El Correo de las Indias

Hacia un nuevo mundo

Grupo Cooperativo de las Indias

David de Ugarte

David de Ugarte 2860 ~ 27/01/2015 ~ 18 ~ 0 14

4 ideas sencillas para llevar tu comunidad al consenso

loomioEl consenso es el Santro Grial de las comunidades y cada vez más de las organizaciones. Sin embargo, en la mayoría de las empresas, asociaciones y procesos participativos, la buena voluntad de alcanzarlos se acaba convirtiendo en un procedure burocrático incapaz de mantener el entusiasmo mucho tiempo sin despertar sospechas de manipulación.

Esto se debe a que la forma cada vez más habitual de realizar estos procesos -siguiendo una cadena de objetivos generales a tareas concretas en grupos y subgrupos divididos en círculos y comités- hace aparecer los resultados finales como una consecuencia «lógica e inevitable» del punto de partida y por tanto, conforme el proceso avanza y se divide, es inevitable que más personas tengan la impresión de estar llegando a conclusiones que, al menos a grandes rasgos, estaban delineadas por otro desde el principio. Que a veces sea así, que estos procesos se usen a veces para legitimar decisiones tomadas de antemano por los directivos de una organización, no quita para que en otros muchos casos no sea así y sin embargo la sensación sea la misma. Lo que falla entoces es la idea mecánica del proceso.

La aparición de Loomio, un servicio sobre software libre diseñado para que grupos y comunidades sostengan conversaciones e intenten llegar a consensos, permite por primera vez contar con una base gigantesca de referencia en la que estudiar cuándo las conversaciones generan más fácilmente consensos y cómo se llega a ellos. Los siguientes puntos son el resultado de una primera aproximación:

    votacion loomio

  1. Conocerse ayuda… y mucho. Todo proceso consensual o participativo debería comenzar por un periodo de deliberación general y descontracturado. Los grupos tienden a consensuar más cuanto más se conocen y tienen claro que los otros miembros y la calidad de la conversación les importan más que el proceso en si mismo o sus resultados. Eso significa hablar un poco de todo, conocer el entorno, los valores y las pasiones de los otros. En fin, el punto de arranque de un proceso consensual que funciona no es algo muy diferente de la tradicional tertulia.
  2. Empezar por donde está la inquietud. Las inquietudes se detectan pronto… pero sin su propio contexto es difícil llegar a acuerdos. Los dinamizadores del grupo deben establecer claramente el objetivo de «construir de abajo a arriba, para desde arriba volver a bajar», es decir, desde las inquietudes delinear el marco más amplio que necesitan para poder llegar a soluciones juntos. Y cuando ese marco ha sido construido volver a concretar la discusión «hacia abajo» hasta llegar a conclusiones conjuntas.

    Por ejemplo, en una empresa la inquietud puede estar en la necesidad de cambiar la gama de productos, pero para poder desarrollar alternativas es necesario discutir otras cosas antes (cuales son las habilidades, las fortalezas, las capacidades, la posibilidad de fichar a nuevas personas, pero también la misión y lo que cada uno espera de la empresa). Una vez se hace ese mapa, se ordenan los temas, se discuten y se comienza a concretar sin dejar de tener a la vista lo que cada consenso va aportando a los temas que realmente inquietan a todos. Así nadie se sentirá manipulado por haber dejado pasar algo sin darse cuenta de lo que significaba.

  3. Eliminar la cultura de «la pega». La «pega», el «pero», la posible dificultad, no es un aporte. El aporte es apuntar cómo vencer dificultades que puedan surgir, que es lo que sirve a avanzar y ayuda a generar consensos que refuerzan a todos. La norma debería ser «ni un pero sin solución». ¿Y si no se cree que va a haber solución posible a una pega? La solución puede ser una evaluación temprana que permita corregir.

    Por ejemplo, si pensamos que simplemente no se va a poder llegar a un acuerdo con el canal de venta o que al público no le va a gustar nuestro producto, se pueden establecer mecanismos de evaluación tempranos que permitan corregir «a tiempo».

  4. Cambiar de opinión es una fortaleza, no un menoscavo. A lo largo de una discusión los participantes deben poder cambiar su posicionamiento sin coste emocional. Si se establece una cultura donde «llevar razón» es lo más importante y «cambiar de opinión» te coloca por debajo de aquel cuya posición te convenció, desaparecerán de facto todos los incentivos al consenso. Los dinamizadores tienen que felicitar la fortaleza de carácter del que aprende de la discusión tanto o más que el aporte sobre el que el consenso se articulará finalmente.

