El Correo de las Indias

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Grupo Cooperativo de las Indias

David de Ugarte

David de Ugarte 2931 ~ 08/07/2015 ~ 14 ~ 1

Plurarquía, confederalismo y abundancia

bard y soderqvistEn 2002 Alexander Bard y Jan Soderqvist publicaban «Netocracia: la nueva élite del poder y la vida después del capitalismo». La tesis principal del libro nunca tuvo mayor interés. Al estilo de otros intentos de dar una fundamentación «al estilo marxista» del anticonsumismo, pretendía argumentar la superación de las clases sociales originadas en la producción por otras nuevas fundadas en la relación con el consumo. Burguesía y proletariado mutarían en netocracia y consumariado. Los netócratas serían aquellos capaces de influir en los grandes consensos que definen los estilos de vida en la era de las redes. El consumariado estaría formado por las masas pasivas cuya identidad es definida por los netócratas.

Sin embargo, al estudiar cómo funcionaban las redes conversacionales para argumentar su discurso, Bard y Soderqvist realizan un descubrimiento importante. Según ellos, en estas comunidades articuladas como redes distribuidas, «la democracia colapsa»:

Todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores, lo que hace imposible mantener la noción fundamental de democracia, donde la mayoría decide sobre la minoría cuando se producen diferencias de opinión.

A este sistema le denominan entonces «plurarquía», y puntualizan que

no es la anarquía. No puedes hacer lo que quieras, te tienes que adaptar a las reglas y leyes del consenso.

Pero donde los autores vieron un síntoma de descomposición de la democracia, los indianos vimos una propiedad emergente característica de las redes distribuidas a las que Juan Urrutia agregó pronto una consecuencia importantísima: cuando una red se configura como una plurarquía se hace imposible mantener indefinidamente privilegios o ventajas para un individuo o un grupo de individuos porque o lo impone el consenso o los desfavorecidos abandonarán la red para unirse o crear una escisión, un «fork». Y así, de un modo u otro, las rentas se disipan. La plurarquía es la forma de organización característica de las comunidades orientadas a la abundancia, ya sean comunidades exclusivamente conversacionales o comunidades que, además, producen.

ConsensoY efectivamente, la plurarquía no solo está en las conversaciones virtuales: aparece como elemento definitorio en el nuevo cooperativismo tecnológico, en las redes de desarrolladores de software libre, en los equipos que diseñan productos para la Economía Directa, e incluso, podríamos interpretar la experiencia del movimiento comunitarista de los últimos treinta años como una transición de los mecanismos democráticos al consenso como forma hegemónica de toma de decisiones.

Pero aun hay un elemento importante más. Una comunidad real organizada bajo un sistema pluriárquico coincide con lo que Juan Urrutia definió como «comunidad identitaria», siendo esos consensos «a prueba de mutantes» que Bard y Sodervisq nos recordaban que hacían la diferencia con la anarquía, la identidad característica de la comunidad. La idea analítica de «comunidad identitaria» es, como hemos visto, clave en la fundamentación analítica de la abundancia porque reduce drásticamente, cuando no elimina, la mayor parte de los costes de transacción.

De la plurarquía al confederalismo

juan-ouisharefest-2015Lo que es relevante porque cuando aumentamos la escala de la red social, aparece una nueva lógica en las relaciones intercomunitarias: la relectura desde la lógica de redes de la idea confederal. La confederación tiene importantes paralelismos con la plurarquía. Por ejemplo, la diferencia fundamental entre confederación y federación, como apuntaba Juan Urrutia es que

En una confederación no hay autoridad última, pero es mejor aceptar esto que tratar de forjar una artificialmente.

