidad, son una señal emitida por el gobierno en connivencia con el TC de que Cataluña no tiene nada que hacer mediante la forma que ha elegido de expresar su voluntad. Si fuera esto último sería una muestra clara de mal gusto muy poco «británica». Si se tratara de lo primero, la cosa iría más allá del mal gusto. Con todo, éstas son cuestiones menores. Lo serio es saber en qué medida lo que se propone para el 9N, de acuerdo con el decreto correspondiente, es una consulta o un referéndum. Si lo primero, y el TC no anulara la parte correspondiente de la Ley de Consultas, no habría razón alguna para prohibir la consulta por inconstitucional. Si el TC anulara toda la ley sin más, se trataría de una muestra de prepotencia odiosa y muy poco elegante, y si la mantuviera tal como está, solo quedaría hacer pedagogía sobre la distinción entre las dos nociones de consulta y referéndum. Hay expertos juristas que insisten en que se trata de un referéndum, pues si hay urnas no puede tratarse de una consulta que, según ellos, no es sino una encuesta con una muestra muy grande. Creo que confundir una consulta con una encuesta es tan tonto como confundirla con un referéndum. Pero es que un referéndum puede ser vinculante o no. Necesitamos un poco de pedagogía, pero pasan los días y nadie nos la ofrece.

Alan Furth55 ~ 26 de septiembre de 2014 ~ 0

Agustín Squella habla sobre el Ateísmo 2.0 en El Mercurio

Agustín-SquellaEn una columna publicada el primero de agosto en El Mercurio, Agustín Squella cita a David acerca del Ateísmo 2.0. Nos cuenta que antes de llegar a considerarse plenamente ateo, Squella escribió un libro para protestar contra la noción, promulgada por Heidegger, de que «perder la fe constituya un empobrecimiento que conduciría a la indigencia espiritual o moral. Nada de eso. Si el precio que se paga por la fe es la pérdida de la lucidez, la evaporación de aquella tiene como recompensa la recuperación de esta». De hecho, hoy en día Squella se considera que lo suyo «es, o quiere ser, un ateísmo sereno que reclama comprensión y está dispuesto a tenerla con quienes puedan estar en otras posiciones». Por eso Squella se siente tan alejado de los ateísmos «extremadamente agresivos (Fernando Vallejo)», de los «ateísmos combativos (Christopher Hitchens)», y de los «ateísmos científico-mordaces (Richard Dawkins)» como de los «los no creyentes que, al modo de Vargas Llosa en «La sociedad del espectáculo», alertan acerca del declive de las religiones como un hecho que arrastrará al planeta a las tinieblas morales, como si la moral laica que profesa el mismo escritor peruano solo fuera posible para las élites ilustradas a las que él pertenece». En todo esto, por supuesto, no podemos estar más de acuerdo, y creemos ver allí la razón principal por la que Squella simpatiza con la visión del Ateísmo 2.0. que David ha elaborado en varios posts. Sin embargo, quizás la única aclaratoria que cabría hacer sobre las interesantes reflexiones que hace en su columna, es que si con lo que uno no comulga es con el «espíritu gregario o de partido», pues no creemos que haya nada en el Ateísmo 2.0 per se que lleve necesariamente a sus adeptos a celebrar algo como «una marcha del orgullo ateo»: más allá de ciertas ceremonias que creemos que encajan enel paradigma y que podríamos llamar «masivas por sincronía», como las fiestas de Halloween o la secularización de la Navidad, vemos al Ateísmo 2.0 ante todo como un desarrollo natural de la vida en la comunidad real.

David de Ugarte2813 ~ ~ 24 de septiembre de 2014 ~ 0

#WPRF 2014

wprfAyer tuve el honor de aportar como panelista al World Public Relations Forum 2014. Nuestras críticas a la idea de transparencia dieron juego a un debate muy divertido con esas dos grandes figuras del mundo de la asesoría de comunicación en norteamérica que son Jean Valin y Sandra Duhé. Han sido unos días estupendos y enriquecedores donde, junto a lo más selecto del mundo corporativo de todo el mundo, hemos podido compartir conversas y vinos con grandes amigos «de toda la vida» como Juan Pina o Antoni Gutiérrez-Rubí y con nuevos amigos de estos últimos años como Antonin Leonard, que fue, sin duda, la gran revelación del evento.

Alan Furth55 ~ 19 de septiembre de 2014 ~ 3

Proyectos Faraónicos 2.0: Google quiere construir ciudades y aeropuertos

larrypagemuhahaA finales del año pasado David apuntaba que parte de la estrategia de crecimiento a futuro de Google podría estar en invertir en el negocio de la infraestructura básica, aunque quizás de manera indirecta. Pues resulta que Larry Page acaba de anunciar, en el marco de un plan estratégico denominado «Google 2.0», un plan bastante más explícito al respecto:

…el CEO de la compañía ha iniciado un proyecto por el que Google busca dar solución a los grandes retos del desarrollo del ser humano en el mundo, y de paso, diversificar las áreas de negocio de la compañía.

Entre los proyectos que Page maneja están, por ejemplo, la construcción y gestión eficiente de grandes infraestructuras, aeropuertos o ciudades que sirvan como modelos de futuros proyectos, o cómo los sensores biométricos podrían sustituir a las contraseñas, según revela The Information.

Y es que bueno, ¿para qué competir con otros gigantes de internet por la captura del concepto de la «smart city» cuando uno puede construirse su propia «Google city»?

Natalia Fernández469 ~ ~ 16 de septiembre de 2014 ~ 2

Gladiadores inmortales

GladiadoresHasta hace unos días todo lo que conocía de los espectáculos de gladiadores se debía a las películas de romanos. En las películas, el entrenamiento, las condiciones de encarcelamiento y la posibilidad de morir en cada pelea, hacían de las casas de gladiadores el peor destino para un esclavo.

Llevo unos meses leyendo la serie «Roma Subrosa» de Steven Saylor, una forma estupenda de descubrir la vida cotidiana en Roma de la mano de Gordiano el Sabueso. Y contradiciendo a las producciones de cine, si bien la lucha era un destino cruel, todavía lo eran más las minas o los barcos. Ya, lo primero que piensas es que en una mina no dependes del capricho del público o del dedo de César. Pero, ¿mueren los gladiadores sólo una vez? La respuesta podría ser «no siempre». (Aviso: a partir de aquí comienza el spoiler de una tarde en la que Gordiano, presionado por Cicerón, se ve obligado a quedarse a unos juegos funerarios organizados en honor de un antiguo cliente).

El espectáculo le abruma y fascina: hombres con diferentes ropajes y el rostro cubierto luchan con una destreza y compenetración extraña e increíble. Curiosamente, se ve contratado para buscar el campamento y a uno de los luchadores a los que ha visto morir en los combates. Si hay algo que mueve a Gordiano el Sabueso es descubrir el por qué de las cosas. Lo que encuentra es una cooperativa de hombres libres que han aprendido a burlar la muerte, diseñan coreografías de lucha, utilizan armas con punta retráctil y esconden estratégicamente bajo los disfraces bolsas de sangre en los puntos donde asestar el golpe mortal. Una ilusión que mantienen gracias a una itinerancia continua y su ingenio para crear nuevos personajes de lucha y nuevos artilugios. Una buena metáfora sobre la innovación y la reinvención permanente.

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