El Correo de las Indias

Hacia un nuevo mundo

Grupo Cooperativo de las Indias

las Indias

las Indias 1095 ~ 25/01/2015 ~ 0 1

Lecturas interesantes del 25/01/2015

    Toni Negri

  • Toni Negri sobre Podemos
    Negri cree que: «Más allá de las cuestionables ideologías sobre las que se constituyó, creo que -tal vez por la buena voluntad de sus líderes o quizás por la situación en la que se encuentran- Podemos es infinitamente más poderoso que si estuviera organizado. Está produciendo, por el momento, un movimiento extremadamente interesante y activo que podría ser capaz de contribuir a una saludable institucionalización de las luchas »
  • Leyendo mapas históricos medievales
    Què ens trobem en veure aquests mapes? Que els pobles càntabre i basc eren en realitat asturians al segle VIII? Que els habitats de Burgos, Palència, Logronyo o Loarre, entre d’altres, eren navarresos al segle X? Aparentment sí, segons el mapa, però evidentment no era així. En eixos mapes no s’assenyala cap estat-nació com nosaltres els entenem hui en dia, i el que es veu són territoris sota una autoritat, que és la del rei d’Astúries o la del rei de Pamplona, i no cap altra cosa. Alfons VII no tenia cap imperi, sinó un territori propi i uns vassalls per tota la meitat nord de la península que li ajudaven a l’hora de fer la guerra. Tampoc els habitants de Burgos, que un dia estaven al regne de Pamplona i al dia següent van passar a pertànyer al de Castella, van canviar la seua manera d’estar en el món, tal com ho entenem actualment, ni van començar a parlar d’una altra manera. Simplement van canviar de senyor al qual pagar les rendes i retre homenatge.
  • Por qué el EIIL ganará partidarios en Arabia Saudí
    En el origen del reino saudí está el mismo tipo de creencia, forma de hacer la guerra, fuerzas armadas y brutalidad que hoy caracterizan al EIIL, verdadera «kriptonita moral» para los valores de la casa Saud.
  • ¿Por qué ya no me gusta el Procomún?
    No estoy seguro de que haga falta una gran elucubración teórica para convertir ese parque en común, sólo desgastarlo y confrontarlo a la comunidad (la construcción de la comunidad me parece un asunto más enjundioso, en realidad). Tampoco estoy muy seguro de que el debate habitual sobre los comunes – impregnado más de lo cultural que de lo político, en el sentido que he apuntado – sea capaz de impulsar las resistencias a la desposesión capitalista.
  • Apple patenta una licencia para cobrar del p2p
    La idea es que compartas con quien quieras y el que recibe pueda pagar su licencia y cumplir con la ley por su cuenta.
David de Ugarte

David de Ugarte 2857 ~ 25/01/2015 ~ 17 ~ 0 15

Incertidumbre, conocimiento y democracia

dewey
En dos entregas de nuestra serie sobre la experiencia comunitaria hemos hablado ya de John Dewey, su concepto de la Democracia participativa y su aproximación a la Pedagogía a partir de esta. En ambos casos ya apareció el conocimiento en el centro de su pensamiento, pero merece la pena detenerse un minuto más, esbozar muy sintéticamente un par de ideas y sacar consecuencias para la práctica comunitaria real.

Cuatro ideas básicas

hypathia en la enciclopedia BritánicaIncertidumbre. Para Dewey la incertidumbre es central en la experiencia humana. Vivimos orientados al futuro porque no tenemos otra que enfrentarla. Necesitamos reducirla, acotarla para sentir que podemos dar forma a lo que viene, para, como decía Sabater «saber a qué atenernos». Es por eso que el futuro es determinante en el presente, en lo que hacemos hoy. Seguramente tanto o más que el pasado, como decía el Ciberpunk.

Experiencia. Necesitamos conocer y para ello estudiamos, analizamos lo que vivimos, hacemos prospectiva, experimentamos. Y cada cosa que nos ocurre, cada experiencia concreta -no en el sentido aislado de un experimento científico sino con todo el contexto social y personal que rodea a lo vivido- la convertimos en relatos, en ideas más o menos ordenadas que pretendemos nos sirvan para vencer la incertidumbre de lo que viene.

Conocimiento. Por eso, el conocimiento, que es el destilado que nos queda de la experiencia, es la forma en que el presente se une al pasado y al futuro, la herramienta con la que enfrentamos la incertidumbre de la vida y nos hacemos dueños de ella. El conocimiento es el resultado y la herramienta central de la experiencia humana.

Verdad/es. Como lo que nos mueve al conocimiento es una necesidad, el conocimiento que juzgaremos verdadero será aquel que nos sirva a la vida, que sea eficaz para hacernos dueños de nuestra vida, para reducir la incertidumbre que nos produce el futuro y el entorno.

