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XinJiang: una guerra informacional

El conflicto entre hanes y uigures en XinJiang ha sido gestionado desde su origen como una guerra informacional. Internet ha sido el arma y el campo de batalla.

Todo comenzó con la violación de una trabajadora de la etnia han por dos compañeros uigures en una fábrica de juguetes Shaoguan (provincia de Guangdong). La violencia estalló en el interior de la fábrica aunque en aras de la armonía étnica la policia negó los hechos originales. Dos trabajadores han fueron detenidos entonces por esparcir rumores en Internet y mostrados en su arrepentimiento. Los autores habían posteado en un foro y en su propio blog, generando un patrón de difusión. Según la noticia oficial china:

Al día siguiente de su publicación, el escrito fue reproducido en varias páginas de internet. La policía de Shaoguan ha detenido a 17 personas por los cargos de inventar y difundir rumores sobre la pelea en la fábrica Xuri. Algunos serán sometidos a 15 días de detención administrativa, dijo Kang Zhijian, subdirector del Buró de Seguridad Pública de Shaoguan.

Demasiado tarde. La noticia está corriendo por todo el país, los blogs bullen de odio étnico y comienzan ciberturbas en XinJiang. Pronto degeneran en enfrentamientos. Los linchamientos se convierten en una marea retransmitida en los blogs chinos y filmada en directo. Los SMS aparecen en ambos grupos como tecnología coordinadora de la acción. El gobierno regional para los servicios de SMS para frenar el conflicto, cada vez más incontrolable mientras la represión en la calle -protagonizada por grupos paramilitares encuadrados en el estado- genera más de medio millar de muertos y son detenidos millares de uigures.

El exilio uigur entra en la batalla informativa difundiendo los vídeos y contrariando las versiones oficiales.

Pero el gobierno chino no jugará la estrategia del ninguneo. Desde el primer momento responde a Kadeer y comienza a elaborar un relato alternativo de los sucesos que coloca la responsabilidad en la oposición uigur. Las informaciones gubernamentales muestran, en sitios especiales para informar a los extranjeros así como en la televisión, imágenes donde los han son las víctimas y los uigures los agresores. La versión oficial culpa ya al Congreso Nacional Uigur como instigador desde su web de los disturbios.

La represión llega a los uigures moderados de Pekin cerrando sus sitios web en profilaxis ante una extensión del descontento o de versiones alternativas de las matanzas en las grandes capitales del país.

Un modelo de libro

Casi ningún estado tiene la experiencia en contrapropaganda de China y pocos una experiencia similar en el manejo y control de las herramientas de comunicación distribuidas. Muchos menos aún cuentan con una red de simpatizantes que compartan tan profundamente su nacionalismo.

Con todo, los intentos de evitar que los sucesos originales generasen una masa crítica que diera el salto a cibertuba llegaron demasiado tarde y a la hora de la verdad no tuvo otra opción que detener el servicio SMS o filtrar el acceso a YouTube. El control de la infraestructura no es barrera de contención, sino último recurso.

Los éxitos informacionales del gobierno son, apesar de todo remarcables: en primer lugar ha creado su antagonista, una oposición uigur en el exilio cuyas webs eran toleradas hasta ahora pero cuya influencia real es escasa. Crear un antagonista recentraliza lo que es un conflicto difuso y posibilita un debate imaginario entre el gobierno y el descontento.

Pero sobre todo ha jugado también a azuzar la comunicación distribuida, consciente de su influencia sobre la muy mayoritaria emigración han. El resultado, artículos como el de Global Voices que podría firmar tranquilamente el jefe de opinión de XinHua, la agencia oficial.

En balance el gobierno ha sido incapaz de contener una marea informativa que ha llevado al enfrentamiento social pero ha sido capaz de adueñarse del relato de los hechos, condicionando y seleccionando los focos del discurso de los críticos y dejando que una parte de la internet civil china oriente la interpretación exterior. Un patrón que veremos muchas veces de aquí en adelante.

«XinJiang: una guerra informacional» recibió 0 y desde que se publicó el 10 de julio de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte

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