Manuel Ortega 571 ~ Jueves 7 de abril de 2016 ~ Hacia un nuevo mundo 75 ~ 10
Cómo la Wikipedia mató a la declaración de independencia del Ciberespacio
El 8 de febrero de 1996, hace 20 años, John Perry Barlow escribió la Declaración de Independencia del Ciberespacio, un documento en el que se dirigió a los gobiernos reunidos en torno al Foro Económico Mundial para decirles esto:
Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos.
Pero la declaración tenía una gran debilidad. La metáfora del territorio geográfico difuminaba las bases de la verdadera soberanía de la red: su estructura distribuida. No bastaba con declarar la independencia y disfrutar de las libertades del nuevo territorio. Pasaron 10 años y vivimos grandes momentos como el nacimiento de la blogsfera.
La llegada de la Wikipedia inició la demolición de todo aquello que dio sentido a la declaración de independencia del Ciberespacio, dejando la orgullosa afirmación del poder de las redes huérfana de las bases de su soberanía.
La Wikipedia borró las estructuras distribuidas de los grandes relatos de Internet y se proclamó el gran recentralizador del conocimiento libre en el Ciberespacio en nombre de lo «colaborativo». Un discurso que hoy mantienen todavía autores como Paul Mason olvidando que las redes descentralizadas otorgan poder de filtro a los centralizadores de cada subred y que lo único que cambia «lo colaboriativo» es que generarán oligarquías… participativas, rankismos y demás síntomas tempranos de la generación artificial de escasez. Como resultado la participación sustituyó en el relato a la interacción y el Ciberespacio como espacio de soberanía experimentó su primera gran derrota. Wikipedia preparó el camino a Twitter y Facebook, la segunda oleada de la gran recentralización de la Web.
Reconstruir el camino hacia la soberanía
Para reconstruir hoy el camino hacia la soberanía es necesario recuperar los valores de eso que se llamó «sionismo digital»: el rechazo de las redes centralizadas pero también de las descentralizadas.
Esto se traduce hoy en algo muy concreto. De nada contribuyen a la soberanía los proyectos y aplicaciones web, aunque sean libres, si no están pensadas desde el minuto cero para dar vida a estructuras distribuidas de comunicación. De ahí la importancia de GNU social como motor de OStatus y los protocolos de federación de contenidos. Si las instalaciones de una aplicación web no están preparadas para comunicarse entre si y que los usuarios puedan interactuar entre si independientemente de la instalación en la que tengan su usuario solo estarían contribuyendo a una visión de Internet donde solo hay espacio para la competencia entre centralizadores.
La diferencia está en construir jardines amurallados o trazar puentes entre islas para ir construyendo una gran red de flores.







Con los








La 