Esto no quiere decir que Dewey prefiera el conocimiento aplicado al abstracto, en absoluto. Tampoco que exija una motivación directa entre el esfuerzo por el conocimiento y los problemas concretos de cada momento. El conocimiento también nos genera «verdad» en campos de la Matemática para los que «aun» no conocemos problemas en el mundo físico, en el arte o en juegos intelectuales como el Go o el ajedrez. Pero eso no quiere decir que el Arte o la Matemática sean conocimientos «desinteresados». En realidad, si amamos y dedicamos tiempo a ese conocimiento es porque lo hacemos parte o esperamos hacerlo parte de nuestro esfuerzo por tomar las riendas de nuestra vida -individual y colectiva- y eso puede tomar muchas formas en el relato, desde su uso como metáfora a la aceptación de que servirán en un futuro pasando por la búsqueda de sus efectos psicológicos o emocionales. Al final, el conocimiento es el núcleo del relato que hacemos de la experiencia y la pasión por el conocimiento no es sino la forma práctica de la pasión por la vida.

Dewey y la experiencia comunitaria

diversidadDewey fue una de las bases del pensamiento postmoderno, especialmente en EEUU. En su planteamiento subyace un concepto de verdad social que no tiene por qué ser único, que de hecho normalmente no será único. Distintas comunidades tendrán distintas verdades sobre la forma de organizarse socialmente porque tienen distintas experiencias y contextos, distintas formas de conocimiento y distintos relatos que los articulan.

De esa forma Dewey daba legitimidad a la diferencia comunitaria y a la diferencia entre comunidades. Negaba algo que era moneda corriente desde la imposición de las religiones monoteístas: «si lo nuestro es verdad, lo demás no puede serlo». Sus argumentos servían para poner coto a la tendencia, cada vez más fuerte durante casi todo el siglo XX, a la homogeneización forzosa de la sociedad por el estado. Y es que durante todo el siglo XX buena parte de las experiencias comunitarias fueron acosadas, cuando no perseguidas, por todo tipo de movimientos y gobiernos, desde los zares al estalinismo, desde el fascismo al mandato británico pasando por los movimientos de liberación nacional.

Pero por otro lado, Dewey al tiempo que proponía una ética del conocimiento al comunitarismo, le ofrecía una alternativa a la dicotomía entre el aislamiento y la aspiración al poder político para imponer un modelo económico a la sociedad: la democracia participativa, es decir, la construcción de un terreno de conversación social que hiciera del respeto a la diversidad y la búsqueda de las condiciones de realización personal y comunitaria, el fundamento de la interacción política. En un mundo con muchas verdades sociales en juego y muchos tipos de verdad («relatos» se llamarán luego), el conflicto es inevitable, pero el marco de ese conflicto y sus límites pueden ser consensuados incluyendo a todos. Hacerlo es una aventura y una responsabilidad de todos con independencia de las verdades que fundamenten la acción de cada uno.

La actualidad de Dewey

sin miedoHoy, más claramente aun que nunca, la incertidumbre es protagonista de la vida social. Por desgracia, para la gran mayoría resulta paralizante. El miedo que produce alimenta monstruos y basta mirar a Francia para darse cuenta de que no hay cultura política a salvo. En otros lugares emergen esperanzas de cambio político. Pero buena parte, quizás incluso la más importante, de los cambios que muchos piensan que han de emprenderse, simplemente no pueden venir de políticas públicas. El desarrollo de una economía productiva o la aparición de nuevos sistemas mutuales y cooperativos pueden verse aligerados de trabas por el estado, pero no son productos de la acción del estado ni para el más acérrimo defensor del estatismo.

La innovación social que les puede dar lugar necesita de conocimiento y experiencias distintas que solo pueden nacer si los individuos asumen la responsabilidad de experimentar y aprender por si mismos. «No reclames que alguien lo haga, hazlo tú y si acaso reclama que no te entorpezcan» ya no es solo un enunciado hermoso de la ética hacker, es una necesidad acuciante. La idea de democracia de Dewey y el comunitarismo mismo recobran actualidad porque sirven para unir lo productivo -que es la práctica central de la sociedad-, lo comunitario, el conocimiento y la responsabilidad personal.

Y por eso no deberías leer este post y pensar sobre lo que hacen o dejan de hacer los demás, ni lo que esperas o deseas que hagan los políticos, sino sobre qué vas a hacer tú.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2197 ~ 24/01/2015 ~ 0 2

Ramón toma la palabra


Pensaba que ya, una vez jubilado y alejado de todos mis compromisos podría dedicarme a mis manías, o quizá debiera llamarlas tendencias viscerales, de las que no estoy seguro de acordarme. Ha pasado el tiempo y cada vez son menos los mails que debo responder o las reuniones a las que debería acudir. Creo que quiero aprender euskera y ver todas las series del mundo, eso es todo.

¿O quizá no lo es? Me parece que también desearía participar en conversaciones relajadas además de inteligentes y veraces en las que los participantes de la tertulia han sido todos psicoanalizados y no están ya para aparentar lo que no son. Como esa a la que el otro día tuve el placer de asistir en Zaragoza. Una reunión no periódica ni rutinaria, sino concertada como al desgaire por un colega que fue y que convocó a otros colegas, todos en activo menos yo, y que habíamos coincido en un momento u otro. Ni orden del día ni comentarios sobre hijos o nietos, solo el sonido de voces amigas que nada más sentarse alrededor de una mesa, y mucho antes de que se acercara el maître para aconsejarnos qué comer, ya habían empezado la conversación sobre el libro de Gregorio Morán que todos y cada uno de los asistentes estaba leyendo y se encontraban en diferentes estadios del mamotreto.

