El Correo de las Indias

Una vida interesante

Grupo Cooperativo de las Indias

Confederalismo asimétrico y modo de producción P2P

En cualquier caso, el confederalismo parece ser no sólo la mejor forma de enfrentar las capturas del estado que con cada vez más fuerza empujan hacia la descomposición, sino de ampliar los límites de plurarquía, es decir, de la abundancia en el modo de vivir.

SMI UrrutiaEl confederalismo no es algo nuevo en la historia de los planteamientos democráticos radicales. Desde el mutualismo proudhoniano y su secuela cantonalista hasta la idea de subsidiaridad en Hayek, distintas corrientes, tanto liberales como anarquistas, han hecho suyo el principio confederal.

El marco de la transición hacia un modo de producción p2p obliga sin embargo a una revisión de sus bases. La reducción progresiva de la escala óptima de producción, que está en el origen de la crisis, pero también de la viabilidad de las alternativas p2p genera una tensión conceptual inevitable entre la naturaleza universal del procomún y el carácter local de una parte creciente de la producción y distribución física.

La tentación autarquista y aislacionista aparece rápida e inevitablemente, dejando aparentemente de lado uno de los elementos más prometedores de la emergencia de las redes distribuidas: la erosión de las viejas identidades del estado nacional en favor de la aparición de nuevas identidades transnacionales. De este modo, la posibilidad cada vez más cercana de la extensión de un un modo de producción alternativo puede ser fácilmente capturada por ideologías de la escasez y por la deriva nacionalista de unos estados nacionales en inevitable descomposición.

Lo transnacional y el comercio en un mundo p2p

Pero la verdad es que, más allá de los preocupantes signos de una descomposición cada vez más generalizada, la evolución de la transición hacia un modo de producción p2p ha ido acompañada de la aparición de nuevas comunidades transnacionales desterritorializadas e incluso nómadas. Entre estos, desde China a Senegal, son cada vez más los que desarrollan distintas formas de autonomía económica. Autonomía que el desarrollo del modo de producción p2p no puede sino reforzar. Las primeras décadas del siglo están siendo también las de la etapa seminal de decenas de filés que vamos localizando por el mundo.

Su rol en el futuro no es menor. La sociedad p2p no desconocerá el comercio ni la movilidad. Simplemente no puede hacerlo sin comprometer seriamente su capacidad para generar bienestar y cohesión social.

Es cierto que la búsqueda a toda costa de escalas masivas por la «financiarización» y especialmente la especulación masiva sobre materias primas, nos han acostumbrado a cadenas logísticas extensísimas y muchas veces irracionales. También que la ruptura de las cadenas de valor y las diferencias de costes salariales impulsaron durante casi dos décadas un estiramiento generalizado de las cadenas logísticas industriales basadas en la posibilidad del transporte barato. Este movimiento sirvió para desarrollar capitales locales en la periferia que -como hemos visto con la emergencia de los BRICS- han sacado de la pobreza a millones de personas. Pero por lo mismo la tendencia ahora es la contraria: la industria se «relocaliza» atendiendo también a un óptimo de escala menor.

Pero no nos engañemos: afortunadamente el transporte mercante barato seguirá siendo una realidad determinante. Las nuevas generaciones de velas, que hace tan sólo cinco años permitían reducir modestamente los costes de combustible hoy ofrecen ya ahorros del 30% amortizables en 5 años o menos, actualizando el uso de turbovelas. Y sólo es el comienzo. No tardará mucho antes de que nuevas flotas mercantes basadas en energías renovables revolucionen de nuevo la estructura de costes.

Además, más allá de las falacias catastrofistas del decrecionismo, podemos decir con tranquilidad que el modo de producción p2p generará abundancia poniendo a disposición de lo local recursos distantes que, como el litio andino, y aunque son obviamente finitos, permiten una perspectiva de utilización generalizada durante miles de años. La revalorización de lo local, liberado de las la imposición de escalas gigantescas con el objeto de generar escasez artificial, no implica en absoluto un nuevo autarquismo localista.