El resultado por tanto es necesariamente asimétrico, una red solapada de compromisos, consensos temáticos y trazos de identidad compartida que permiten reducir costes de transacción en distintos momentos y situaciones cambiando de aliados. Es, como vemos en el mundo del software libre o de la economía directa, un mundo en el que los pares, sin dejar de estar enlazados nunca, se alían puntualmente en la acción, resultando un tipo de mapa más parecido a una representación dinámica de la actividad cerebral que a una cartografía de relaciones estática. El tejido de relaciones sociales se nos presenta como una mezcla de diversidad y pluriespecialización cambiante.

evolucionY siguiendo con los resultados conocidos de la teoría económica, Urrutia apunta que

Sabemos que esta diversidad puede que no haga alcanzable el resultado óptimo pero, como en tantos ejemplos de la Biología, maximiza las posibilidades de supervivencia del conjunto

Es decir, la confederación reinterpretada desde la plurarquía produce un resultado «evolutivamente resistente», donde el tejido como conjunto tendrá más posibilidades de adaptación y supervivencia que si hubiera optado por otra forma de organización que homogeneizara a las partes. En un nuevo sentido, volvemos a aceptar un intercambio de escala por alcance.

Conclusiones

Plurarquía y confederalismo comunitario son a la vez resultado e instrumento del camino hacia la abundancia. Son formas de organización que maximizan la capacidad de evolucionar y sobrevivir del espacio social abierto por los nuevos óptimos de escala y la emergencia de las redes distribuidas. Ambos ponen el foco en el verdadero centro de toda esta transformación: la comunidad.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2240 ~ 07/07/2015 ~ 2

La soledad, el silencio y su productividad

Por razones seguramente triviales, pero que desconozco, el teléfono móvil se negó a funcionar el segundo día de las Jornadas de Economía Laboral (JEL) que, organizadas por la Asociación Española de Economía del Trabajo (AEET),se celebraron en Barcelona el jueves y viernes pasados. Como tenía otras gestiones que hacer no acudí a todas las sesiones ya fueran de las denominadas paralelas o a las plenarias programadas. Hubo pues momentos en los que me encontré desubicado y en pleno silencio, extraño en una ciudad tan atareada en la que me encontraba perdido pues no sabía cómo llenar los tieqpos muertos sin posibilidad de conectar con amigos ya fueran éstos de las propias jornadas o ya de los otros «negociados» que me llevaron a esas jornadas sobre un tema del que no puedo decir que se algo. Si yo estaba allí era para entregar el Premio Lluis Fina al mejor trabajo del año en la materia, un premio que financia la FUE cuyo patronato presido, pero esta obligación se convierte en una alegría cuando observo la temprana edad de los participantes y la paridad de sus géneros. Y también, claro está, cuando me doy cuenta de que la calidad de las presentaciones se me antoja mucho mayor que la que se observaba en el área hace años a pesar del ejemplo de personas prematuramente desaparecidas como la de Lluis Fina (UAB) o la de Luis Toharia (UAH) en cuyo honor se conceden unas becas para jóvenes investigadores.

La cena que cerraba las jornadas fue una fantástica algarabía juvenil que hacía resaltar aun más mi ancianidad gentilmente acompañada de un par de personas que, sin llegar a mi edad, tampoco pertenecían a esa generación que ha dado tantos miembros de la academia interesados en todos los temas que rodean la economía Laboral. La conversación no falta nunca entre personas del mundo académico pues siempre se encuentran colegas comunes en los diversos centros por donde unos y otros hemos pasado años de formación o de ejercicio profesional o incluso años sabáticos en lugares raros. Por esas raras casualidades de la vida me encontré entre esos académicos tres personas casi coetáneas que, de una u otra manera, tenían que ver con Bilbao, lo que siempre da la oportunidad de alegrar la noche con esos semichistes de vascos o, más concretamente, de bilbaínos que tanto éxito parecen tener últimamente a juzgar por alguna película y alguna serie televisiva. Así que pude librarme de la seriedad de mi presencia en la jornadas comparándome con alguien de Donosti o alabando el estilo de una mujer que aun no siendo vasca había pasado sus años de adolescencia en la villa de Bilbao o volviendo por enésima vez a esa especie de sátira del bilbainismo consistente en afirmar con toda seriedad que un riojano es vasco pues los bilbainos hemos comprado todas las bodegas de esa preciosa tierra rojiza. Y entre estos dimes y diretes se me fue pasando el anochecer de manera alegre pues a pesar del silencio del móvil no tuvo nada de solitaria sino que más bien se deslizó alegremente hacia el cotorreo general.