Pero fuera cual fuera el capítulo del libro en que se esté no hay manera de escapar del relato sobre distintos aspectos de la privilegiada relación entre la religión oficial y el poder madrileño en manos de los ganadores de la guerra. Todos, o casi todos, los que nos sentábamos a la mesa habíamos sido educados por jesuitas en nuestra ciudad de origen de modo y manera que no era extraño que nos engancháramos durante mucho tiempo en el mandarinazgo y en el arribismo algo que me dio que pensar pues se podría decir que si acepto la oferta de la Academia XXXX estoy escalando en el mundo cultural del presente, un mundo en el que no me parece que el mandarinazgo haya desaparecido aunque no creo que proporcione demasiadas ventajas económicas.

hoacYo, el de mayor edad de los reunidos me deleité comentando sobre los muchos nombres citados por Morán que, para mi sorpresa, todavía me resonaban aunque hubieran actuado en tiempos en lo que todavía yo no había salido del colegio. Entre los nombres que realmente me hicieron recuperar la memoria de unos acontecimientos que creía realmente olvidados, pero que parece que ahí siguen en no sé qué área del cerebro, se encuentra el del ya fallecido Julian Gómez del Castillo, un sindicalista que se cita en el libro como de los fundadores de CC.OO. pero que yo conocí como protagonista de un breve cursillo de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) en el que se enardecía tanto que llegaba a escupir su dentadura postiza. Fui con compañeros de Universidad desde Bilbao a Pamplona en un cuatro latas prestado y aprendí mucho sobre el catálogo de asuntos sociales en los que uno se podía involucrar aunque mi escepticismo, proverbial ya entonces, no me permitió dejarme llevar por la revelación de esas posibilidades y no salí de allí con ninguna clase de compromiso contra el poder del dictador o a favor de la clase obrera.

Este escepticismo me ha prohibido, en mi ya larga vida, ceder mi libertad, o mi arbitrariedad dirían otros, en aras de algún objetivo social por muy respetable que me pareciera.Aunque no los comenté en la tertulia hay dos hechos de mi vida que quiero recordar aquí como prueba de este escepticismo del que no me enorgullezco pero del que no estoy ni descontento ni arrepentido. Todavía en el colegio mantuve una discusión muy seria con uno de los jesuitas encargados de nuestra formación sobre la obligatoriedad (que yo creía una imposición arbitraria) de dedicar buena parte de nuestros domingos a ayudar a familias emigrantes a construirse su propia chabola para poder sobrevivir al invierno. Yo ya mostraba un cierto espíritu de contradicción y argüía seriamente que nuestra obligación social era solo estudiar. Este es el primer hecho que quería relatar pero tengo un segundo recuerdo que refuerza mi sensación de haber sido siempre un escéptico en camino de convertirse en un iconoclasta. Ya en 1968 y, más allá de los acontecimientos de París, el régimen franquista comenzaba a mostrar la debilidad de sus costuras en la incruenta batalla, también reflejada en la cultura, entre falangistas cansados y entusiastas miembros del Opus Dei, institución ésta en plena efervescencia que trataba de hacerse con cuotas significativas de poder para santificar al mundo santificando de paso a sus miembros. A mi alrededor comenzaban a florecer la toma de compromisos ilegales pero muy legítimos que llevaban a la gente de mi edad a ir más allá de la lucha por un sindicato estudiantil libre que sustituyera al SEU oficial integrándose en cualquiera de las numerosas organizaciones políticas clandestinas. Había que leer el libro rojo de Mao y comprometerse, palabra fetiche del momento. Pues bien, después de esquivar no pocos cantos de sirena, me largué a los EE.UU. de América para seguir estudiando sin tratar de engañarme con ninguna coartada para evitar el compromiso. Me largaba por un simple gusto por salir de España y sentirme libre para poder continuar una aventura intelectual sin objetivo ulterior alguno. Otra muestra del escepticismo que nunca me ha abandonado y por la que pagué un cierto precio a la vuelta mientras fui tratado de un traidor a la causa.

Esta actitud mía que ya forma parte constituyente de mi osamenta es algo que, convenientemente adobado, habrá de ser integrada en este discurso de ingreso si finalmente lo redacto de forma positiva en lugar de hacerlo de forma negativa e insultante mostrando una vez más el escepticismo que anida en mí y la forma en la que ha crecido hasta convertirse en un odio al mandarinazgo y a la necesidad que observo a mi alrededor de formar parte de un grupo privilegiado que se identifica de una u otra manera como superior a los demás.

