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Descomposición y artes marciales mixtas

Como sucede con tantas otras comunidades que florecen en épocas de transición, hay que tener cuidado con juzgar a las «Artes Marciales Mixtas» apresuradamente. Puede que no todo lo que tenga que ver con las artes marciales mixtas sea un síntoma de la descomposición, sino todo lo contrario: quizás nos den muchas pistas para encontrar su antídoto.

MMAEl ascenso vertiginoso de la popularidad de las artes marciales mixtas durante los últimos 20 años ha generado bastante controversia. Muchos las ven como una forma degenerada de entretenimiento dirigida a un público sediento de sangre y violencia. Con bastante frecuencia se las describe como una versión moderna de la lucha de gladiadores romana, dando a entender que cumplen un rol similar en cuanto a satisfacer los impulsos más bajos de las masas, contribuyendo a atrofiar la capacidad crítica y a acrecentar la susceptibilidad de manipulación política de la gente.

En resumidas cuentas, se suele describir a las artes marciales mixtas como un claro síntoma de la descomposición.

El equivalente humano a una pelea de gallos

Quizás el crítico más prominente de la historia de las artes marciales mixtas es el famoso ex-candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos John McCain, que a principios de los noventa las calificó como «el equivalente humano a una pelea de gallos», y se dedicó con mucho empeño a promover su prohibición con bastante éxito: logró que fuesen prohibidas en gran parte de los Estados Unidos, prohibición que hasta hoy se mantiene en Nueva York y algunos otros estados.

Y la verdad es que cuando uno escucha las declaraciones de los fundadores del Ultimate Fighting Championship (UFC), hoy en día la mayor empresa promotora de artes marciales mixtas del mundo, casi nota en su candidez la admisión de que al usar campañas publicitarias amarillistas que promovían las peleas con slogans como «¡Aquí no existen las reglas!» a pesar de que siempre tuvieron un mínimo de reglamentación que con el tiempo se fue haciendo más estricta, les salió el tiro por la culata. Si bien la estrategia dio resultados en cuanto a audiencia, fue más la desfachatez con la que se auto-declaraban como un evento violento lo que sirvió como argumento a detractores como McCain, que el peligro que en realidad representaban para la integridad física de los luchadores.

UFC1Y claro, tampoco ayudaba demasiado que durante esa etapa temprana del UFC algunos de los luchadores fuesen verdaderos chapuzas, peleadores callejeros sin ningún entrenamiento formal en artes marciales que brindaban un espectáculo verdaderamente patético en el octágono, estética y técnicamente muy parecido al adefesio que se ha dado en llamar «lucha libre profesional».

Vale-tudo

Pero lo cierto es que el concepto original del UFC era más sofisticado que lograr el equivalente humano de una pelea de gallos: el atractivo del evento era determinar sobre el terreno cuál era el arte marcial más efectivo, por lo que la gran mayoría de las peleas se llevaba a cabo entre dos luchadores de alto nivel técnico, cada uno en una disciplina distinta, como karate, kung fu, kick boxing, y de manera muy prominente, el jiu-jitsu brasileño, una variante del jiu-jitsu japonés desarrollada a principios del siglo XX por Carlos y Hélio Gracie, discípulos del maestro Mitsuyo Maeda, que había llegado al país por orden del gobierno japonés para fundar una colonia en la provincia de Pará y se hizo amigo de Gastão Gracie, diplomático prominente de la época y padre de Carlos y Hélio.

De hecho, uno de los fundadores del UFC es Rorion Gracie, hijo de Hélio, que había llegado en 1978 a California con el objetivo de dar a conocer al mundo entero el arte marcial fundado en Brasil por su familia. Concibió el UFC como un show para televisión paga que reproduciría lo que desde 1920 se conocía en Brasil como «el desafío Gracie», evento en el que Carlos y Hélio desafiaban, en combates denominados «vale-tudo», a artistas marciales de las más variadas disciplinas con un éxito tal que pronto el evento empezó a realizarse en estadios de fútbol colmados de espectadores.