Conclusiones

El consenso es una cultura no una tecnología, empodera a los miembros de un grupo pero necesita que estos se sientan empoderados previamente al menos lo suficiente como para que una discusión no ponga en cuestión su lugar en el grupo. La principal forma de conseguirlo es mediante la deliberación y el conocimiento mutuo previos, es decir, conversando y compartiendo. Luego, la tecnología ayuda a hacer los procesos más ordenados, claros y transparentes, pero no podemos pretender que sustituya lo realmente importante a la hora de alcanzar consensos: el gusto por estar juntos que solo puede nacer de conocerse, respetarse, compartir y aprender unos de otros.

las Indias

las Indias 1096 ~ 26/01/2015 ~ 0 2

Lecturas interesantes del 26/01/2015

Natalia Fernández

Natalia Fernández 482 ~ 26/01/2015 ~ 19 ~ 11 46

Cervezas, vídeos y cultura local

beer diariesHace unas semanas, Obama se convertía en el primer presidente en escribir una línea de código. No era su primer guiño a los protagonistas del cambio que viene. Su primer contacto con la economía directa fue a través de la cerveza. Fan declarado de esta bebida, el presidente compró un kit de elaboración de cerveza, movilizó a su cocinero y parte de su equipo doméstico para comenzar a experimentar recetas de elaboración casera. Tras varios intentos, la Casa Blanca anunciaba orgullosa la creación de dos cervezas y hacía públicas sus recetas.

obama cerveza artesanaLas cervezas artesanas y las incipientes fábricas microcerveceras se consolidaban en el mercado, extendiéndose además como modelo de negocio industrial de nuevo tipo: pequeña escala, ligada al entorno, valor añadido en diseño y posicionamiento de marca.

Más de 1 millón de personas elaboran cerveza en su casa en los EE.UU, para el 2020 la cerveza artesana alcanzará el 20% del mercado estadounidense. La revolución microcervecera ha cruzado ya la línea del hobby convirtiendose en un nuevo sector que en 2013 generaba 100 mil empleos. Una dimensión, como industria, que comienza a hacer viable la puesta en marcha de servicios a las fábricas y productores artesanos.

De los videojuegos a cervezas

Greg ZeschukEn 2012, los fundadores de Bioware, una de las principales empresas de videojuegos, anunciaban su salida de la compañía. Ambos afirmaban haber perdido la pasión y el entusiasmo; aseguraban que mantendrían una vinculación con la empresa pero se dedicarían por completo a la puesta en marcha de nuevos proyectos. Uno de ellos, Ray Muzyka, se volcó en el apoyo a empresas sociales en el ámbito de la educación y de la salud.

El otro, Greg Zeschuk, fascinado por la cerveza artesana y el movimiento de las micro-cervecerías, creó «The Beer Diaries». Su objetivo: crear valor para los elaboradores y sus productos con un modelo de servicios de economía directa.

Sentido y sensibilidad

Local Heroes Beer GuideThe Beer Diaries es un canal de televisión online dedicado a la cerveza artesana, continuamente están a la búsqueda de nuevas cervezas elaborando con cada emisión su mapa de fabricantes, tipos y marcas favoritas. Los productores ganan notoriedad, ellos descubren nuevos sabores. Además publican guías, notas de cata, promocionan el consumo y diseñan eventos en vivo. Si te gusta su show, puedes contratarlos y disfrutarlo en directo. Son una agencia de comunicación de nuevo tipo, pero también una productora audiovisual y una empresa de marketing de producto.

El usuario confía en su conocimiento, en su selección. Es un prescriptor de compra en un mercado al que no dejan de sumarse nuevos agentes y en el que, la propia identidad de producto (pequeña producción, consumo local) hace difícil a las nuevas marcas darse a conocer. Los productores cuentan con un canal de comunicación temático, cuya audiencia son sus futuros clientes.

Criterio, no rankismo

the beer diariesEn su modelo de negocio el acento está en su conocimiento del producto y en su capacidad de acercarlo al consumidor a través de Internet. Su nicho, por ahora, es la cerveza pero a sus usuarios lo que les fideliza es el criterio de selección.

Ahí reside la fortaleza de su negocio, su aporte único. Un criterio basado en el rankismo, como el de Parker en los vinos, sirve para promover la homogeneidad a costa de la cultura y el aumento de la demanda a costa de complejidad. En una palabra, el rankismo parkeriano cabalga a lomos de la irresponsabilidad del consumidor promoviendo una industria de escalas imposibles y estándares empobrecedores.