No perdimos mucho el tiempo comentando que mientras nosotros disfrutábamos de nuestro encuentro, Draghi estaría empleándose a fondo en su intención de introducir la versión europea del QE en la comida que seguiría a la reunión del BCE, pues no nos parecía que allí hubiera materia intelectual más allá de intereses políticos encontrados y basados en malentendidos teóricos. De esta forma la conversación, ya más animada gracias al buen tintorro aragonés, se deslizó hacia la no pagada importancia de la potencia de lo periférico y sobre lo contradictorio que parece que todo el poder cultural español esté compuesto por ideas o personas de la periferia y que, sin embargo, nadie admita que has logrado hacer cumbre si no estás colocado en Madrid o al menos en Barcelona, el único lugar en el que se puede hacer carrera académica sin que se sospeche que estás esperando tu turno para llegar a la capital de este estado hoy puesto en entredicho.

Carolina Ruggero

Carolina Ruggero 149 ~ 24/01/2015 ~ 18 ~ 2 46

Pensando sobre la sociedad del comunal urbano

Make it co coperativeAnteayer los amigos de Communia nos invitaron a participar de una jornada en el Ateneu Candela. Lo que más nos gustó fue que nos invitaban a un «Debat sobre el paper de les ciutats per cooperar i construir formes de Bon Viure».

Como la cosa iba de comunal, empecé la charla por ahí; pero realmente quise poner el acento en lo productivo y en la necesidad de compromiso por parte de quienes creen que la generación y el mantenimiento de un comunal ayudan a la construcción de una ciudad mejor. Desde las Indias creemos que la mutualización y cooperativización de servicios, puede constituir, ante el declive del estado, el nuevo comunal, el que permitirá a la comunidad no descomponerse, organizarse retribuirse y autoconstruirse.

Sin embargo, confieso que no se si logré que quedara muy claro. Me jugó una mala pasada el libro electrónico y no se si pude transmitir lo que quería.

De todos modos las pasé muy bien y por eso quiero compartir lo que allí dije.

Construyendo la ciudad del comunal urbano

El trabajo comunitario y ese bien público no estatal llamado comunal o procomún, tradicionalmente materializado en las tierras comunales, constituían el centro de la organización económica y estructuraban el desarrollo de un sistema de bienestar social diseñado a medida de una comunidad. Así, esta comunidad se organizaba alrededor de un sistema de producción-cooperación. Este tipo de organización evolucionaría más tarde en el cooperativismo moderno.

Lo importante es que en no pocos lugares, la organización económico-social de este tipo, sobre la base de la producción común generaba una variedad de servicios que iba desde bares u otros centros de ocio, a sistemas de previsión social o seguros de vida.

Características importantes de este sistema eran:

  1. El comunal estaba compuesto, entre otras cosas, por bienes de capital (las herramientas por ejemplo)
  2. La comunidad se organizaba económicamente a su alrededor (organizando el trabajo y decidiendo sobre la utilización de los beneficios)
  3. La riqueza generada por este trabajo y estos bienes de capital revierte en la comunidad.

El paso de un mundo descentralizado a otro distribuido

red_distribuidaHoy la productividad se multiplicó y la estructura de la comunicación se modificó. Pasamos de un un mundo descentralizado hacia un modelo distribuido de comunicación, el mundo de Internet. Esto nos permite, comprar materias primas donde sea y, sobre todo, vender nuestro producto allí donde lo quieran comprar.

Cada vez es posible producir a menor escala, en realidad, cada vez es más rentable. La crisis de la economía de escala hace que el óptimo de rentabilidad se obtenga en una escala productiva menor. Esto quiere decir que podemos tener gran alcance para nuestra producción de pequeña escala. El resultado agregado es a lo que denominamos «globalización de los pequeños».

Además, el crecimiento de un discurso favorable, el de la economía colaborativa, nos ayuda a generar una audiencia, un marco comprensivo, un clima favorable, un cambio cultural.

El antecedente del software libre

Con el software libre], ha aparecido un nuevo modo de producir y distribuir, cuyo centro no es la acumulación de capital sino el «comunal».

Un modelo en el que el mercado es de accesibilidad universal, elimina rentas -de propiedad intelectual, de posición, etc.- para centrarse en remunerar el trabajo y premiar la innovación y la personalización que enriquecerán de nuevo el procomún. Un verdadero modo de producción P2P, que igual que sirve para producir software sirve para producir objetos materiales y todo tipo de servicios bajo una lógica de la abundancia.

Del software a los objetos

glif_photo01La generación de un nuevo comunal, nuevas herramientas como la impresora 3D, las nuevas escalas óptimas, las posibilidades de un mayor alcance a pesar de la pequeña escala y la idea de innovación permanente en lugar de la obtención de rentas, posibilitan modelos de negocio a los que llamamos de Economía Directa.

La economía directa entonces, genera disipación de rentas y se convierte tanto producto como vector de la globalización de los pequeños. En muchos casos, colaboran al aumento del comunal aportando a repositorios de software libre o haciendo devolución de sus innovaciones.

De ese modo la Economía Directa es la antesala del modo de producción p2p, un modelo plenamente basado en el comunal que vemos ya en industrias como la producción de muebles a partir de repositorios públicos libres.