Cumplida mi misión durante la cena que cerraba las Jornadas caminé de vuelta al hotel junto con un viejo amigo, miembro durante años de la la Junta Directiva de la citada AEET y miembro desde sus inicios de Economistas Frente a la Crisis. Comenzó contándome que se sentía desmoralizado y a punto de cortarse las venas debido al sesgo ideológico de casi todas las ponencias que, según él, planteaban los problemas de una forma tal que cualquier solución a esos problemas iba siempre a favor del capital y en contra del trabajo desde las soluciones al desempleo hasta el mantenimiento de las pensiones pasando por los problemas jurídicos que rodean a las propiedades deseables de los convenios colectivos. Y esa ideología se disfrazaba de matematización innecesaria del planteamiento y desarrollo junto con la simpleza del tratamiento econométrico excesivamente simple que se ha generalizado. Pero la crítica no paraba ahí, sino que incorporaba una posible diagnóstico de este disfraz. Podría tratarse de pura emulación de las técnicas usadas por los practicantes del análisis económico que se impuso a caballo del aparentemente insuperable modelo de equilibrio general o podría tratarse más bien de la imposición del uso los rankings cuantitativos de los méritos académicos a fin de promocionarse en la carrera académica.

La noche iba cayendo aunque la temperatura permanecía alta lo que incitaba al paseo, uno de esos paseos que incita a su vez a pensar en silencio quizá también porque el día había amanecido ya con la desconexión de la conversación como resultado del fallo del móvil. Así que cuando mi viejo amigo tradicional rompió el silencio para decir queda pero firmemente que «no hay solución» a mí se me impuso la verborrea y diserté sin pudor sobre algunas de las soluciones que habían pasado por mi cabeza en la cena. Sí que hay soluciones para tratar el mercado de trabajo de maneras distintas a las derivadas de la economía Neoclásica y que difícilemente podrían considerarse sesgadas hacia ideología alguna. Un ejemplo obvio es la Economía Compleja conformada por modelos dinámicos de naturaleza adaptativa que generan soluciones naturalmente complejas y múltiples y a menudo dependientes del recorrido. Un ejemplo que venía a cuento puesto que esta última característica podría reforzar la adecuación de las quejas de mi amigo.

Llegábamos ya al hotel y tuve el tiempo justo de llamarle la atención sobre que, hubiera o no un sesgo ideológico en la práctica académica de la economía del trabajo, acabábamos de clausurar unas jornadas que dejaban ver con toda claridad no solo que problemas de género, como la discriminación salarial, se trataban muy a menudo y justamente por mujeres, un hecho este segundo que permitía el optimismo no tanto por el interés cercano que pueden tener por temas en boga, sino sobre todo porque son ellas las que menos se van a dejar llevar por la inercia de la tecnología académica o arrastrar por el uso de los evaluaciones como signos de calidad.

las Indias

las Indias 1207 ~ 04/07/2015

Lecturas interesantes del 04/07/2015

  • Vanguardia de época
    Gran parte de las elites universitarias argentinas en la última década encontraron en el modelo nac & pop la excusa perfecta para resolver la relación conflictiva que mantenían con el peronismo y la culpa que les generaba. A diferencia de la izquierda setentista que pretendía ingresar al peronismo para cambiar su naturaleza (entrismo), la intelectualidad progre de Filo y Sociales lo hizo para cambiar la de ellos (y de paso obtener algunas compesaciones materiales que no deben desdeñarse).
  • Las corrientes de Syriza y el referendum griego
    Todas las corrientes comparten un mismo diagnóstico: la Troika no ha querido llegar a un acuerdo justo con Grecia por la repercusión que podría tener en las próximas elecciones españolas en noviembre e irlandesas en febrero. Golpear a Syriza para atemorizar a los posibles electores de Podemos y el Sinn Fein.
las Indias