Por contra, distribuir juego, mapear, compartir conocimiento, organizar fiestas, poner en valor la diversidad y la cultura del producto, alienta la industria sin impulsar su concentración ni devaluar los significados que se crean desde lo pequeño. Probando la cerveza de Michael PatitucciEl modelo ha de apostar por reforzar la capacidad de relato de los productores y poner en valor la responsabilidad de los consumidores.

Y es rentable. «The Beer Diaries» es un modelo no solo de negocio, sino ético. Un modo de ser y trabajar promocionando los valores de una industria cercana. Por eso es un excelente ejemplo de lo que significan los servicios en un mundo de Economía directa.

las Indias

las Indias 1096 ~ 25/01/2015 ~ 0 4

Lecturas interesantes del 25/01/2015

    Toni Negri

  • Toni Negri sobre Podemos
    Negri cree que: «Más allá de las cuestionables ideologías sobre las que se constituyó, creo que -tal vez por la buena voluntad de sus líderes o quizás por la situación en la que se encuentran- Podemos es infinitamente más poderoso que si estuviera organizado. Está produciendo, por el momento, un movimiento extremadamente interesante y activo que podría ser capaz de contribuir a una saludable institucionalización de las luchas »
  • Leyendo mapas históricos medievales
    Què ens trobem en veure aquests mapes? Que els pobles càntabre i basc eren en realitat asturians al segle VIII? Que els habitats de Burgos, Palència, Logronyo o Loarre, entre d’altres, eren navarresos al segle X? Aparentment sí, segons el mapa, però evidentment no era així. En eixos mapes no s’assenyala cap estat-nació com nosaltres els entenem hui en dia, i el que es veu són territoris sota una autoritat, que és la del rei d’Astúries o la del rei de Pamplona, i no cap altra cosa. Alfons VII no tenia cap imperi, sinó un territori propi i uns vassalls per tota la meitat nord de la península que li ajudaven a l’hora de fer la guerra. Tampoc els habitants de Burgos, que un dia estaven al regne de Pamplona i al dia següent van passar a pertànyer al de Castella, van canviar la seua manera d’estar en el món, tal com ho entenem actualment, ni van començar a parlar d’una altra manera. Simplement van canviar de senyor al qual pagar les rendes i retre homenatge.
  • Por qué el EIIL ganará partidarios en Arabia Saudí
    En el origen del reino saudí está el mismo tipo de creencia, forma de hacer la guerra, fuerzas armadas y brutalidad que hoy caracterizan al EIIL, verdadera «kriptonita moral» para los valores de la casa Saud.
  • ¿Por qué ya no me gusta el Procomún?
    No estoy seguro de que haga falta una gran elucubración teórica para convertir ese parque en común, sólo desgastarlo y confrontarlo a la comunidad (la construcción de la comunidad me parece un asunto más enjundioso, en realidad). Tampoco estoy muy seguro de que el debate habitual sobre los comunes – impregnado más de lo cultural que de lo político, en el sentido que he apuntado – sea capaz de impulsar las resistencias a la desposesión capitalista.
  • Apple patenta una licencia para cobrar del p2p
    La idea es que compartas con quien quieras y el que recibe pueda pagar su licencia y cumplir con la ley por su cuenta.
David de Ugarte

David de Ugarte 2860 ~ 25/01/2015 ~ 18 ~ 2 23

Incertidumbre, conocimiento y democracia

dewey
En dos entregas de nuestra serie sobre la experiencia comunitaria hemos hablado ya de John Dewey, su concepto de la Democracia participativa y su aproximación a la Pedagogía a partir de esta. En ambos casos ya apareció el conocimiento en el centro de su pensamiento, pero merece la pena detenerse un minuto más, esbozar muy sintéticamente un par de ideas y sacar consecuencias para la práctica comunitaria real.

Cuatro ideas básicas

hypathia en la enciclopedia BritánicaIncertidumbre. Para Dewey la incertidumbre es central en la experiencia humana. Vivimos orientados al futuro porque no tenemos otra que enfrentarla. Necesitamos reducirla, acotarla para sentir que podemos dar forma a lo que viene, para, como decía Sabater «saber a qué atenernos». Es por eso que el futuro es determinante en el presente, en lo que hacemos hoy. Seguramente tanto o más que el pasado, como decía el Ciberpunk.