La relación con la Economía colaborativa

I dont needLa Sharing Economy o economía colaborativa no es más que una etiqueta. Un gran paraguas de múltiples significados que diferentes actores utilizan como marco para distintas causas, servicios, objetos, modelos de negocio, etc. Sin embargo, creemos que la expansión del consumo colaborativo es un indicador de cambio cultural.

No nos interesa en este terreno la predominancia de una economía desmonetarizada respecto de una monetarizada, tampoco la disminución del consumo. Ni siquiera sus aspectos más «verdes». Nos interesa una audiencia creciente. Y nos interesa como forma de financiamiento. Porque la «sharing economy» puede generar sin embargo transformación social cuando, a través de los sistemas de financiación colaborativa (crowd sourcing) sirve de motor a la Economía Directa.

La sharing tiene entonces dos dimensiones interesantes:

  1. En tanto consumo colaborativo, alienta un cambio cultural que reinterpreta los servicios públicos
  2. mientras que como sistema de financiación industrial para proyectos de desarrollo del comunal productivo y de la Economía directa.

¿Es en si transformadora la «sharing economy»?

No por si misma. En realidad, la clave que hace posible cambios sostenibles en las relaciones económicas está en el incremento de la productividad y eso está ocurriendo en otro lado:

  1. desde la economía directa -al empoderar a las PYMEs industriales, difundiendo el uso productivo del procomún digital, globalizándolas y multiplicando su productividad
  2. y desde el modo de producción p2p tanto en inmateriales como el software libre, como, cada vez más, gracias a un creciente comunal de diseño industrial, en la producción de objetos de consumo.

Además, el simple hecho de compartir no significa generación de procomún. Sabemos bien que la mayoría de los casos de éxito se reducen a novedosas formas de alquiler que optimizan el acceso. Pero no son más que eso, mercados o sistemas de alquiler aunque partan de modelos originalmente mutuales o comunitarios. Es cierto que priorizar el acceso frente a la posesión, nos cambia la mirada y nos hace posible pensar en nuevos escenarios, pero sabemos que si eso es posible sólo gracias a una red centralizada, estamos perdiendo en otro frente (o en varios a la vez).

Sin embargo, tampoco es suficiente con desarrollar independencia de plataformas centralizadas. La simple solución a nuestros problemas de acceso a bienes o servicios a partir del compartir, no genera el tipo de interrelaciones y responsabilidades que caracterizan al comunal. Al revés, por lo general, la mediatización de plataformas en el intercambio, nos exime de la responsabilidad de construir relaciones, de observar necesidades comunitarias y organizarnos para darles respuesta.

Y es que la generación de comunal es importante como estrategia contra la descomposición social en un momento de retirada estatal.

La mutualización y cooperativización de servicios

cajaA nuestro alrededor hay todo un universo de cosas sucediendo que apuntan a un cambio mayor:

  • La organización del cuidado de niños, «casas nido» o «jardines/parvularios rodantes», las cooperativas para la generación de energía como Som Energía, o para el acceso a Internet como Guifinet son ejemplos de nuevos comunales urbanos.
  • Los mercados como Open your Ganbara, las visualizaciones o cartografías como Sharing Cities, Share and Save en Adelaida o la Cartografia col·laborativa dels comuns a la ciutat de Terrassa son ejemplos de acciones que facilitan el cambio cultural y tomar consciencia de que hay una alternativa comunal en marcha.
  • Kickstarter en el financiamiento de proyectos de proyectos productivos y Kiva en pequeños emprendimientos via ONGs son ejemplos de financiación «no capitalista», donde nuevos proyectos productivos recogen el capital que necesitan para ponerse en marcha sin tener que ceder propiedad.
  • Las mutuas, los servicios complementarios al sistema de salud o a la intermediación laboral son ejemplos de aplicación de la lógica de construcción de comunal desde las prácticas cooperativas… aunque, cuando no están basadas en una producción en común (una cooperativa de trabajo o un grupo cooperativo) como todas las cooperativas de consumo, tienden a difuminar las responsabilidades individuales y convertirse en sistemas burocratizados financiados colectivamente, no muy diferentes de los del estado.

Lo positivo de este tipo de proyectos y experiencias es que generan responsabilidad personal y comunitaria, fortalecen lazos sociales a la vez que construyen las respuestas necesarias a los retos urbanos actuales y dan forma a un nuevo tejido social y productivo. A una ciudad del comunal.

Algunas observaciones ex post

  • A partir de las exposiciones y de las conversaciones mantenidas más tarde con los demás indianos, se nos generó cierta curiosidad respecto al enfásis en la artificialidad sobre los bienes comunales y sus posibles implicaciones y causas. El resultado del debate lo redactó David en un post específico ayer.
  • Por otro lado, la mención al comunal siempre se hace en función de la capacidad de compartir y en consecuencia generar tejido social, lo cual es muy cierto; pero se le da poco o nada de lugar al origen y sentido productivo del comunal, de cómo generaba -y genera- valor y excedente y cómo esa generación revertía -y revierte- en la comunidad. Me produce algo similar a lo que siento cuándo nos cuestionan el que aspiremos a ganar dinero por nuestro trabajo.
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las Indias 1095 ~ 23/01/2015 ~ 0 2