Susumu Nagao's PhotographDurante el primer evento televisado del UFC, Royce Gracie, hijo de Rorion, hizo honor a la tradición familiar ganando tres peleas por sumisión en una noche, todas contra luchadores profesionales bastante más fuertes y pesados que él (un boxeador, un kick boxer y un luchador de shoot japonés), en un total de tiempo inferior a cinco minutos. El evento es ampliamente considerado como el comienzo de una revolución en el mundo de las artes marciales.

El furor que creó el éxito avasallante de Royce Gracie en el UFC 1 dejó claro que el encanto del evento derivaba, más que de una espectacularidad sangrienta basada en la fuerza bruta, de la demostración de la superioridad de la técnica sobre la fuerza.

La lucha por la supervivencia

Pero el hecho es que a partir del ataque iniciado por John McCain la reputación del UFC quedó manchada, por lo que la mayoría de las compañías de televisión por cable se reusaron a transmitir el evento, con lo que pocos años después la empresa promotora del UFC estaba al borde de la quiebra.

franklorenzodanaEn ese momento entran en escena dos dueños de casinos en Las Vegas de origen siciliano, Frank y Lorenzo Fertitta. Desde hacía varios años se habían enamorado de las artes marciales mixtas gracias a su amigo de la infancia Dana White, que además era manager de boxeadores y les había presentado a John Lewis, cinturón negro 5º dan en jiu-jitsu brasileño y entrenador de artes marciales mixtas, con el que entrenaban los tres juntos.

Una cosa llevó a la otra, y en el año 2000 White convence a los hermanos Fertitta para que compren el UFC por dos millones de dólares, para lo que constituyen una sociedad llamada Zuffa (que significa «pelea» en italiano), que es la dueña actual del UFC y de la que Dana White es el presidente.

A partir de entonces, las conexiones de los Fertitta en el mundo de los deportes lograron que las artes marciales mixtas fuesen aprobadas por la comisión atlética de Nevada, y la inyección financiera le permitió al evento recuperar poco a poco su presencia en la televisión por cable. Pero con todo y eso, el avance se hacía muy cuesta arriba: para el año 2004, las pérdidas acumuladas de Zuffa llegaron a los 34 millones de dólares.

Fue entonces cuando White y los Fertitta decidieron hacer algo muy atrevido como última apuesta por el éxito del UFC: producir The Ultimate Fighter (TUF), un reality de televisión en el que se presentarían eliminatorias entre luchadores prometedores. El premio para el ganador era un contrato de seis cifras con el UFC. Muchas cadenas rechazaron la idea, y finalmente fue aceptada por Spike TV bajo la condición de que UFC cubriera en su totalidad los 10 millones de dólares que costaría la producción.

El lado virtuoso de las artes marciales mixtas

TUFContra todas las expectativas, TUF fue un éxito total e instantáneo. Pero además le permitió entender a millones de personas el lado virtuoso de las artes marciales mixtas; les permitió apreciar que los luchadores que las practican no son unos brutos descerebrados que les gusta romperle la cabeza a los demás por diversión, sino verdaderos atletas con una condición física y mental casi sin precedentes en el mundo del deporte, y una devoción casi religiosa por el conocimiento de las artes marciales.

Seis años más tarde, en el 2011, el acuerdo de Zuffa con Spike TV llegaba a su fin y comenzaba otro con la cadena Fox que continúa hasta hoy y con el que las artes marciales mixtas lograron establecerse en Estados Unidos y en el mundo como una disciplina deportiva convencional.

El fenómeno Joe Rogan

roganY es que si se mira con cuidado, es fácil percatarse que si bien el UFC es un espectáculo de masas y por lo tanto no deja de tener entre sus seguidores un poco de todo, una parte muy considerable de su audiencia está conformada por verdaderas comunidades que ven las artes marciales mixtas como fuente de significado y crecimiento personal.

Más allá de la apreciación de la calidad deportiva de una disciplina que exige a los que la practican alcanzar un altísimo nivel de excelencia atlética, hay muchos elementos de las artes marciales mixtas que le resultarán simpáticos a todo aquel que se mueva por la ética hacker del trabajo: por ejemplo, el hecho de que el mestizaje interdisciplinario se encuentre en la base misma de la disciplina, habiendo derrumbado las barreras existentes entre las escuelas de artes marciales tradicionales, incitándolas a aprender las unas de las otras, y desencadenando un proceso de innovación que celebra el pluriespecialismo como valor fundamental.