Experiencia. Necesitamos conocer y para ello estudiamos, analizamos lo que vivimos, hacemos prospectiva, experimentamos. Y cada cosa que nos ocurre, cada experiencia concreta -no en el sentido aislado de un experimento científico sino con todo el contexto social y personal que rodea a lo vivido- la convertimos en relatos, en ideas más o menos ordenadas que pretendemos nos sirvan para vencer la incertidumbre de lo que viene.

Conocimiento. Por eso, el conocimiento, que es el destilado que nos queda de la experiencia, es la forma en que el presente se une al pasado y al futuro, la herramienta con la que enfrentamos la incertidumbre de la vida y nos hacemos dueños de ella. El conocimiento es el resultado y la herramienta central de la experiencia humana.

Verdad/es. Como lo que nos mueve al conocimiento es una necesidad, el conocimiento que juzgaremos verdadero será aquel que nos sirva a la vida, que sea eficaz para hacernos dueños de nuestra vida, para reducir la incertidumbre que nos produce el futuro y el entorno.

Esto no quiere decir que Dewey prefiera el conocimiento aplicado al abstracto, en absoluto. Tampoco que exija una motivación directa entre el esfuerzo por el conocimiento y los problemas concretos de cada momento. El conocimiento también nos genera «verdad» en campos de la Matemática para los que «aun» no conocemos problemas en el mundo físico, en el arte o en juegos intelectuales como el Go o el ajedrez. Pero eso no quiere decir que el Arte o la Matemática sean conocimientos «desinteresados». En realidad, si amamos y dedicamos tiempo a ese conocimiento es porque lo hacemos parte o esperamos hacerlo parte de nuestro esfuerzo por tomar las riendas de nuestra vida -individual y colectiva- y eso puede tomar muchas formas en el relato, desde su uso como metáfora a la aceptación de que servirán en un futuro pasando por la búsqueda de sus efectos psicológicos o emocionales. Al final, el conocimiento es el núcleo del relato que hacemos de la experiencia y la pasión por el conocimiento no es sino la forma práctica de la pasión por la vida.

Dewey y la experiencia comunitaria

diversidadDewey fue una de las bases del pensamiento postmoderno, especialmente en EEUU. En su planteamiento subyace un concepto de verdad social que no tiene por qué ser único, que de hecho normalmente no será único. Distintas comunidades tendrán distintas verdades sobre la forma de organizarse socialmente porque tienen distintas experiencias y contextos, distintas formas de conocimiento y distintos relatos que los articulan.

De esa forma Dewey daba legitimidad a la diferencia comunitaria y a la diferencia entre comunidades. Negaba algo que era moneda corriente desde la imposición de las religiones monoteístas: «si lo nuestro es verdad, lo demás no puede serlo». Sus argumentos servían para poner coto a la tendencia, cada vez más fuerte durante casi todo el siglo XX, a la homogeneización forzosa de la sociedad por el estado. Y es que durante todo el siglo XX buena parte de las experiencias comunitarias fueron acosadas, cuando no perseguidas, por todo tipo de movimientos y gobiernos, desde los zares al estalinismo, desde el fascismo al mandato británico pasando por los movimientos de liberación nacional.

Pero por otro lado, Dewey al tiempo que proponía una ética del conocimiento al comunitarismo, le ofrecía una alternativa a la dicotomía entre el aislamiento y la aspiración al poder político para imponer un modelo económico a la sociedad: la democracia participativa, es decir, la construcción de un terreno de conversación social que hiciera del respeto a la diversidad y la búsqueda de las condiciones de realización personal y comunitaria, el fundamento de la interacción política. En un mundo con muchas verdades sociales en juego y muchos tipos de verdad («relatos» se llamarán luego), el conflicto es inevitable, pero el marco de ese conflicto y sus límites pueden ser consensuados incluyendo a todos. Hacerlo es una aventura y una responsabilidad de todos con independencia de las verdades que fundamenten la acción de cada uno.

La actualidad de Dewey

sin miedoHoy, más claramente aun que nunca, la incertidumbre es protagonista de la vida social. Por desgracia, para la gran mayoría resulta paralizante. El miedo que produce alimenta monstruos y basta mirar a Francia para darse cuenta de que no hay cultura política a salvo. En otros lugares emergen esperanzas de cambio político. Pero buena parte, quizás incluso la más importante, de los cambios que muchos piensan que han de emprenderse, simplemente no pueden venir de políticas públicas. El desarrollo de una economía productiva o la aparición de nuevos sistemas mutuales y cooperativos pueden verse aligerados de trabas por el estado, pero no son productos de la acción del estado ni para el más acérrimo defensor del estatismo.