las Indias 1207 ~ 03/07/2015

Lecturas interesantes del 03/07/2015

  • PHP y Symfony: Pasado, presente y futuro
    PHP se ha convertido en un lenguaje que permite a los desarrolladores crear aplicaciones muy bien estructuradas sin perder la flexibilidad y facilidad de uso que lo llevaron a su popularidad.
  • Pablo Iglesias: el cambio solo será posible si no se acepta el terreno de juego definido por los polos izquierda-derecha
    «El 15M señaló los ingredientes de una posibilidad impugnatoria caracterizada por el rechazo a las élites políticas y económicas dominantes, pero ese nuevo sentido común resultaba inaprensible bajo las categorías izquierda-derecha (…) Gracias a que la izquierda no quiso escucharnos pudimos poner en práctica nuestra hipótesis: que la geografía que separa los campos políticos entre izquierda y derecha hacía que el cambio, en un sentido progresista, no fuera posible. En el terreno simbólico izquierda-derecha (…) no tenemos ninguna posibilidad de ganar electoralmente. (…) En política, quien elige el terreno de disputa condiciona el resultado y eso es lo que hemos tratado de hacer nosotros (…) asumimos que el tablero político no lo definimos nosotros»
Juan Urrutia

Juan Urrutia 2240 ~ 02/07/2015 ~ 1

El lenguaje del cuidado mutuo

varufakis lenguaje corporalHace cerca de cincuenta años un verano en Oxford dedicado en principio a reforzar el inglés antes de largarnos a los EE.UU. para aprender algo, fuera lo que fuera, pero que me enseñara a comprender lo que era aprender, me sacó de esa misión y por influencia de aquel profesor, al que creo haber citado en otras ocasiones como mi introductor al «outsider» de Wilson, me entregué a la lingüística y más en concreto a la filosofía lingüística de Wittgenstein que con su paso desde el «Tractatus» a sus «Investigaciones Filosóficas» me llevó a la distinción entre el lenguaje como formado con palabras como cuadros que representaban y el lenguaje no como una colección de representaciones pictóricas, sino como unos juegos de sonido que traslucían tanto como ocultaban.

En esto pensaba el otro día cuando con ocasión de la celebración de unas bodas de oro volvimos a ver a personas importantes para nosotros pero cuyo impacto a estas alturas era más bien la lectura de un juego del lenguaje que había determinado nuestros destinos. Me paré en una esquina del huerta del caserío de los anfitriones con mi vaso de txakoli en la mano y así, alejado del bullicio, me di cuenta de que lo que veía de aquella gran familia en movimiento, sin alcanzar a oírla, era como esa lengua de signos empleada por los sordos -quizá sordomudos- para relacionarse entre ellos o para entender un discurso importante -o no- retransmitido por televisión. La duración de los encuentros, la frecuencia de algunos de ellos, el deambular de otros, la falsedad de algunas sonrisas o el asombro de otros que no reconocían a alguien que yo sabía había representado algo en la vida del otro o de ambos ambos, eran como signos pobres de lo que es el reguero de un río ya seco.

Sí, este era un lenguaje de signos de la primera época Wittgensteniana pero no era un lenguaje juguetón que enriquecía la vida social distinguiendo mediante un lenguaje corporal el verdadero significado en ese día específico en el que los signos solo decían obviedades. En aquel momento pensé que para ir más allá habría necesario el lenguaje oral ese cuya gramática se nos intentó enseñar desde primaria pero que finalmente aprendimos mientras colaborábamos a crearlo sin saber muy bien cómo. Pero ¿y si quizás la mera forma de los cuerpos de los ya mayores amigas y amigos nos dieran claves para entender aquel espectáculo que yo contemplaba cada vez más mareado?