Es poco lógico pensar que lo transnacional se limitará a los procesos deliberativos que generan el procomún tecnológico. A pesar de la descomposición la transnacionalización de las conversaciones globales sigue desarrollándose, contruyendo miles de pequeñas comunidades conversacionales, algunas de las cuales acaban sosteniendo su identidad a través de una economía propia.

Si ese proceso confluye, como parece, con el desarrollo de un sector industrial P2P, lo transnacional empoderará lo local a través de comunidades identitarias capaces de crear «continuos de libertades y bienestar» por encima de las herencias de un desarrollo desigual y de unos estados nacionales en regresión. En pocas pabras: las filés serán vectores de comunicación, comercio y transnacionalización de la ciudadanía. El mundo que emerge de la transición hacia un modo de producción p2p es un mundo al tiempo transnacional y local, que no niega la globalización sino que la redefine desde lo comunitario y lo local.

El confederalismo asimétrico

Es este marco el que permite entender en toda su profundidad la importancia del «confederalismo asimétrico» de Juan Urrutia. Si la emergencia del modo de producción p2p podía alimentar un cantonalismo aislacionista, el modelo de Urrutia, al definir como sujeto a las comunidades identitarias, lo abre forzosamente, en favor de una ciudadanía basada no sólo en la vecindad sino también en la identidad y corregida por la idea confederal. Es decir, atendiendo no al origen sino a la vecindad en unos ámbitos y en otros a la adscripción identitaria a comunidades desterritorializadas y economicamente activas que serían consideradas sujetos transnacionales de derecho. Los no que no optaran por una vida nómada -también posible- tendrían una ciudadanía territorial, derivada de su residencia, y además, opcionalmente «ciudadanías basadas en la personalidad».

Este nuevo confederalismo es necesariamente «asimétrico», pues las competencias cedidas son distintas en cada ámbito. No habría exclusivamente una cesión «vertical» al modo proudhoniano, cantonalista o hayekiano (ciudad, región, estado, etc.), sino administraciones de lo común cuyo ámbito afecta alternativamente a lo que es indudablemente territorial (la vecindad) y a los que comparten un proyecto económico autónomo y una conversación transnacional con independencia del territorio. No hablamos en esta dimensión sólo de redes comerciales o filés, sino de aquellos que generan o dependen de un procomún característico (una lengua, un tipo de tecnologías, una forma de vida, dependen de un cierto tipo de recursos, etc.) y que entienden necesitan instituciones comunes en un ámbito que supera las delimitaciones fronterizas.

El mundo del confederalismo asimétrico está todavía por definir en buena parte. Va desde luego mucho más allá del confederalismo territorialista clásico o de cómo lo entrevió la ciencia ficción de los 90. Comienza a encontrar defensores en algunos movimientos ciudadanos europeos e interlocutores en mundos con visiones confederalistas tradicionales. Pero su futuro dependerá fundamentalmente del curso de la transición hacia un modo de producción p2p y del papel que en ella puedan jugar las filés como cohesionadoras sociales más allá de lo territorial.

En cualquier caso, el confederalismo parece ser no sólo la mejor forma de enfrentar las capturas del estado que con cada vez más fuerza empujan hacia la descomposición, sino de ampliar los límites de plurarquía, es decir, de la abundancia en el modo de vivir.

«Confederalismo asimétrico y modo de producción P2P» recibió 2 y desde que se publicó el 27 de mayo de 2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte

2 Trackbacks/Pingbacks

  1. Hacia un nuevo relato LI: Chipre y Pensiones

    […] con muchos y diferentes acuerdos entre ellas. Algo que se me pasó comentar en su día ante el post de David de Ugarte del 27 de mayo del año pasado [+] en el que se sostienen mutuamente ese confederalismo y el modo de producción […]

  2. El nacimiento de Liechtenstein y el rol del Estado en el tercer milenio

    […] Este es uno de los principales planteamientos de Hans-Adam II en su propuesta sobre el Estado del futuro. Pero más interesante aún resulta su visión confederalista. […]

Deja tu comentario

El Correo de las Indias es el blog colectivo de los socios del
Grupo Cooperativo de las Indias
Gran Vía 48 - 48011 - Bilbao
F-83409656 (SIE) ~ F-85220861 (EAC) ~ F-95712659 (E) ~ G-84082569 (BIE)