El Correo de las Indias

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Ciberpunk

Tira_con_LiaInspirados por el movimiento literario algunos grupos de activistas comenzaron a vindicarse como ciberpunks a finales de los años ochenta del siglo pasado. El mensaje de partida era que el mundo totalitario descrito en las novelas de William Gibson o Bruce Sterling no pertenecía al futuro, sino que de alguna manera ya estaba presente.

Punto de partida

La ideología de aquel ciberpunk original podría resumirse en uno de los primeros y más conocidos eslóganes de la época: la información quiere ser libre. Esta libertad no se refería todavía al software libre, sino que incitaba a la rebelión frente a las posibilidades totalitarias que el desarrollo de la informática y las telecomunicaciones ofrecían a las grandes corporaciones y los estados al permitirles recoger, concentrar y contrastar datos personales de millones de personas.

En aquel momento hacking, cracking y criptografía se entienden todavía como dos caras legítimas de una misma resistencia. Si el hacking busca liberar la información (La información quiere ser libre) como forma de minar el poder de su concentración por parte de los grandes grupos de poder, el cifrado y la criptografía protegen al individuo de estos mismos poderes en su intento de violar la intimidad para aumentar su poder de control social. Los ciberpunks durante los años 80 y 90 realizan la conversión en discurso político de la épica de los vaqueros de consola de Gibson y Sterling

El Ciberpunk español

Los orígenes del grupo ciberpunk español se remontan a 1989. El primer avatar del grupo se formará en Berlín en los días previos a la caída del Muro, fecha fundacional no sólo del movimiento, sino, según los ciberpunks, del nuevo mundo. En el magma de grupos y tendencias más o menos libertarias de la revoluciones alemana y checa, el pequeño grupo español jugará un rol prácticamente imperceptible. Elaborarán sin embargo el discurso del Viento del Este, la teoría de que la oleada de cambios y movimientos populares democráticos abierta durante la caída del imperio soviético, no pararía en el la cortina de hierro y tendría consecuencias políticas en todo el mundo.

En esa lógica, en enero de 1990, fundan y legalizan la primera consolidación formal del movimiento: una asociación a la que llamarán Nuevo Foro Democrático, a imagen de los frentes de oposición formados por los disidentes centroeuropeos. En aquellos días, al conjunto de movimientos que enfrentaron a las dictaduras del Este se les conocía de hecho como el movimiento de los foros.

Son muy pocos los textos que se conservan del grupo durante aquel periodo: algún cuento, un texto de análisis de la revolución alemana y unas cuantas críticas de los modos de representación artísticas y teóricas en Europa que acaban en una llamada de atención sobre la nueva literatura popular electrónica que empieza a entreverse como posibilidad en los primeros servidores conectados, no a Internet todavía, sino a la red telefónica: las BBSs. En parte por la precariedad y escasez de los sistemas de copias que tenían a su disposición y en parte porque aquellos primeros servidores no se caracterizaban precisamente por su fiabilidad y constancia. Los propios textos son además de difícil atribución pues una de las señas de identidad del grupo era su rechazo frontal a la propiedad intelectual, rechazo que llevan hasta la negación de la autoría, una posición que se moderará y matizará con el tiempo.

En la práctica el grupo original prácticamente desapareció alrededor de 1991, al dispersarse sus miembros por Europa. Sin embargo aquellos primeros ciberpunks españoles todavía se encontrarían puntualmente en distintos movimientos de diversa magnitud y trascendencia, como los movimientos rumanos previos a la Glagoliada, el referendum por la abolición del ejército en Suiza, los movimientos contra la participación española en la primera guerra del Golfo o el gran caos Yugoslavo, en el que todavía jugarán algún papel en fecha tan tardía como 1998.

La segunda mitad de los noventa

Netoraton1996 supone un año clave, de verdadera reconstitución del grupo, que con una mayoría de nuevos miembros y ya en España, crea su primera página web, un ezine que luego se convertirá en el conocido Ciberpunk.com (que con el tiempo se convertirá en el Correo de las Indias de hoy), con el eslogan que les daría a conocer: Bajo toda arquitectura informacional se oculta una estructura de poder.

Este ezine jugará un papel seminal en toda la evolución del grupo más allá del origen -que entonces ya era más mítico que operativo- del 89. El terreno sociopolítico y sociotecnológico estaba cambiando profundamente. En 1994 Telefónica había lanzado Infovía, la primera red pública con acceso a Internet. Los primeros cientos de personas que se conectan más allá del selecto mundo de los departamentos universitarios a la red de redes son interpretados por los ciberpunks como una avanzadilla de un mundo de emisores masivos.

