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Por qué deberías huir para siempre del mercado de trabajo

Seamos sinceros. Para ti, que no estás entre los nuevos «hijos d’algo» de la globalización, para tu generación entera, lo que viene es un horror. Social y personalmente. Y no tiene sentido tampoco «esperar a que escampe».

No es solo la crisis y no es solo Europa: los análisis de tendencia del desempleo juvenil en el mundo, nos hablan de un cambio más profundo. Y es solo uno entre todo un conjunto de síntomas que empiezan a alarmar a instituciones como el FMI que destaca el creciente porcentaje de temporalidad en los países desarrollados.

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ShareablePorque si junto al desempleo viene la temporalidad lo que estamos viendo no es coyuntural, es un proceso de dualización. Dualización generacional: los hijos compensan a la baja en el salario y a base de contratos temporales, los costes de despido de los padres. Y a nivel agregado, dualización sectorial: los servicios compensan via precio las ineficiencias de las industrias obsoletas supervivientes.

Resultado: los trabajos de mayor cualificación y productividad se tornan peor pagados que los industriales, los hijos sobrecualificados cobran por igual trabajo menos que sus padres, la discontinuidad en el empleo hace que la edad de emancipación suba y el nuevo hogar con hijos mayores y hasta nietos, se convierte en la gran inversión del conjunto familiar.

El hambre de una casa en propiedad se despierta y se convierte en una causa intergeneracional: el alquiler es peligroso cuando no puedes hacer planes a largo plazo, así que la entrada y parte de los costes de transición serán a cuenta de los padres. Mami te llenará la nevera de tapers los lunes.

Se trata del mismo hilo causal que liga la reconversión industrial de los 80 en España e Italia con la burbuja inmobiliaria de los 90 en adelante. Por eso nos resulta tan familiar, tan próximo el atasco profesional y vital de los jóvenes licenciados norteamericanos. Ya lo vivimos. Y nos trajo a aquí.

Y si lo vemos desde el punto de vista de las empresas el cuadro se completa. Por un lado tienes las cargas sociales: los trabajadores negocian sus salarios por lo que cobran, pero lo que la empresa paga es casi un tercio más. Todo un clásico en modelos de negociación. Por otro tienes que los mecanismos de señalización están rotos, los títulos universitarios no informan sobre las capacidades de las personas, ni siquiera ellas mismas parecen saber hacerlo en muchos casos… y sin embargo, cuantas más TICs incorpora una tarea más necesaria es la necesidad de entender interrelaciones y más costoso es el coste de contratar a alguien erróneo. Ni siquiera es por la indemnización legal, sino sobre todo porque en un mundo con disipación de rentas un paso atrás significa mucho en costes de oportunidad. Y eso es tanto más así cuanto menor sea tu escala, porque cuando «personas» no significa un agregado universalista y abstracto reducible a estadísticas sino un grupo de nombres propios, una comunidad real, una persona, una, cambia toda la geometría de la conversación.

Resultado: cuando tienes un mercado cada vez más temporal, con gente más formada -y por tanto, es de suponer, versatil- pero con costes elevados de transacción, aparecen necesariamente empresas que ven negocio en mediar y asumir como un riesgo financiero parte de esos costes. En los noventa fueron las ETTs. Hoy son agencias de free-lancers.

¿Y entonces?

Seamos sinceros. Para ti, que no estás entre los nuevos «hijos d’algo» de la globalización, para tu generación entera, lo que viene es un horror. Social y personalmente. Y no tiene sentido tampoco «esperar a que escampe». La perspectiva, de hacerlo y decidirse por «capear» en espera de tiempos mejores solo puede ofrecer lo peor de la vida industrial: reducción a pieza de un procedure, ausencia de conversación y minusvaloración del talento. Y si antes eso podía compersarse con una cierta fantasía de seguridad, en el futuro solo oteamos temporalidad, carencia de sentido y ausencia de perspectiva de carrera profesional.

Y no es baladí que las nuevas ETTs sean de freelancers. El mercado de trabajo se acaba. El futuro es de la pequeña escala y es intensivo en conocimiento libre. No es una fantasía ni una utopía: gigantes como Disney, General Electric, Top Office y hasta el mismo gobierno chino se están reorganizando e investigando para adaptar sus estrategias y ofertas mientras cientos de pymes en Asia luchan por mantener la delantera.

¿Y tú sigues buscando trabajo, esperando una oportunidad de quienes se han demostrado irresponsables? Asume el mando. Busca en otro lado. Piensa desde otro lugar. Aunque no sea el más cómodo.

Un lugar donde capital y mercado significan cosas muy distintas a lo que significaban en las viejas empresas. En las pequeñas escalas, donde el alcance es la clave, la palabra «persona» ya no es esa abstracción genérica y vacía del discurso corporativo que puede reducirse a estadísticas y resultados; son nombres y apellidos, pares, amigos que no se gestionan, sino con los que se conversa y construye desde y para una definición de seguridad y sobre todo de éxito diferente.

«Por qué deberías huir para siempre del mercado de trabajo» recibió 1 y , desde que se publicó el 11 de mayo de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte

1 Trackback/Pingback

  1. Sei jin no hi (成人の日)

    […] va a sufrir un tremendo tapón generacional que les darán aun más incentivos para huir del mercado de trabajo. La cuestión es cual será la mayoría de edad en un mundo en el que se extienda la economía […]

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