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¿Por qué deja de ganar el oligopolio audiovisual con el P2P y en concepto de qué?

¿Cómo «daña» el compartir archivos entre pares a la industria audiovisual? Un reciente estudio muestra que la clave no estaría en los derechos de autor sino en la erosión de las rentas de monopolio generadas por la colusión, la integración vertical y la cartelización de la industria.

Pintada en un alquiler de vídeos, vía Tecnomatica.org¿Afectan los Torrents a los ingresos del oligopolio audiovisual norteamericano? Un paper reciente ha vuelto a abrir el debate. Curiosamente varios blogs, entre ellos TorrentFreak, titulaban sus posts sobre el estudio respondiendo que no… lo que enfadó a los autores que ya en el «abstract» destacaban que calculaban el efecto para el año 2005 en aproximadamente un 7% de la taquilla.

¿Realmente todos leyeron mal el estudio? Veremos que no, pero, antes de nada, el primer resultado consensual debería de ser contundente: la industria exagera sistemáticamente en sus demandas penales el «lucro cesante». No es ninguna novedad -una sencilla modelización que realizamos allá por 2001 ya lo demostraba- pero dada la poca teoría económica que por lo general manejan los jueces, es importante contar con evidencia empírica.

El segundo titular evidente, dado que la industria no ha reducido su producción ni su calidad artística en la última década (más bien lo contrario), es que se confirma una vez más el trabajo fundamental de Michele Boldrin y David Levine que explicaba en este blog por primera vez Juan Urrutia hace diez años: En ausencia de monopolio de propiedad intelectual los incentivos tanto de la industria como de los autores son suficientes para seguir produciendo películas y series y por tanto la existencia de una legislación que asegure derechos exclusivos de explotación económica a las creaciones artísticas y culturales no es necesaria. Es más, si tenemos en cuenta sus costes para la innovación, resulta contraproducente, un verdadero lastre para el desarrollo socioeconómico. Y es que además se supone, porque así se justificó el establecimiento de este tipo de legislación, que la intervención del estado se produce para defender el dominio público, pues aunque ahora nos parezca increíble, si el estado creó el monopolio de la mal llamada propiedad intelectual fue para asegurar incentivos que a medio plazo redundaran en un procomún mayor.

¿Qué molesta de verdad al oligopolio audiovisual?

Pero hay más y por menos sabido, mucho más interesante en este estudio. Lo que aportan realmente las cifras estudiadas en la comparativa entre distintos países es que conforme más se extiende el uso de bitTorrent, más afecta a la taquilla la diferencia de tiempo entre el estreno de la película y su venta en formatos domésticos. En el periodo comprendido en el estudio este impacto pasaba del 2% al 3.1% por cada semana de retraso… lo que habría obligado a las majors a reducir progresivamente esos tiempos.

Aquí está la verdadera clave del debate: las «ventanas de tiempo» entre la exhibición en salas y la venta en DVD, pay per view y otras formas de consumo doméstico están diseñadas para maximizar los ingresos de los carteles en ausencia de competencia entre los canales de distribución. Es un tipo de problema que se plantea una industria en la que todos los eslabones, que tendrían que en teoría competir entre si, están controlados por los mismos grupos. Se trata de beneficios extraordinarios, de rentas «de posición» extraídas a costa del consumidor. Osea, de rentas de monopolio puras y duras. Es decir si la industria tuviera una estructura competitiva -incluso aunque se mantuviera el monopolio de la propiedad intelectual en los términos actuales- el impacto del P2P no pondría tan nerviosos a los productores. Muchos recordarán aún como en los 90 las grandes empresas audiovisuales festejaron como un triunfo propio la inclusión en la ley española de plazos mínimos de retraso en la difusión en TV y vídeo de películas estrenadas en salas: habían conseguido hacer ley un modelo de negocio que sólo su posición exclusiva podía explotar.

El que bitTorrent afecte en menor medida a la taquilla cuanto menor sea el lapso entre el estreno y la venta doméstica demuestra que lo que erosiona el P2P a día de hoy no son los incentivos, sino las rentas derivadas de una situación de práctico monopolio sobre la distribución. Es decir, porque obliga al cartel audiovisual a seguir un modelo de negocio más parecido al que una competencia real impondría.

Aunque el discurso oficial se centre en la obsoleta defensa de la propiedad intelectual, el oligopolio audiovisual se moviliza con tanta fiereza en realidad por otros motivos. Compartir archivos mediante P2P enfurece a la industria porque disipa rentas de monopolio generadas por la integración vertical y la colusión entre grandes grupos mediáticos, no porque elimine los ingresos o ponga en peligro la subsistencia de la producción de contenidos audiovisuales como negocio rentable.

«¿Por qué deja de ganar el oligopolio audiovisual con el P2P y en concepto de qué?» recibió 0 y 1, de los cuales desde que se publicó el 18/02/2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte

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