Lecturas interesantes del 23/01/2015

    edificio por impresion 3D

  • Las oscuras raíces ideológicas del minimalismo industrial
    Loos en 1908 empezó a definir la estética funcionalista del diseño industrial y la arquitectura a partir de una mirada racista (nordista, de hecho) del desarrollo tecnológico y la evolución humana.
  • La operación anti Pirate Bay y la espera del retorno
    A pesar del dramatismo de la operación policial, las fuerzas de serguridad han sido por una vez parcas en sus declaraciones, seguramente temiendo una vuelta rápida del sitio que origina las mayores presiones de EEUU al gobierno sueco. Mientras, millones de personas esperan la vuelta que anuncia la cuenta atrás en la nueva página del sitio. ¿Dónde se situarán los nuevos servidores?
  • Una empresa china imprime en 3D un edificio de cinco plantas
    Una de las claves es su exclusiva «tinta»: la impresión tridimensional la realiza con una mezcla de residuos de la construcción reciclados, fibra de vidrio y cemento. La impresora utilizada para construir las casas, que mide nada menos que 6,6 metros de altura, por 10 metros de anchura y 150 metros de largo. «Esta es la primera impresora 3D de impresión continua del mundo, y la más grande impresora 3D de viviendas», ha afirmado Ma. El tamaño de la impresora permite multiplicar por diez la eficiencia de la producción; ahorrar entre un 30 y un 60% en materiales; acortar el tiempo de construcción entre un 50 y un 70%, y aminorar los costes entre un 50 y un 80%. Las aplicaciones futuras incluyen impresión en 3D de puentes y edificios altos de oficinas que se puedan construir justo en el lugar.
  • Es el momento del EIIL en Arabia Saudí
    La muerte del rey Abdullah puede ser el punto de inflexión en la penetración del EIIL en Arabia Saudí. ¿Se resistirá el EIIL a conquistar los santos lugares del Islam?
David de Ugarte

David de Ugarte 2857 ~ 23/01/2015 ~ 17 ~ 14 38

Ostrom como excusa

amoreiras
Resulta sorprendente el énfasis que los entornos académicos y para-académicos que estudian el comunal han puesto en el trabajo de Elinor Ostrom. Uno podría pensar que al recibir el Nobel se convirtió en una especie de santa patrona cuya invocación daba automáticamente más peso a cualquier estudio sobre el comunal dentro de la Academia. Pero si profundizamos en el trabajo de la politóloga, podemos descubrir algo más, algo especialmente atractivo en ciertos entornos: la «artificialidad» del comunal, la necesidad que tendría de un complejo juego de normas y equilibrios para ser viable.

olstromEs una mirada que aporta luz sin duda sobre ciertos aspectos de algunos comunales agrarios tradicionales. Pero que al generalizarse invisibiliza algo mucho más importante: todo lo social es «artificial» efectivamente, pero el comunal aparece una y otra vez en la producción común de las necesidades de una comunidad, como algo «natural» y «espontáneo» a los que lo crean. ¿Por qué? Merece la pena detenerse un poco en esto. Más que nada porque la idea implícita bajo todo lo que se describe como «artificial» y «sofisticado» es que es necesario contar con «saberes especiales», académicos o «técnicos» para ponerlo en marcha, regularlo, discernir qué es y qué no es comunal, etc. Ostrom se conviertiría así en excusa para argumentar la tutela de grupos de teóricos y centros académicos sobre el proceso social. Conociendo el negocio académico, quién sabe si no sería el primer argumento para formar supuestos «técnicos especializados» en Derecho y economía del procomún.

Pero no parece que fuera necesario ningún saber jurídico o sociológico especial ni en el nacimiento del cooperativismo desde los comunales premodernos, ni en la expansión del software libre, donde es bien conocido que Linus Thorvalds no escogió la licencia GNU por convicción ideológica sino porque simplemente le pareció «lo natural» para lo que pretendía hacer.

Y a escala mucho más pequeña pienso en nosotros mismos: cuando empezamos, hacer una bolsa común con los ingresos de nuestra pequeña cooperativa no fue el resultado de ninguna opción ideológica, era «lo que tocaba». Más adelante, cuando los resultados económicos mejoraron y podíamos pasar a un sistema «normal» de retribuciones, nos dimos cuenta de que en realidad nos gustaba más vivir así y que no queríamos cambiar, pero tampoco lo teorizamos. Solo con el tiempo se convirtió en parte de nuestra identidad.

Hoy mismo, encontraba otra historia curiosa bien cerquita, en el Alentejo. Con la crisis, Gaia, una asociación ecologista que estaba poniendo en marcha un centro de dinamización rural basado en permacultura en la aldea de Amoreiras, ofreció casa y albergue a quienes, desesperados por el desempleo de la ciudad, quisieran «refugiarse» en un entorno colaborativo. Empezaron a llegar algunas familias y organizarse para restaurar los alojamientos.