La innovación social que les puede dar lugar necesita de conocimiento y experiencias distintas que solo pueden nacer si los individuos asumen la responsabilidad de experimentar y aprender por si mismos. «No reclames que alguien lo haga, hazlo tú y si acaso reclama que no te entorpezcan» ya no es solo un enunciado hermoso de la ética hacker, es una necesidad acuciante. La idea de democracia de Dewey y el comunitarismo mismo recobran actualidad porque sirven para unir lo productivo -que es la práctica central de la sociedad-, lo comunitario, el conocimiento y la responsabilidad personal.

Y por eso no deberías leer este post y pensar sobre lo que hacen o dejan de hacer los demás, ni lo que esperas o deseas que hagan los políticos, sino sobre qué vas a hacer tú.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2197 ~ 24/01/2015 ~ 0 2

Ramón toma la palabra


Pensaba que ya, una vez jubilado y alejado de todos mis compromisos podría dedicarme a mis manías, o quizá debiera llamarlas tendencias viscerales, de las que no estoy seguro de acordarme. Ha pasado el tiempo y cada vez son menos los mails que debo responder o las reuniones a las que debería acudir. Creo que quiero aprender euskera y ver todas las series del mundo, eso es todo.

¿O quizá no lo es? Me parece que también desearía participar en conversaciones relajadas además de inteligentes y veraces en las que los participantes de la tertulia han sido todos psicoanalizados y no están ya para aparentar lo que no son. Como esa a la que el otro día tuve el placer de asistir en Zaragoza. Una reunión no periódica ni rutinaria, sino concertada como al desgaire por un colega que fue y que convocó a otros colegas, todos en activo menos yo, y que habíamos coincido en un momento u otro. Ni orden del día ni comentarios sobre hijos o nietos, solo el sonido de voces amigas que nada más sentarse alrededor de una mesa, y mucho antes de que se acercara el maître para aconsejarnos qué comer, ya habían empezado la conversación sobre el libro de Gregorio Morán que todos y cada uno de los asistentes estaba leyendo y se encontraban en diferentes estadios del mamotreto.

Pero fuera cual fuera el capítulo del libro en que se esté no hay manera de escapar del relato sobre distintos aspectos de la privilegiada relación entre la religión oficial y el poder madrileño en manos de los ganadores de la guerra. Todos, o casi todos, los que nos sentábamos a la mesa habíamos sido educados por jesuitas en nuestra ciudad de origen de modo y manera que no era extraño que nos engancháramos durante mucho tiempo en el mandarinazgo y en el arribismo algo que me dio que pensar pues se podría decir que si acepto la oferta de la Academia XXXX estoy escalando en el mundo cultural del presente, un mundo en el que no me parece que el mandarinazgo haya desaparecido aunque no creo que proporcione demasiadas ventajas económicas.

hoacYo, el de mayor edad de los reunidos me deleité comentando sobre los muchos nombres citados por Morán que, para mi sorpresa, todavía me resonaban aunque hubieran actuado en tiempos en lo que todavía yo no había salido del colegio. Entre los nombres que realmente me hicieron recuperar la memoria de unos acontecimientos que creía realmente olvidados, pero que parece que ahí siguen en no sé qué área del cerebro, se encuentra el del ya fallecido Julian Gómez del Castillo, un sindicalista que se cita en el libro como de los fundadores de CC.OO. pero que yo conocí como protagonista de un breve cursillo de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) en el que se enardecía tanto que llegaba a escupir su dentadura postiza. Fui con compañeros de Universidad desde Bilbao a Pamplona en un cuatro latas prestado y aprendí mucho sobre el catálogo de asuntos sociales en los que uno se podía involucrar aunque mi escepticismo, proverbial ya entonces, no me permitió dejarme llevar por la revelación de esas posibilidades y no salí de allí con ninguna clase de compromiso contra el poder del dictador o a favor de la clase obrera.

