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La nueva carrera espacial

Jeff Bezos, Steve Allen, Elon Musk… los nuevos magnates tecnológicos pugnan por alcanzar la órbita terrestre con sus pequeñas naves espaciales. En juego, algo más importante que el prestigio militar de los tiempos de la guerra fría. En liza un negocio mucho más jugoso que el futuro turismo espacial: la próxima revolución de las telecomunicaciones, satélites baratos y adhoc bajo demanda.

¿Por qué habéis venido? preguntaba el último astronauta soviético, abandonado y moribundo ya en su estación orbital, cuando una familia de okupas espaciales unía su casa-estructura a su laboratorio espacial.

Te lo diré. Para vivir aquí. Podemos ampliar esto, tal vez construir más. Decían que nunca conseguiríamos vivir en las burbujas, pero erámos los únicos que podían hacerlas funcionar. Llegar aquí fuera era nuestra única opción. ¿Quién querría vivir aquí fuera por decisión de unos cuantos gobiernos, de un departamento del ejército o de un puñado de burocratillas? Tienes que desear una frontera, llevarla en tus huesos

La escena es de “Estrella Roja, órbita invernal”, un cuento de Bruce Sterling y William Gibson fechado en 1983. El cuento era en realidad una metáfora, proyección del viejo, ya entonces exhausto, mundo de la guerra fría y la emergencia del espíritu hacker en el que germinaría el movimiento ciberpunk. Pero hoy, veintiun años después, la realidad tiende a parecerse a aquello: pequeñas “naves espaciales” particulares pugnan por alcanzar la órbita terrestre. En juego, algo más importante que el prestigio militar o tecnológico o el futuro negocio del turismo espacial: la próxima revolución de las telecomunicaciones.

La liebre

En la carrera mediática, que no en la real, el premio X Ansari ha sido la liebre: 10 millones de dólares para el primer equipo privado capaz de llevar al espacio dos veces en dos semanas a un piloto y dos “turistas”, un modesto consuelo para una aventura que está costando algo más. El ganador, hoy mismo, ha sido el SpaceShipOne, diseñado y creado por Burt Rutan, el ingeniero que diseñó el Voyager, el primer avión que dió la vuelta al mundo sin repostar.

La frontera en los huesos

Rutan, que cuenta con la participación financiera de Paul Allen, calcula que en tres años tendrá un modelo que permitirá subir 4100 Km a turistas espaciales por “sólo” unos 6000 euros, el precio de un crucero de lujo. Claro que un crucero dura bastante más que los escasos minutos de gravedad cero que ofrece el SpaceShipOne.

Pero las expectativas ya están ahí: Jeff Bezos, el fundador de Amazon, ha lanzado su propia compañía de vuelos suborbitales, Blue Origin donde por cierto, ha contratado, ciberpunk obliga, a Neal Stephenson. Pero quien sin duda lleva ventaja es el siempre inquieto Sir Richard Branson que ya ha llegado a un acuerdo para explotar la tecnología de la empresa de Allen y Rutan y lanzar su propia compañía de vuelos turísticos espaciales: Virgin Galactic. Branson espera abrir el año que viene con 3000 ricos clientes dispuestos a pagar las 115.000 libras esterlinas que cuesta el billete del primer vuelo, planeado para el 2006. No hay clase turista, pero si el proyecto de abrir hoteles espaciales en órbita y algún día viajes a la luna.

¿Fantasía? Menos de lo que parece. Bigelow Aerospace, propiedad del principal accionista de una de las grandes cadenas hoteleras con base en Las Vegas, se propone instalar un hotel orbital inflable (sí, sí, inflable para que pese menos) que bien podría hacer de abuelo del Freeside de Neuromante. El ingenio sería llevado a órbita por una versión “lite” del Falcon, una lanzadera privada de carga. El Falcon es el último proyecto de Elon Musk, quien lo financia con el dinero obtenido de la venta de PayPal a e-Bay. Musk, otro buscador de fronteras, se está montando su propio UPS espacial. Porque ahí es donde está el verdadero negocio. Y el que va a cambiar nuestra vida cotidiana.

But… show me the money

SpaceX, su compañía, apuesta por ganar su propia carrera espacial frente a SpaceDev, los creadores de los motores combustible “híbrido” (sólido y líquido) que utiliza el SpaceShipOne y que son una de las claves de la reducción de peso de la nueva tecnología de lanzamientos.

El premio es mucho más jugoso que el del mercado turístico. De hecho, Musk tiene firmados ya cuatro contratos con DARPA -la misma agencia que amparó en sus orígenes el desarrollo de Internet- y la fuerza aerea americana para poner satélites en órbita.

¿Confían más los militares en lo que salga de estos aventureros espaciales en los próximos tres años que dicen tardarán en tener todo listo, que en lo que les ofrece ya hoy la vieja y conocida NASA? Seguramente no, pero son sensibles a la diferencia de precios y tiempos de preparación. Durante los últimos 10 años las agencias espaciales gubernamentales europea y norteamericana han mantenido constante, alrededor de los 20.000 dólares el kilo según el Economist, el precio de puesta en órbita. Y obviamente, los pioneros están ahí para bajar la marca. No sólo de costes, sino de tiempos. Mientras lanzar un satélite de “urgencia” supone ahora más de medio año de preparativos, los nuevos cargueros espaciales podrían hacerlo en semanas. Esto supondría un paso adelante en la Revolución de los Asuntos Militares auspiciada por los satélites de posicionamiento. Una lanzadera barata y rápida daría la posibilidad de lanzar y utilizar adhoc satélites para conflictos locales o “acciones quirúrgicas”, revolucionando la forma contemporánea de hacer la guerra.

Pero en el campo civil, también reduciría drásticamente el coste total de los satélites y la dependencia respecto a los grandes consorcios estatales. ¿Serán los móviles del futuro, los canales de televisión y las conexiones a Internet vía satélite?. La posibilidad se hace más cercana, aunque no todas las consecuencias serían deseables. El filtrado de contenidos y la censura se harían más difíciles, pero la represión más fácil. A fin de cuentas estaríamos todos geoposicionados.

«La nueva carrera espacial» recibió 1 y desde que se publicó el 5 de octubre de 2004 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte

1 Trackback/Pingback

  1. Houston, in the blind…

    […] pronto ese tipo de producciones culturales, pero seguramente tengan la misma naturaleza que la «nueva carrera espacial»: protagonismo de los «países emergentes», lógicas distintas y sobre todo una nueva forma de […]

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