1998 es un año de rupturas teóricas y prácticas. Por un lado es el año de la «Huelga de la Tarifa Plana», la primera huelga de usuarios de internet en el mundo. En España, Internet aparecerá por primera vez como terreno político (frente al monopolio Telefónica más que frente al estado) antes que como terreno para la especulación financiera (la burbuja puntocom española se puede datar en las navidades de 1999, con la fundación por Telefónica de Terra, luego Terra-Lycos). Los ciberpunks, todavía prácticamente desconocidos fuera del underground electrónico, se incorporarán al movimiento, jugando distintos roles a título individual.

Aparece entonces un nuevo eslogan: El futuro influye más en el presente que el pasado que revela un cambio importantísimo en la sociedad de la época.Cuando Internet eclosiona, los tekis son escuchados sobre cómo va a ser el futuro. La naciente comunidad ciberactivista empieza a ser consciente de que el relato del futuro es un arma política y un instrumento de poder a través del cual puede transformarse el presente.

1998 es también el año clave en Kosovo. Los ciberpunks españoles habían organizado y encabezado distintas campañas de acoso y ataque internacional a los servidores y la estructura propagandística del estado serbio, al mismo tiempo que creaban una nueva estructura abierta, el Comsolkos (Comité de Solidaridad con Kosovo). La expansión de la limpieza étnica, la inutilidad de la ciberguerra (como se llamaba pomposamente al crackeo de servidores en teoría útiles para la represión de la población civil en la provincia musulmana) y la depresión tras el asesinato por fuerzas irregulares serbias de los activistas no-violentos kosovares, llevaron a un nuevo replanteamiento que a punto estuvo de acabar con el grupo.

Aunque todavía algún ciberpunk estuvo implicado en acciones de catalogación y denuncia de crímenes de guerra en Kosovo, para el grupo en su conjunto, la guerra de Kosovo marca una ruptura y un cierre definitivo de la lógica abierta en el 89, el fin -y denuncia- de la épica del cracker y la puesta en valor de la ética del hacker, cada vez más asociado con la palabra bricoleur. Este término aparece a partir de un relato de Bruce Sterling (Green days in Brunei), que adelanta la revolución que supondrá la eclosión de la lógica de GNU-Linux y su expansión a otros campos ligados a la cultura de la red que vendrían en los años siguientes: desde la cultura hasta las formas de organización, pasando por toda la reflexión sobre las redes y la lógica de la devolución.

Ciberpunk, la asociación

Captura_WiredDesde 1999 Ciberpunk hiberna, es decir, pasa por otra fase de inactividad como colectivo que termina en 2002 con un intento de legalización y registro como asociación no exento de problemas. Rechazados originalmente los estatutos del grupo con una excusa creada ad-hoc, el mismo reconocimiento legal se convertirá en base para una campaña de ciberactivismo.

Tras una serie de acciones de alfabetización digital, con el objeto de dotar de palabra -de blog, en realidad- a todo tipo de colectivos, Ciberpunk ya como asociación, empieza una serie de campañas y acciones. Algunas con notable repercusión:

Después del 11M el grupo crece y ante la creciente polarización política de la blogsfera española comienza una estrategia dedicada a fomentar la diversidad animando a la creación de blogs, generando herramientas como Ciberia (luego feevy) para la creación agregadores y ayudando a algunos grupos de bloggers a formar nodos colectivos.

Tras una cierta implicación y estudio de las Revoluciones de colores en el ámbito internacional y tras poner en marcha en España un par de campañas reivindicativas frente al gobierno del PSOE en materia de derechos civiles en la red (Estatuto del Periodista y Ley de la traza), el grupo, consolidado ya entonces como una de las principales referencias en ciberactivismo, pasa a hibernación definitiva en el verano de 2006.

El legado y el presente

De los casi 17 años de ciberpunk español, y en especial de los últimos cuatro años de intenso ciberactivismo de Ciberpunk como asociación han quedado aportaciones teóricas importantes como la definición en términos de topologías de red de las posibilidades y conflictos del mundo desarrollado a partir de la expansión de Internet o el concepto mismo de Devolución y la puesta en marcha del Movimiento devolucionista, pero también los primeros agregadores de la blogsfera española que finalmente darían lugar a feevy.

Las contextopedias y las bases teóricas de lo que después sería el neovenecianismo son productos del movimiento nacidos de su último episodico público: el debate sobre la Wikipedia, aunque se desarrollarían ya fuera de la forma asociación. Con otros nombres, con otras formas menos visibles pero más distribuidas.

Entradas relacionadas

Nuevos movimientos políticos, Ciberpunk (movimiento literario), Netocracia, Activismo de mercado, Retos sociales, BBS, Capital social, Ciborg, Spime, Ciberespacio, Ciberactivismo, Ciberguerra,

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