Este escepticismo me ha prohibido, en mi ya larga vida, ceder mi libertad, o mi arbitrariedad dirían otros, en aras de algún objetivo social por muy respetable que me pareciera.Aunque no los comenté en la tertulia hay dos hechos de mi vida que quiero recordar aquí como prueba de este escepticismo del que no me enorgullezco pero del que no estoy ni descontento ni arrepentido. Todavía en el colegio mantuve una discusión muy seria con uno de los jesuitas encargados de nuestra formación sobre la obligatoriedad (que yo creía una imposición arbitraria) de dedicar buena parte de nuestros domingos a ayudar a familias emigrantes a construirse su propia chabola para poder sobrevivir al invierno. Yo ya mostraba un cierto espíritu de contradicción y argüía seriamente que nuestra obligación social era solo estudiar. Este es el primer hecho que quería relatar pero tengo un segundo recuerdo que refuerza mi sensación de haber sido siempre un escéptico en camino de convertirse en un iconoclasta. Ya en 1968 y, más allá de los acontecimientos de París, el régimen franquista comenzaba a mostrar la debilidad de sus costuras en la incruenta batalla, también reflejada en la cultura, entre falangistas cansados y entusiastas miembros del Opus Dei, institución ésta en plena efervescencia que trataba de hacerse con cuotas significativas de poder para santificar al mundo santificando de paso a sus miembros. A mi alrededor comenzaban a florecer la toma de compromisos ilegales pero muy legítimos que llevaban a la gente de mi edad a ir más allá de la lucha por un sindicato estudiantil libre que sustituyera al SEU oficial integrándose en cualquiera de las numerosas organizaciones políticas clandestinas. Había que leer el libro rojo de Mao y comprometerse, palabra fetiche del momento. Pues bien, después de esquivar no pocos cantos de sirena, me largué a los EE.UU. de América para seguir estudiando sin tratar de engañarme con ninguna coartada para evitar el compromiso. Me largaba por un simple gusto por salir de España y sentirme libre para poder continuar una aventura intelectual sin objetivo ulterior alguno. Otra muestra del escepticismo que nunca me ha abandonado y por la que pagué un cierto precio a la vuelta mientras fui tratado de un traidor a la causa.

Esta actitud mía que ya forma parte constituyente de mi osamenta es algo que, convenientemente adobado, habrá de ser integrada en este discurso de ingreso si finalmente lo redacto de forma positiva en lugar de hacerlo de forma negativa e insultante mostrando una vez más el escepticismo que anida en mí y la forma en la que ha crecido hasta convertirse en un odio al mandarinazgo y a la necesidad que observo a mi alrededor de formar parte de un grupo privilegiado que se identifica de una u otra manera como superior a los demás.

No perdimos mucho el tiempo comentando que mientras nosotros disfrutábamos de nuestro encuentro, Draghi estaría empleándose a fondo en su intención de introducir la versión europea del QE en la comida que seguiría a la reunión del BCE, pues no nos parecía que allí hubiera materia intelectual más allá de intereses políticos encontrados y basados en malentendidos teóricos. De esta forma la conversación, ya más animada gracias al buen tintorro aragonés, se deslizó hacia la no pagada importancia de la potencia de lo periférico y sobre lo contradictorio que parece que todo el poder cultural español esté compuesto por ideas o personas de la periferia y que, sin embargo, nadie admita que has logrado hacer cumbre si no estás colocado en Madrid o al menos en Barcelona, el único lugar en el que se puede hacer carrera académica sin que se sospeche que estás esperando tu turno para llegar a la capital de este estado hoy puesto en entredicho.

Qué es «las Indias»

David de Ugarte2860 ~ 26/01/2015 ~ 4 17

¿La Europa de Syriza o la Europa de Podemos?

tsiprasRecuerdo 1981, tenía once años e, imagino que como muchos otros niños nacidos a principios de los setenta, sentía que lo que salía en las noticias era Historia en tiempo presente. En primavera fueron las presidenciales francesas con el triunfo de Miterrand y en otoño las griegas con el de Papandreu (padre). Se olía y ansiaba «el cambio» con el cuerpo todavía destemplado por el 23F y la colza. En el mundo brillaba una joven Petra Kelly y por sorpresa llegaría el shock de la guerra de las Malvinas antes de las elecciones en que Felipe González, con 39 años, se instalaría en la Moncloa.