Me quedé con esta duda, pero hoy la he disipado, aunque solo a medias, en mi visita a la clínica para la revisión anual de mis males mayores y apara tranquilizarme las inquietudes surgidas de los menores y nuevos. En las diversas salas de espera que conforman un centro médico ves sin mirar a muchas personas que poco a poco van borrando sus señas individuales de forma que no ves sino las señas genéricas: nariz, orejas, boca , piernas o brazos. Y todos igualmente utilizados con una ausencia clara de singularidad. Esta experiencia me ha desolado hasta que, pensando en la experiencia de las bodas de oro que acabo de relatar, me ha venido a la cabeza el lenguaje corporal que no miente. En efecto, si nuestro cuerpo fuera un signo de variados significados hablaría y se expresaría singularizándose más allá de identidad básica de todos los cuerpos. Y quizá esto ocurre, pero no satisface mi curiosidad del todo.

Hoy, después de la siesta creí haber avanzado algo en el alcance de aquellas ideas robadas en Oxford, pero no sabía que todavía el lenguaje me plantea problemas que no alcanzo a plantearme con limpieza, pero que tengo que resolver si he de terminar el programa de trabajo que me surgió inesperadamente en aquella librería (Blackwell´s) en la que pasaba las horas libres del mediodía sustituyendo el disfrute de una hamburguesa por la compra de un librito de filosofía analítica.

Pienso realmente que existe otro lenguaje que se me escapa. Es aquel cuya ausencia representa una pérdida total y definitiva de conexiones humanas entusiastas. Tiene algo de lenguaje de signos en que hay muchos matices del lenguaje oral que no son replicables y viceversa: signos específicos que se utilizan en la vida esa que creemos es la única y que es eterna y que de repente y debido a algún cambio inesperado te deja sin esas «palabras» que parecían irremplazables. Servían para charlar en el psicoanálisis de cuyo ejercicio podían surgir nuevas expresiones en el lenguaje oral, pero se van agotando a medida que los viejos amigos se preguntan lo mismo que tu y no pueden enfocar la cosa desde la lingüística. He aquí ahora nuestro último problema lingüístico. Pensemos en él.

Hace unos días ayudamos financieramente a nuestro último descendiente a independizarse, a hacer lo que realmente desea. Es el verdadero primer día de su vida y su manera de hablar oral, de signos, corporal va a cambiar y en su ausencia no sé si me podré mantener al día. Pero también es el primer día del final de nuestra vida, esa que nos llevó a procrearlos. Y todo ya cumplido solo nos queda el cuidado mutuo que tendrá que desarrollar su propio lenguaje. ¿Cómo será este lenguaje del cuidado mutuo?

las Indias

las Indias 1207 ~ 01/07/2015

Lecturas interesantes del 01/07/2015

Qué es «las Indias»

la Matriz

las Indias1207 ~ ~ 05/07/2015 ~ 16

Ciberactivismo en el Consejo Económico y Social Europeo

CESE
Mañana el Consejo Económico y Social Europeo celebrará una audiencia pública sobre ciberactivismo en la que los miembros encargados de la ponencia escucharán y preguntarán a varios expertos de toda Europa, entre ellos nuestro compañero David de Ugarte. El ánimo del CESE no es proponer una «regulación» más o menos represiva del ciberactivismo sino una serie de medidas y políticas para favorecer su utilización como forma de impulsar movimientos ciudadanos transeuropeos. Así que el foco de la intervención de David se centrará en la diferencia entre promover el conocimiento de herramientas y plataformas -con el evidente riesgo de captura que ello comporta para las instituciones- y ser digitalmente cultos.