La periodista describe la economía creada por las siete familias como una:

mezcla de libre empresa, solidaridad, compartir comunalmente y comercio cooperativo

Es una buena descripción de un modelo que no es ni nuevo, ni nadie tuvo que planificar. Surgió. Y no lo hizo porque nadie tuviera que diseñar ni certificar un sofisticado conjunto de reglas. Era algo que ya estaba ahí, en la herencia cultural y en las tradiciones de las clases populares de todo el mundo.

No hay un fuera. El comunal no es una complicada tecnología social que poseen o proponen vanguardias políticas y académicas. Organizarse como comunidad no es tampoco un saber especializado que inventara o «descubriera» Oltrom o cualquier otro. La experiencia comunitaria y su centro, el comunal, están ahí, a nuestro alrededor, en nuestros valores y reflejos culturales. Y me atrevo a decir que si se quiere aportar realmente a su desarrollo contemporáneo seguramente es más valioso poder reconocerse en ellos que insistir en las supuestas complejidades de una rama del Derecho que surgió con el uso.

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las Indias 1095 ~ 22/01/2015 ~ 0 2

Lecturas interesantes del 22/01/2015

  • Dañada irreparablemente la máscara de Tutankhamon
    Primero pegaron con pegamento cutre y a pegotón la pieza que cubre la barba. Al ir a quitarlo por orden del director luego con una espátula arañaron las mejillas…
  • Las elecciones griegas desde la mirada del comunal
    Un artículo de Vasilis Kostakis presentando los programas y los trabajos del comunal de distintas fuerzas griegas. Syriza trabajó con el Partido Pirata y EEL/LAK desarrolló un programa propio.
  • Aporta al documental sobre los montes comunales gallegos
    El 25% de la superficie gallega es de propiedad comunal.
  • Cooperativas de servicios sociales
    Cooperativas que unen a usuarios de servicios sociales con trabajadores y voluntarios.
  • Cómo ser una mejor persona
    10 virtudes seculares con un simpático vídeo por Alain de Botton
  • Microsoft HoloLens: Seremos ciborgs con visión 3D
    Más allá de las gafas Google, la realidad ampliada según Microsoft promete un salto adelante en virtualización e interacción digital.
  • Greg Epstein ¿es el comunitarismo secular una alternativa a la religión?
    Greg Epstein argumenta en este TEDx que involucrarse con el entorno y el vecindario, sentirse parte de una comunidad, nos hace mejores moralmente y que eso es lo que busca la gente en la religión en realidad: una experiencia comunitaria, no un conjunto de dogmas. En esa lógica creó un centro comunitario de inspiración humanista (atea), que no solo es un espacio deliberativo, sino que también pretende crear un laboratorio para estudiar la nueva ceremoniosidad comunitaria no religiosa (bodas, niños, etc.), los proyectos de voluntariado vecinal, etc. y su impacto.
  • ¿Cambia la lógica judicial sobre los sitios de BitTorrent?
    Aunque en España los sitios de descargas se lleven a la Audiencia Nacional, las peticiones del lobby de la propiedad intelectual en los juzgados europeos empiezan a tener dificultades. Los jueces griegos se niegan a cerrar el acceso a sitios que violen la PI por ser una «medida desproporcionada» que «censuraría también contenidos legales»

Qué es «las Indias»

Juan Urrutia2197 ~ 25/01/2015 ~ 0

BCE

El jueves fue un día grande y el viernes unos cuantos amigos brindamos por Mario Draghi admirando esa capacidad suya de moverse en el enmarañado campo de juego de los intereses europeos que, en esta ocasión ha resultado en la decisión por parte del BCE que se anunció el día anterior y que ha comenzado a poner en práctica la idea de los eurobonos. Esta idea de que, desde hace algo más de siete años años que se inició la Gran Recesión, lo que hay que hacer es generar inflación y mutualizar la deuda mediante la emisión de Eurobonos que permitan compartir el riesgo de un país entrara en bancarrota, se ha llevado a la practica finalmente gracias a las dotes diplomáticas del mandamás del BCE. El enorme tiempo que ha llevado la discusión entre los partidarios de esta idea sencilla y aquellos que creían que estas medidas eran contraproducentes por diversas razones que iban desde la necesidad de tomar medidas estructurales que la inflación podría hacer olvidar o por el azar moral que la solidaridad podría generar entre aquellos países rescatados por todos los demás, ha hecho que Europa comience a actuar. Con demasiada tardanza en mi opinión, pero hay que celebrar que, por fin, lo haya hecho.
En Crónica de una Crisis que acaba más o menos con la subida al poder en España del PP ya se mencionó esta manera de actuar, (por ejemplo aquí) y desde entonces se ha defendido muy a menudo en este blog. La última vez aquí como hace dos meses escasos en un post en el que no se citaba y debía haberse hecho este otro post de Garicano escrito hace dos años. Por fin tenemos una cierta versión parcial de los eurobonos, limitados al 20% del valor de la deuda pública viva que podrá adquirir el BCE, dejando el 80% restante al albur de los bancos centrales nacionales, razón por la que no nos satisface del todo a muchos de nosotros cuando hay no pocas ideas de cómo haberlos implementado de manera más completa; pero que, en cualquier caso, puede generar alguna inflación que devaluará el euro haciendo Europa más competitiva podrá reducir el peso de la deuda viva que siga en manos de los bancos quienes así podrán prestar más sin poner en riesgo su calificación crediticia.
Es posible que nuestra memoria nos lleve a Modigliani y Miller y nos haga dudar de que esta decisión del BCE pueda llegar a ser una solución tal como piensa Fernández Villaverde, pero también debemos recordar las condiciones de su idea de neutralidad o ideas derivadas como para pensar que no es muy evidente que ese famoso teorema sea aplicable del todo.Pero, en cualquier caso, más allá de estas disquisiciones me parece que el jueves pasado asistimos a un hito en la construcción de Europa. Parece mentira que un hombre solo (por así decirlo) pueda tener tanta influencia; pero hemos de recordar que Europa ya ha progresado así en el pasado, empujada por el entusiasmo de unos pocos.