Aquella fue la Europa de Miterrand. También la de Thatcher y la de Kohl. Pero sobre todo, para los meridionales progres, la de Miterrand. Su programa incluía nacionalizar la banca e incorporar a los trabajadores a la gestión de las empresas. Su aplicación generó tal terremoto económico que Miterrand acabó dando un giro de 180 grados y conduciendo el socialismo europeo de la socialdemocracia clásica al liberalismo social en tiempo record. Quizá donde antes se notó fue en España. Los últimos programas económicos de los setenta del PSOE, redactados por Miguel Boyer, no tenían nada que envidiar a los de la izquierda autogestionaria. La banca se nacionalizaría y las grandes empresas se cooperativizarían o incluirían órganos de gestión paritaria con los sindicatos. Pero los programas se corrigen con más facilidad que las políticas y el programa económico del PSOE en el 82 ya estaba alineado con el nuevo socialismo francés que también reorientaba a los griegos. Al lado de eso, pasar de la salida de la OTAN al atlantismo, no parecía un giro radical. El «cambio» ya no era un cambio en el sistema de propiedad, había pasado a querer decir «hacer que las cosas funcionen», en frase célebre de Alfonso Guerra. Es curioso que todo se parezca tanto ahora a aquella época en España. Con Podemos en el lugar del PSOE y las elecciones municipales de mayo recordando tanto a aquellas municipales del 79 en las que «la izquierda», es decir el PSOE, el PSP de Tierno y el PCE eurocomunista de Carrillo, se preparaban para formar gobiernos locales.

Pero en realidad muchas de estas similitudes son solo superficiales, como lo son las que se establecen, demasiado alegremente entre Podemos y un Syriza en realidad se parecería más una Izquierda Unida que hubiera conseguido agrupar a casi todos los grupos a la izquierda del PCE sin que se sacaran los ojos. Los modelos organizativos y la base militante son más importantes de lo que refleja la prensa. Syriza llega al poder tras un proceso parecido al de ERC: tras haber socavado y absorbido las redes clientelares que articulan el poder local y sobre todo tras haber desarticulado a su propia militancia, pasando de un partido de militantes a un partido de adherentes. Ese cambio de foco para articular la cultura de la adhesión parece estar desde el principio en el diseño de partido del grupo de Iglesias, que teme las cagadas de los propios más que el acoso de los medios. Las corrientes críticas lo ven de otra manera, pero a día de hoy el enfrentamiento entre ambos modelos es una correlación de fuerzas entre TV -Iglesias- e Internet -los grupos críticos- y parece que «el grupo de Madrid» y sus seguidores serán quienes den forma a la cosa.

La cuestión es que el poder, esa capacidad para generar consensos, se construye de abajo a arriba, precisamente sobre esas pequeñas redes locales que articulan los intereses de las ciudades medianas. De abajo a arriba la generación González constituyó su hegemonía en la izquierda y la de Aznar en la derecha. Y de abajo a arriba también, la corrupción se extendió hasta poner en cuestión a unos y a otros. Syriza ha jugado la misma estrategia y tendrá que aprender a cortar la corrupción abajo para no repetir los desastres de la generación anterior. Podemos en cambio apuesta por utilizar una corriente de opinión para llegar a Moncloa. No quiere organizar esa opinión porque quiere llegar limpio y seguramente no tiene herramientas para cortar los efectos nocivos de un previsible arribismo, sea interesado o idealista. Son dos modelos opuestos: construir poder, asumiendo los costes, en Syriza; llegar arriba rápido y luego se verá, en Podemos.

En esta alternativa hay algo más que diferencias de tempo. Hay dos modelos de Europa. Por eso no es lo mismo que la Europa que comienza hoy sea la Europa de Syriza o la Europa de Podemos.

RecetarioIdiomas

Diccionario de Go/Baduk/Weiqi

Cursos de Go Baduk Weiqi

Juan Urrutia2197 ~ 25/01/2015 ~ 0

BCE

mario_draghi_2330989bEl jueves fue un día grande y el viernes unos cuantos amigos brindamos por Mario Draghi admirando esa capacidad suya de moverse en el enmarañado campo de juego de los intereses europeos que, en esta ocasión ha resultado en la decisión por parte del BCE que se anunció el día anterior y que ha comenzado a poner en práctica la idea de los eurobonos. Esta idea de que, desde hace algo más de siete años años que se inició la Gran Recesión, lo que hay que hacer es generar inflación y mutualizar la deuda mediante la emisión de Eurobonos que permitan compartir el riesgo de un país entrara en bancarrota, se ha llevado a la practica finalmente gracias a las dotes diplomáticas del mandamás del BCE. El enorme tiempo que ha llevado la discusión entre los partidarios de esta idea sencilla y aquellos que creían que estas medidas eran contraproducentes por diversas razones que iban desde la necesidad de tomar medidas estructurales que la inflación podría hacer olvidar o por el azar moral que la solidaridad podría generar entre aquellos países rescatados por todos los demás, ha hecho que Europa comience a actuar. Con demasiada tardanza en mi opinión, pero hay que celebrar que, por fin, lo haya hecho.