Pero además el auge de la disciplina impulsó una ola de conversaciones alrededor de los valores tradicionales de las artes marciales de lo más interesante.

Uno de los personajes más representativos de la naturaleza de esas conversaciones es Joe Rogan, comediante, ex campeón de Tae Kwon Do del estado de Massachussets y cinturón negro de jiu-jitsu brasileño. Rogan comenzó a trabajar en el UFC en 1997 entrevistando a los luchadores después de cada pelea, y finalmente se convirtió en comentarista fijo del show, rol que conserva hasta el día de hoy.

En el 2009 lanzó un podcast titulado The Joe Rogan Experience que tal vez constituya el mejor ejemplo de los temas que resuenan con esa base geek de la audiencia del UFC. En su podcast, Rogan entrevista a personalidades de las ciencias, el activismo social, la comedia, y también a muchos luchadores de artes marciales mixtas, para conversar sobre una variedad de temas que cuestionan de manera muy sofisticada al status quo de la sociedad estadounidense, hasta el punto de haberse convertido en un referente popular importante en temas como la legalización de la marihuana, el movimiento anti bélico, el oligopolio agroindustrial y la resistencia contra la sociedad de control.

carlinAparte de algunos deslices conspiranoicos y su amistad profesa con personajes bastantes menos lúcidos de la contracultura estadounidense como el presentador de radio Alex Jones, el podcast de Rogan casi siempre plantea debates de buen nivel y ha contribuido a popularizar el trabajo de gente verdaderamente brillante, como el historiador disidente Thaddeus Russell, también practicante de artes marciales mixtas.

Al escuchar el podcast de Rogan uno no puede evitar concluir que para una gran cantidad de personas, las artes marciales mixtas representan todo lo contrario de lo que para los romanos representaba el circo, y que más bien cabría compararlas con lo que para los romanos significaba la «religio»: una forma de celebrar valores dentro de una comunidad, que dotan a la vida de sentido y contribuyen al desarrollo moral e intelectual.

Y quizás no deba sorprendernos que dada la paranoia creada en Estados Unidos por la Guerra contra el Terrorismo alrededor de todo lo que tenga que ver con la seguridad física, las artes marciales mixtas quizás representen, para los millones de estadounidenses que las siguen, y sobre todo para los que las practican como hobby, un instrumento de expresión libertaria que da vuelta al discurso oficial, dotándolos del coraje necesario para tomar las riendas de la producción de seguridad física como movimiento DIY.

hicks1Y es que la tradición de las artes marciales como instrumento de resistencia a la autoridad en lugar de instrumento de los ejércitos del estado es milenaria, remontándose al taoísmo de Lao Tse, y las artes marciales mixtas parecen haberle inyectado oxígeno a esa tradición, que también resuena tan fuerte en Estados Unidos con el activismo de Cassius Clay contra la guerra de Viet Nam, y que Joe Rogan parece haber sintetizado genialmente con el ethos creado por comediantes contraculturales como George Carlin y Bill Hicks.

En conclusión, como sucede con tantas otras comunidades que florecen en épocas de transición, hay que tener cuidado con juzgarlas apresuradamente. Puede que no todo lo que tenga que ver con las artes marciales mixtas sea un síntoma de la descomposición, sino todo lo contrario: quizás nos den muchas pistas para encontrar su antídoto.

«Descomposición y artes marciales mixtas» recibió 8 y , desde que se publicó el 11 de enero de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Alan Furth

  1. Carolina Ruggero

    Gracias por el post Alan! Me estaba costando ya entender la cantidad y tipo de adeptos que estaba sumando el Vale Todo.

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  2. Juanjo Pina

    Carlin es un crack. Y el amigo Joe también.

    Ha sido una maravilla ver la evolución de la UFC, desde el “Budo Vs. Sumo” hasta la recuperación del combate que estaba en el corazón de algunas (no muchas, pues hay mucho baile de dojo) disciplinas y la configuración de la propia “mma” como principio abierto, con los pies en la lona. Y sobre todo extirpando, de la concepción del arte marcial como hilo conductor del desarrollo personal, magias burdas y barreras imaginarias. Creo que el maestro Lee estaría contento :)

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