RecetarioIdiomas

Cursos de Go/Baduk/Weiqi

David de Ugarte2931 ~ ~ 29/06/2015 ~ 2

Cotilleos comunitarios

dunbarEste fin de semana la página de tve publicó un documental sobre el «cotilleo». En realidad no era tal, a no ser que consideremos cotilleo la interacción comunitaria, compartir información sobre otros miembros de la comunidad en la que vivimos. Pero salvando que la palabra se usaba para lo que no correspondía, tenía momentos muy interesantes desde el punto de vista de la experiencia comunitaria. El primero ponerle cara -y voz, aunque ahogada en el doblaje- a Dunbar, sí, el del número de Dunbar:

El segundo momento a destacar fue ver a Kate Fox con unos años más, definiendo el corazón antropológico de la tesis comunitarista sobre Internet y la Internet móvil

Juan Urrutia2240 ~ 24/06/2015 ~ 8

Los dos Juanes que hay en mí

As republicano de Jano BifronteYa tengo edad de salir del armario y lo voy a hacer hoy apoyándome en una simple aplicación de la mecánica cuántica o, más bien, de su imagen para legos imaginada por Schrödinger y su gato.

Hasta este año he insistido ante todos los que me felicitaban este 24 de Junio sobre el presunto hecho de que mi santo patrón era el San Juan Evangelista, ese hombre jóven que no falta en ningún cuadro del descendimiento incluyendo ese con el pelo rizadito que, siempre cerca de María, está representado en esta maravilla que aparece en el cuadro homónimo de Van Der Weiden, pero no solo ahí sino en otras obras de este pintor mágico que hemos podido admirar en el Museo del Prado. Pero a pesar de mis protestas he de agradecer que muchos amigos y amigas insistan en enviarme hoy su felicitación sin duda porque, al coincidir con el solsticio de verano, las noticias laicas de muchos medios recuerdan al bautista Juan.

A esta edad se ha acabado ya la confusión entre unicidad y autenticidad y puedo deshacerme de la predilección por el lírico Evangelista y admitir que mi auténtica personalidad incluye también al bélico bautista.

Estaré siempre dispuesto a dejarme cortar la cabeza si de lo que se trata es de la desesperación de una bella princesa enamorada a la que no he podido atender enfrascado en la acción por la liberación de mi pueblo; pero al mismo tiempo tendré que dormir menos para poder escribir no solo recuerdos intencionados y selectivos sino además mi visión del futuro que nos espera a pesar de todo el optimismo con el que la fe o la ciencia intentan consolarnos de nuestra finitud.

las Indias1207 ~ ~ 12/06/2015 ~ 78

Es tiempo de hacer una revolución productiva


El pasado 7 de febrero Natalia Fernández dió una charla TEDxGijón. Doce minutos de cronómetro para analizar, reflexionar y proponer un cambio radical, una revolución productiva en la que todos tenemos algo que aportar.

Manuel Ortega505 ~ 09/06/2015 ~ 19

Mientras tanto en Memrise

memriseEstos últimos días, a raíz del lanzamiento del curso de Esperanto, he estado utilizando con bastante regularidad Duolingo. La experiencia me ha hecho recordar algunas conversaciones sobre el aprendizaje de idiomas y el paso de la línea de comandos al teléfono móvil. Mientras tanto en Memrise han surgido nuevos cursos y los que creamos en su momento para estudiar Latinidus y Esperanto han ganado nuevos aprendices. Memrise lo hemos utilizado para aprender Papiamento, Lojban, el alfabeto Dothraki y otros idiomas.

De las experiencias con ambas aplicaciones la primera conclusión que saco es que Duolingo, a pesar del discurso revolucionario sobre el aprendizaje de idiomas, no ofrece características ni funcionalidades que no ofrezca Memrise u otros sistemas como Anki. Muy por el contrario la posibilidad de crear tus propios cursos en Memrise y Anki es muy útil, divertida y claramente diferenciadora.

La segunda conclusión es que este tipo de aplicaciones y sistemas pueden ser muy útiles a la hora de aprender nuevos idiomas pero no me atrevería a decir que son el sistema definitivo. ¿Cual es vuestra experiencia con este tipo de aplicaciones?

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