En Crónica de una Crisis que acaba más o menos con la subida al poder en España del PP ya se mencionó esta manera de actuar, (por ejemplo aquí) y desde entonces se ha defendido muy a menudo en este blog. La última vez aquí como hace dos meses escasos en un post en el que no se citaba y debía haberse hecho este otro post de Garicano escrito hace dos años. Por fin tenemos una cierta versión parcial de los eurobonos, limitados al 20% del valor de la deuda pública viva que podrá adquirir el BCE, dejando el 80% restante al albur de los bancos centrales nacionales, razón por la que no nos satisface del todo a muchos de nosotros cuando hay no pocas ideas de cómo haberlos implementado de manera más completa; pero que, en cualquier caso, puede generar alguna inflación que devaluará el euro haciendo Europa más competitiva podrá reducir el peso de la deuda viva que siga en manos de los bancos quienes así podrán prestar más sin poner en riesgo su calificación crediticia.

Es posible que nuestra memoria nos lleve a Modigliani y Miller y nos haga dudar de que esta decisión del BCE pueda llegar a ser una solución tal como piensa Fernández Villaverde, pero también debemos recordar las condiciones de su idea de neutralidad o ideas derivadas como para pensar que no es muy evidente que ese famoso teorema sea aplicable del todo.Pero, en cualquier caso, más allá de estas disquisiciones me parece que el jueves pasado asistimos a un hito en la construcción de Europa. Parece mentira que un hombre solo (por así decirlo) pueda tener tanta influencia; pero hemos de recordar que Europa ya ha progresado así en el pasado, empujada por el entusiasmo de unos pocos.

Carolina Ruggero149 ~ 13/01/2015 ~ 0 10

Ciudades Colaborativas, Ciudades Inteligentes

Bajo San IsidroTerminando el 2014 me invitaron a dar una charla en la ciudad de San Isidro, en la Provincia de Buenos Aires. Más específicamente, en el Bajo de San Isidro, una zona que se vio revitalizada en los últimos años gracias a, entre otras cosas, la acción innovadora de jóvenes empresarios gastronómicos que, animándose a emprender pero también a colaborar entre ellos, lograron dotar de una interesante vida cultural a la zona.

Unos días después de la presentación, me hicieron una entrevista. La dejo aquí.

David de Ugarte2860 ~ ~ 08/01/2015 ~ 8 29

El nuevo perfil del militante global

ucraniaAyer vi el muy recomendable documental de PBS sobre el ascenso del EIIL. En un momento alrededor del minuto 43, una frase me llamó la atención. Cuando relataba el tipping point en el reclutamiento, apuntaba que el propio grupo se había sorprendido ante la respuesta masiva de una generación que:

quiere ser parte de algo especial, quiere ser parte de algo con éxito

Hoy un artículo de «El País» que cita como fuente a «Le Parisien» recoge una declaración del abogado de uno de los asesinos de la matanza de París que le describe como:

un chico despistado que no sabía qué hacer con su vida, y que un día se encontró con gente que le hacía sentir importante

Creo que en el jihadismo se ve más claramente, pero que en realidad es la generalización de este tipo de sentimientos los que hacen que los movimientos militantes de todo tipo alcancen su tipping point. Lo que ocurre es que estamos llegando al momento en que los nuevos movimientos políticos empiezan a ser ganadores creíbles. Y la gente se apunta a protagonizar un cambio histórico… el que le resulte más creíble.

Por supuesto no es lo mismo que sea el EIIL quien capitalice ese sentimiento en Siria e Irak que el nuevo PKK en el Kurdistán, o en Europa que lo haga el nacionalismo ucraniano que Podemos o Syriza, pero el fenómeno, desde el punto de vista del análisis de redes es muy similar y su consecuencia es que el perfil del protagonista de los grandes movimientos sociales está cambiando en todo el mundo. Ya pasó el tiempo del joven jihadista que se inmolaba afirmando un antipoder destructivo frente al poder aparentemente inapelable del estado, del mismo modo que pasó el tiempo del activista que vio en el ciberactivismo la posibilidad de impulsar una nueva conversación social.

Quédense con dos claves de las citas anteriores: «sentirse importante» y «ser parte de algo con éxito». Esas serán las claves de todos los discursos movilizadores en la etapa que viene.

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