RecetarioIdiomas

Diccionario de Go/Baduk/Weiqi

Cursos de Go Baduk Weiqi

Carolina Ruggero149 ~ 13/01/2015 ~ 0 10

Ciudades Colaborativas, Ciudades Inteligentes

Bajo San IsidroTerminando el 2014 me invitaron a dar una charla en la ciudad de San Isidro, en la Provincia de Buenos Aires. Más específicamente, en el Bajo de San Isidro, una zona que se vio revitalizada en los últimos años gracias a, entre otras cosas, la acción innovadora de jóvenes empresarios gastronómicos que, animándose a emprender pero también a colaborar entre ellos, lograron dotar de una interesante vida cultural a la zona.

Unos días después de la presentación, me hicieron una entrevista. La dejo aquí.

David de Ugarte2857 ~ ~ 08/01/2015 ~ 8 29

El nuevo perfil del militante global

ucraniaAyer vi el muy recomendable documental de PBS sobre el ascenso del EIIL. En un momento alrededor del minuto 43, una frase me llamó la atención. Cuando relataba el tipping point en el reclutamiento, apuntaba que el propio grupo se había sorprendido ante la respuesta masiva de una generación que:

quiere ser parte de algo especial, quiere ser parte de algo con éxito

Hoy un artículo de «El País» que cita como fuente a «Le Parisien» recoge una declaración del abogado de uno de los asesinos de la matanza de París que le describe como:

un chico despistado que no sabía qué hacer con su vida, y que un día se encontró con gente que le hacía sentir importante

Creo que en el jihadismo se ve más claramente, pero que en realidad es la generalización de este tipo de sentimientos los que hacen que los movimientos militantes de todo tipo alcancen su tipping point. Lo que ocurre es que estamos llegando al momento en que los nuevos movimientos políticos empiezan a ser ganadores creíbles. Y la gente se apunta a protagonizar un cambio histórico… el que le resulte más creíble.

Por supuesto no es lo mismo que sea el EIIL quien capitalice ese sentimiento en Siria e Irak que el nuevo PKK en el Kurdistán, o en Europa que lo haga el nacionalismo ucraniano que Podemos o Syriza, pero el fenómeno, desde el punto de vista del análisis de redes es muy similar y su consecuencia es que el perfil del protagonista de los grandes movimientos sociales está cambiando en todo el mundo. Ya pasó el tiempo del joven jihadista que se inmolaba afirmando un antipoder destructivo frente al poder aparentemente inapelable del estado, del mismo modo que pasó el tiempo del activista que vio en el ciberactivismo la posibilidad de impulsar una nueva conversación social.

Quédense con dos claves de las citas anteriores: «sentirse importante» y «ser parte de algo con éxito». Esas serán las claves de todos los discursos movilizadores en la etapa que viene.

Juan Urrutia2197 ~ 27/12/2014 ~ 3 2

El Duverger de ma jeunese

LibrairieAcaba de fallecer Maurice Duverger un autor francés de derecho constitucional general, y de otros temas relacionados, que me empeñé en leer al principio de la carrera en aquel tiempo en el que no me interesaba nada lo que me enseñaban de economía y, en cambio, sentía mucha curiosidad por el derecho político público. Poco a poco fueron cambiando las tornas y, a medida que se especializaba el derecho y la economía se hacía más abstracta, me pasé a esta última. Pero no es esto lo que quiero contar. Lo que me viene a la cabeza son esos viajecitos a Biarritz a aquella librería en la que se podía pedir que te enviaran libros a Bilbao, libros imposibles de encontrar en esta mi ciudad. Una librería que desapareció hace años según creo recordar y pienso que con acierto pues no aparece en esta lista de tres librerías que incluye el kiosko de prensa del gran ciclista Darrigade. Nadie debe pensar que solo íbamos a Biarritz a ver cine bueno prohibido en España o a comprar el Playboy. También íbamos a comprar libros serios que, en mi caso me sirvieron para presentarme como un estudiante brillante cuando en realidad es ya desde aquel entonces que aprendí a sacarles partido a las contraportadas de libros con los que me hago. Olfateo y memorizo la contraportada sin llegar a leerlos y mucho menos estudiarlos.

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